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Vivienda en EEUU: El acceso a un hogar para los millennials se 'atasca' porque los mayores de 55 años apenas venden

Autor: Redacción

Los jóvenes entre 18 y 34 años en EEUU tienen un serio problema para poder acceder a una vivienda. Apenas poseen el 11% del parque de viviendas en propiedad. Y no es por problemas de dinero, sino por la falta de oferta, tanto de obra nueva como de casas de segunda mano. Los mayores de 55 años poseen el 53% de las viviendas en propiedad del país y no están dispuestos a vender.

El mercado inmobiliario en la primera economía del mundo tiene muchas particularidades. La crisis económica golpeó con fuerza a la vivienda, mermando la construcción y la posiblidad de acceso a un hogar a muchos estadounidenses. Los jóvenes son los principales afectados porque sufren la falta de movimiento en la vivienda de reposición de los más ancianos.

Con la salida de la recesión, muchos mayores de 55 años han visto como su vivienda de toda la vida se ha convertido en su único bien y les cuesta dar el paso de buscar un hogar que se adapte a sus necesidades.

De hecho, las personas mayores de 55 años poseen el 53% de las viviendas en propiedad del país. Es la mayor proporción desde que el Gobierno comenzó a recopilar estos datos a comienzos del siglo XX, y superando en 10 puntos porcentuales los datos de hace una década.

Mientras tanto, las personas entre 18 a 34 años apenas poseen el 11%. Cuando tenían esa edad, los 'baby boomers', la generación que ahora cuenta con más de 50 años ya contaba cn el doble de viviendas en propiedad.

"El sistema está atascado", afirma Dowell Myers, profesor de planificación urbana y demografía en la Universidad de California. "Las personas de la tercera edad no están cambiando de casa tan rápido como solían hacerlo, por lo que hay muy pocas viviendas en el mercado. Para dar la vuelta a esta situación, deben tener un lugar donde vivir".

Según los expertos, las políticas públicas contribuyen a este estancamiento generacional. Las exenciones de impuestos a la propiedad para los residentes de larga duración mantiene a los mayores en sus casas. Las normas de urbanización dificultan la construcción de pisos asequibles para personas de la tercera edad.