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El búnker secreto abandonado en este extraño pueblo de Alaska

Buckner cuenta con más de 25.000 m2 bajo tierra / Wikimedia commons
Buckner cuenta con más de 25.000 m2 bajo tierra / Wikimedia commons
Autor: Redacción

Si vivir en Alaska ya suena a locura, hacerlo en el pequeño poblado de Whittier puede llevar a sufrir más de una pesadilla. Antigua zona militarizada durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, sus poco más de 200 habitantes viven en el mismo edificio, dos bloques unidos de 14 plantas, y para desplazarse de un lugar a otro utilizan túneles para ir a la escuela, al hospital o a la iglesia. Además, esconde un gran búnker abandonado tras un fuerte terremoto en los años 60.

El pueblo de Whittier comenzó a salir en los mapas con la fiebre del oro a finales del siglo XIX. Pasó a ser una base militar durante la Segunda Guerra Mundial y ahora sirve como puerto base para los petroleros que pasan por la zona, rumbo a Anchorage, la capital de Alaska. Los poco más de 200 habitantes viven en el mismo bloque de vivienda, de entre 2 y 3 dormitorios que se levantó a finales de los años 50.

Pero el secreto que mejor esconde este pueblo se encuentra bajo tierra. Las autoridades estadounidenses levantaron literalmente una ciudad con tejado, un búnker creado en los años 50 conocido como ‘Buckner’. Esta ciudad en las profundidades tiene 25.000 m2 de superficie y llegó a acoger todo tipo de infraestructuras para los soldados allí establecidos en plena Guerra Fría: gimnasio, hospital, biblioteca, estación de radio, bolera, piscina y hasta una cárcel.

La idea de este búnker comenzó con el final de la IIGM y el comienzo de la Guerra Fría. Obsesionados con los soviéticos, los militares estadounidenses crearon un puesto de avanzadilla para espiar sus actividades.

Fue construido para soportar bombas, ataques y las duras condiciones atmosféricas elementos de Alaska. Pero apenas 20 años después, la zona sufrió uno de los terremotos más duros que se conocen, de 9,2 grados en la Escala Richter, que dejó dañado el edificio y tuvo que ser evacuado.

Ahora es un auténtica mole escondida bajo la tierra, formado por un laberinto intrincado de túneles y grietas donde se pueden apreciar los restos de un pasado más opulento. Un enorme edificio abandonado al duro clima de Alaska.