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Gentrificación de trinchera: cuando la desigualdad se levanta con muros

Muro de Birwood Av. en Detroit / Wikimedia commons
Muro de Birwood Av. en Detroit / Wikimedia commons
Autor: @Jairo Mejía

Saint Louis (Misuri) es una muestra de cómo una ciudad puede recurrir a tácticas de guerra para establecer fronteras que profundice en la segregación en una misma urbe. En esa ciudad del Medio Oeste americano el boulevard Delmar se ha convertido en la frontera de facto entre barrios de blancos y de los negros de bajos ingresos. La división ha llegado hasta tal punto que un gran número de barrios han levantado barreras de hormigón para cortar el acceso a calles, exacerbando así las divisiones económicas y raciales de una ciudad que vive de espaldas a sí mismo.

Bloqueos de calles en St. Louis / ProPublica
Bloqueos de calles en St. Louis / ProPublica

Ese bloqueo de calles, que ha llevado a vecinos a quejarse porque ha impedido la entrada de servicios de emergencia, no ha incrementado la seguridad y solo ha acentuado el recelo y la división en una misma comunidad, escenario de disturbios raciales  en el suburbio vecino de Ferguson en 2014 por la muerte de un joven negro en manos de la policía.

El ejemplo más radical de la separación entre comunidades en Estados Unidos es el muro de las de Birwood Avenue de Detroit (Michigan), una barrera de hormigón de casi un kilómetro erigida en los años 40 para dividir barrios de blancos y negros en la capital estadounidense del motor. Pese a que, ahora el muro es un lienzo de expresión artística y crítica social, justo en su extremo norte se extiende perpendicularmente la 8 Mile Road, la carretera que se ha establecido en la actualidad como la frontera física y visible entre los barrios pobres y los ricos.

En otras ciudades como Pittsburgh (Pensilvania) o Hartford (Connecticut) se han servido casi sin darse cuenta que las vías del tren como las líneas divisorias entre hispanos, afroamericanos y blancos. En Washington DC ha sido el parque de Rock Creek, una escarpada extensión de zonas verdes que transita de norte a sur la ciudad, la que ha servido de “tierra de nadie” para separar los barrios más ricos de los más humildes.

Estas líneas físicas, que en ocasiones han sido reforzadas por regulaciones de las autoridades, han complicado mucho más los intentos de traer prosperidad y crecimiento económico a comunidades más pobres, pero que viven geográficamente aisladas.

Ciudades como Rochester (Nueva York)  se han dado cuenta del devastador efecto de las barreras físicas en la ciudad que han promovido la desigualdad y lastrado el crecimiento económico y diverso de la ciudad. Las autoridades de Rochester han iniciado un plan para eliminar el llamado “Innner Loop”, una circunvalación elevada en el centro de la ciudad, que ha actuado como frontera entre el norte empobrecido y el sur rico y desentendido del centro de la ciudad, convertido en una zona indeseable para la mayoría de sus habitantes.

Antes y después del Inner Loop en Rochester / Historical Aerials
Antes y después del Inner Loop en Rochester / Historical Aerials

Otros intentos de acabar con barreras físicas que promueven la desigualdad es las críticas contra el popular “cul-de-sac”, las calles sin salida que se popularizaros desde los años 50 en Estados Unidos para promover la privacidad de grupos de casas, que aislan a pequeños archipiélagos de casas del resto de la comunidad. Esta planificación ha sido criticada por hacer barrios imposibles de transitar a pie y promover el uso del coche, al tiempo que son tácitamente terreno privado de los vecinos.

Evolución del cul-de-sac / Norman Garrick
Evolución del cul-de-sac / Norman Garrick