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Edificio verde
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Economía circular y neutralidad climática, penden del sector de la construcción y edificación como espada de Damocles. Dos objetivos que condicionan su presente, pero sobre todo su futuro, con dos fechas clave en el horizonte: los compromisos derivados de la agenda de Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030, y la descarbonización para 2050.

Todo el ecosistema de la construcción se ve involucrado en un cambio de dimensión histórica pero, como siempre, son las empresas con mayores recursos las obligadas a abrir camino.

La buena noticia es que el camino cuenta con un importante aliciente: los 6.800 millones de euros en transferencias a fondo perdido y créditos, que tendrán como destino  las empresas del sector, de ellos 3.400 millones para la rehabilitación de un parque de viviendas envejecido como el español.

Cuatro organizaciones – Confederación Nacional de Construcción (CNC), Institut de Tecnologia de la Construcció de Catalunya (ITeC), la certificadora Aenor y la asociación Andimac de distribuidores de materiales de construcción– aceptan el reto de esbozar una hoja de ruta.

Idealista/news les invita a concretar las medidas que “contribuirían a avanzar en la eficiencia medioambiental y de gestión de recursos en la industria de la construcción en España”. Una cuestión planteada en el entorno de un análisis más general sobre cómo avanzar en la ecorevolución del sector y las barreras a sortear, ya publicado (sugerencia para Edición: poner enlace). Y estas son algunas de sus sugerencias.

CNC: combatir las licencias públicas desiertas

Fuentes de la Confederación Nacional de Construcción (CNC), la organización empresarial que agrupa a la gran mayoría de las organizaciones empresariales del sector en España, comparten una propuesta centrada en la importancia que la inversión pública en infraestructuras tiene en el reto hacia el nuevo modelo productivo del país.

CNC solicita unos concursos públicos realistas que acaben con la actual situación de “licitaciones desiertas debido a que las empresas del sector no quieren competir al no poder asumir el coste de los materiales”.

En su opinión, “si no abordamos eficazmente la revisión de precios, la inversión pública no va a poder ejecutarse, y es vital para combatir el cambio climático. Si los desastres relacionados con el clima se han multiplicado por cinco durante los últimos 50 años, hacen falta infraestructuras de agua y la adaptación de otro tipo de infraestructuras existentes, en previsión de los efectos adversos derivados de estos fenómenos”.

Pese a esta problemática, denuncia que la inversión no ha dejado de caer desde 2012 en lo que se refiere a la construcción o mejora de las canalizaciones de cauces fluviales, drenajes de ramblas o las presas que regulan los caudales de los ríos. Como punto positivo, identifican una tendencia de cambio en los últimos Presupuestos Generales del Estado, “que registran un estímulo inversor: la construcción de nuevos diques de contención en las zonas más afectadas por la subida del nivel del mar, avanza en este sentido”.

Pero no es el único ejemplo que ofrecen a idealista/news. Desde CNC se habla de otras infraestructuras esenciales como las carreteras: “Una buena conservación permite que los vehículos que circulan por ellas reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero”.

En su enumeración no olvida otro punto esencial, la rehabilitación del parque de viviendas y edificios, especialmente desde el punto de vista de su optimización energética.

En otro orden de medidas, la CNC reclama la utilización de los fondos europeos Next Generation, para impulsar un Plan Renove que modernice la maquinaria del sector. Cuenta con una media de 18,5 años de utilización, y rejuvenecerla “supondría una transformación sustancial del sector”. Una medida efectiva para reducir la contaminación, aumentar la productividad, seguridad y sostenibilidad del mismo, sin desdeñar su efecto positivo en la creación de empleo.

ITeC: transferir a la obra la tecnología existente

David Sabatés, director de Servicios y Relaciones Institucionales del Institut de Tecnologia de la Construcció de Catalunya (ITeC), fundación privada centrada en investigación, diseño y desarrollo de productos y servicios con base tecnológica para la construcción, considera que “tenemos las soluciones, las políticas y el dinero y ahora es el momento de activar las palancas para implementar la construcción sostenible de forma eficaz”.

Su propuesta pasa por “invertir todavía más esfuerzos y recursos destinados a la implementación”. Y lo concreta en cinco medidas:

  1. “Estudiar el sistema impositivo a los lobbies para reinvertir en sostenibilidad”.
  2. “Innovar en la implantación de soluciones que simplifiquen y agilicen los procesos administrativos”.
  3. “Utilizar las herramientas ya disponibles que faciliten el cálculo de impactos ambientales de los edificios y la gestión sostenible”.
  4. “Repensar los planes formativos para incorporar la sostenibilidad de forma transversal en el eje troncal de la formación universitaria, y no solamente como asignatura optativa”.
  5. “Mejorar la comunicación dirigida a los usuarios finales, así como fomentar la concienciación en torno a la arquitectura sostenible”.

“Ahora toca demostrar en las obras que toda la investigación y el desarrollo hecho hasta ahora, funciona para construir y rehabilitar edificios con los criterios ambientales más exigentes”, defiende: “Centrémonos en transferir al mercado toda esta innovación con modelos de negocio viables y consigamos de una vez superar las barreras de implementación que presenta la construcción sostenible en España”.

Aenor: sostenibilidad desde la fase de diseño

Normalizar y certificar todos los avances que el sector de la construcción y de materiales logre, es un trámite imprescindible para que sus clientes sepan qué están contratando y comprando. José Andrés Martínez, director de Construcción e Industria de Aenor, complementa así esta visión del sector en su avance hacia un sector climáticamente neutro, y parte esencial de la economía circular hacia la que España avanza.

Como primer punto, Martínez enfatiza la importancia de que “la construcción sea sostenible desde su etapa de diseño”. Y para conseguirlo, explica que existen herramientas como la ISO 20887:2020, “que aporta ideas y directrices de cómo se tiene que proyectar un edificio o una obra civil desde el criterio de la sostenibilidad”.

“Para eso ya han trabajado los consultores de normalización, para ir definiendo los aspectos a considerar desde su etapa más inicial que es el diseño”. Una visión imprescindible ya que “lo que no se puede pretender, es que una vez desarrollado el activo de construcción, tratemos de hacerlo sostenible, porque lo único que se consigue es aumentar su coste. Y a partir de aquí, hay que arrastrar ese compromiso con la sostenibilidad durante todas las etapas del ciclo de vida del edificio”. Lo que contempla situaciones como la reutilización para otros usos o su desmontaje.

Desde Aenor se considera a la tecnología como gran aliada: “Pero ahora hay que avanzar en unir el compromiso de sostenibilidad con los avances tecnológicos, lo que va a contribuir a que el proyecto avance durante todo el proceso con fidelidad a su vocación medioambiental inicial”.

Como tercera idea, Martínez destaca que “cada una de las diferentes piezas del puzle que contiene un edificio sea sostenible por sí misma. Un requisito esencial para dar consistencia al edificio”.

Andimac: actuar desde la diversidad del sector

Andimac, organización empresarial que representa al comercio especializado en soluciones para el mantenimiento, equipamiento, construcción y reforma, pone el acento en la importancia de “entender que el sector de la construcción es muy diverso”.

“Esto es importante, porque lo que puede ser válido para un segmento de actividad, puede resultar ineficaz para otro”, explica Sebastián Molinero, su secretario general: “Es importante generar un diseño eficaz que ponga en valor y revalorice la capacidad transformadora que los diferentes agentes de la cadena pueden aportar. En otras palabras, el diseño de políticas no puede mantenerse ajeno a la realidad del tejido empresarial. Y este tejido empresarial, en cualquier sector y más aún en la construcción, por la gran interdependencia existente entre operadores, pienso que debe ser entendido como un ecosistema”, afirma.

Para la mejora en la eficiencia energética del parque edificado -transformación esencial al ser responsable del 40% de la demanda energética y del 36% de las emisiones, según datos de la Unión Europea-, Andimac pide prestar atención a la demanda de los productos, ya que no todos contribuyen del mismo modo a una construcción más sostenible: “Y ahí está la clave, en la demanda. En todos los mercados, el cliente es el jefe, quien decide qué producto se adquiere y qué sustitutivo no”, defiende.

En el ámbito de la gestión de residuos es importante “diseñar modelos de integración de los agentes de la cadena de valor de la construcción, en sus diferentes segmentos de actividad. Una medida esencial para hacer del cumplimiento normativo en materia de gestión de residuos, y más aún de circularidad, una realidad eficiente, y no una carga más para los operadores que sólo implicaría mayores incrementos de costes”.

Y para avanzar en esta dirección, su recomendación es que “la demanda de productos sea más flexible, y que las soluciones sean más eficientes en términos medioambientales”.

 

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