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Urbas protagoniza el primer rally inmobiliario de 2019 a golpe de plan estratégico

Autor: Redacción

Pocos eventos son tan esperados por inversores y analistas como la presentación de un plan estratégico de una empresa cotizada. Sobre todo, cuando esa compañía viene de un año tan difícil en bolsa como el que ha vivido Urbas. La inmobiliaria, todo un clásico entre los ‘small cap’ o valores de pequeña capitalización del mercado español, está protagonizando el primer rally bursátil de 2019 en el sector tras perder casi un 75% de su valor en 2018.

En la primera semana del año, Urbas acumula una gran subida del 30% en Bolsa. En realidad, la reacción empezó en el transcurso de la última semana del año pasado, cuando el grupo puso sobre la mesa las líneas maestras de su estrategia para el período 2019-2024. Un plan que pivota sobre la reducción del nivel de deuda, la puesta en valor de sus activos y el pago de dividendo a partir del año 2022.

El mercado ha recogido el mensaje de la compañía, que con una cartera de suelo de cerca de 18 millones de metros cuadrados, quiere dar también un nuevo impulso a su negocio promotor. Pero su objetivo número uno es reorganizar su volumen de deuda, que al cierre del tercer trimestre del año alcanzaba los 194 millones de euros, un 3,7% más que en el mismo período del año anterior. La cifra contrasta con los poco más de 16 millones de euros que la compañía vale en Bolsa.

El objetivo es reducir la deuda hasta 86 millones de euros. Para conseguirlo, Urbas se enfrenta al reto de sacar adelante la doble negociación que mantiene por un lado por los bancos acreedores y por otro con Sareb para refinanciar su apalancamiento hasta los niveles necesarios para poder afrontar nuevas inversiones.

Por lo tanto, los planes del grupo son agresivos, como demuestra que Urbas quiere terminar el primer año de su nuevo plan de negocio con ingresos de más de 20 millones de euros y un beneficio neto de más de 14 millones. Al final del viaje, en 2024, las previsiones se disparan. Pero hoy la realidad del grupo es otra muy diferente. Hasta el 30 de septiembre, Urbas perdía 5 millones de euros por el efecto del ajuste de intereses financieros realizado y los ingresos superaban ligeramente los 2 millones.

En cualquier caso, la fuerte subida de Urbas en este arranque de ejercicio debe ser valorada con lo máxima prudencia. Se trata de un valor muy pequeño y de liquidez muy reducida, lo que hace que sus movimientos sean muy bruscos y rápidos tanto al alza como a la baja. En los últimos años, siempre ha registrado grandes fluctuaciones. Con la única excepción de 2017, la cotización siempre se ha movido al menos un 33% en los últimos nueve ejercicios.

El de 2018 fue el peor de la compañía desde 2008, el año del gran estallido de la crisis. La acción sufrió tras la iniciativa de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de cambiar el mínimo exigido de cotización hasta los 0,0001 euros. Esta modificación hundió el año pasado las cotizaciones de muchos valores que llevaban tiempo bloqueados en bolsa. Entre ellos Urbas.

Pero no fue la última vez que se cruzaron los caminos de la inmobiliaria y del supervisor bursátil. En septiembre, la junta de accionistas de Urbas aprobó un ‘split’ o desdoblamiento de las acciones en contra del criterio de la CNMV. Ésta pidió a la inmobiliaria que adoptara las medidas necesarias para evitar la operación y advirtió, en el caso de que saliera adelante, valoraría si se trata de un supuesto de manipulación del mercado.

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