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Minicasas escondidas en mitad del bosque para desconectar del móvil

Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

Habitar en hogares de pequeñas dimensiones que se abastecen con la energía de fuentes renovables y pueden aparcarse en cualquier parte. Las sostenibles minicasas portátiles se están convirtiendo en una alternativa de vivienda sostenible para los amantes de la naturaleza y ya se pueden comprar hasta por internet.

A un estudiante de la Escuela de Negocios y a otro de Derecho en la Universidad de Harvard se les ocurrió una original forma de popularizar estas construcciones mostrando sus ventajas a los urbanitas. Con ayuda de estudiantes de diseño de esa prestigiosa universidad estadounidense, crearon unas viviendas de 15 metros cuadrados que ofrecen todas las comodidades de un hogar gracias a sus paneles solares.

Tras construirlas, las han escondido en el bosque para que sus inquilinos disfruten de una experiencia única durante unos días. La idea, fraguada en el Harvard Innovation Lab, no ha podido salir mejor. Aquel proyecto universitario se ha convertido en Getaway, una ‘startup’ que alquila esas peculiares viviendas y que ya ha recaudado 1,2 millones de dólares  (un millón de euros) en dos rondas de financiación.

“Hay una gran brecha entre las personas que publican historias en Facebook sobre la vida en casas pequeñas y las personas que realmente viven en una”, ha explicado Pete Davis, cofundador de Getaway. Con el fin de poner “un peldaño en la escalera” para que la gente pueda experimentar en “una prueba piloto de una minicasa”, decidieron ofrecer una escapada diferente a los que viven pegados al ‘smartphone’.

Los estudiantes de Harvard que ocultan casas portátiles

Los creadores de Getaway describían el año pasado la compañía como “una celebración de las antivacaciones”. En lugar de emplear nuestros días de asueto en costosos viajes a lugares lejanos que acaban siendo estresantes a fuerza de planear cada actividad que vamos a realizar, ¿por qué no alquilar una pequeña viviend asequible, situada cerca de la ciudad y que nos sirva para desconectar de la rutina diaria siempre que lo deseemos?

Esta ‘startup’ diseñó y construyó por ello tres prototipos de miniviviendas de madera (Clara, Lorraine y Ovida, los nombres de las abuelas de los fundadores), similares a cabañas, en las que pueden alojarse entre dos y cuatro personas durante tan solo unos días.

Pese a su pequeño tamaño, cada una cuenta con varias camas, su propio cuarto de baño y una completa cocina. Además, sus estanterías albergan todo lo necesario para entretenerse durante la estancia, desde juegos de mesa a volúmenes de literatura clásica.

La energía solar sirve para iluminar el hogar y provee de energía al retrete eléctrico, mientras una pequeña bombona de propano calienta el agua. Con el fin de que sus ocupantes se relajen por completo, ninguna de ellas dispone de wifi, están ubicadas en zonas donde apenas hay cobertura y se anima a sus inquilinos a encerrar sus móviles en una caja para disfrutar del entorno.

Es más, para evitar que los potenciales ocupantes puedan programar las actividades en su escapada rural, ni siquiera saben con exactitud dónde está situada exactamente la vivienda Getaway.

Aunque todas ellas están ubicadas a dos horas en tren o en coche de una gran ciudad, el viajero que haga una reserva desconoce la localización exacta hasta poco antes de su llegada para que viva “una experiencia espontánea” sin poder planificar lo que va a hacer: la aventura es parte de la diversión.

En caso de que decida repetir, no se la encontrará en el mismo sitio: al ser portátiles, van cambiando de lugar.  Queremos realmente que no hagáis nada”, defiende Jon Staff, cofundador de Getaway.

Por solo 99 dólares la noche (unos 90 euros), aquellos que quieran vivir unas vacaciones diferentes pueden alquilar estos peculiares apartamentos. Eso sí, el metro cuadrado cuesta caro: ninguna de las miniviviendas supera los 20 metros.

Aunque parezca paradójico, su pequeño tamaño es precisamente otro de sus mayores atractivos: obliga al arrendatario a salir fuera de ellas y a disfrutar del entorno organizando un pícnic en sus mesas o paseando por los alrededores. De esta forma, pueden descubrir el encanto de vivir en casas que parecen concebidas para los siete enanitos.

Alojamientos sobre ruedas para popularizar las viviendas modestas

El objetivo de los fundadores de esta ‘startup’ es en realidad mucho más ambicioso que crear una suerte de Airbnb rural en Estados Unidos (por el momento sus casas solo están repartidas por las inmediaciones de Boston y Nueva York). El cometido del Millenial Housing Lab que fundó este grupo de estudiantes de la Universidad de Harvard es proponer viviendas alternativas a las tradicionales a las nuevas generaciones.

Con Getaway, pretenden impulsar el movimiento de las pequeñas casas sostenibles que ofrecen un estilo de vida diferente. Su primera idea era construir una comunidad completa de ciudadanos que vivieran en ellas. Sin embargo, decidieron apostar primero por alquilarlas como alojamiento vacacional para seducir a los más jóvenes mientras intentan que alguna ciudad estadounidense les conceda los permisos necesarios para construir un auténtico pueblo de construcciones portátiles

Los creadores de esta ‘startup’ parecen así convencidos de que las minicasas pueden ser una alternativa a largo plazo. No en vano, Jon Staff,  cofundador de Getaway, ha residido en lugares que poco tenían que ver con una casa tradicional pese a no llegar a la treintena. Creció en un barco, vivió en el sótano de una tienda e incluso se alojó en una biblioteca, según él mismo ha reconocido. Por eso, lo de “vivir en un espacio pequeño con solo lo que necesitas” le parece una buena opción.

Si la tecnología nos permite ya trabajar donde queramos, ¿por qué no aprovecharse de ello para unir el mundo rural y urbano comprando una minicasa de madera? “Esta generación tiene la oportunidad de experimentar lo mejor de los dos mundos” ha señalado Staff.

¿Conseguirán estos estudiantes de Harvard poner de moda entre los jóvenes la vida en contacto con la naturaleza? Por el momento, ya están logrando al menos que sus minicasas se conviertan en una atractiva alternativa para las necesarias escapadas de fin de semana.