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Un arquitecto español ilumina la “Operación Chamartín” neoyorkina

Edificio Vessel
Edificio Vessel
Autor: Juanjo Bueno (colaborador de idealista news)

“Nada hacía presagiar que hace seis años, cuando llegué a New York, sin conocer a nadie, pero con muchas ganas de trabajar, iba a participar en el mayor desarrollo inmobiliario privado de la historia de Estados Unidos, el nuevo barrio de Hudson Yards”.

Estas palabras, del arquitecto conquense Carlos García, cobrarán especialmente sentido cuando hoy 11 de marzo se inaugura el observatorio Edge, el mirador abierto, de forma triangular, más alto del hemisferio occidental. Con una altura de 345 metros, este observatorio está situado en el piso 100 del edificio 30 Hudson Yards (HY), y la iluminación es obra del equipo de seis arquitectos y diseñadores de iluminación que dirige García en la firma L’Observatoire International. En total son 45 los profesionales que trabajan en este estudio, de 25 nacionalidades distintas, y un único español.

La iluminación de este mirador está diseñada para que esta se concentre alrededor de las distintas entradas y vaya disminuyendo a medida que el visitante se aproxima al cristal inclinado, de manera que pueda disfrutar, sin reflejos del interior, de las maravillosas vistas de Manhattan. Su estructura, que se compone de 15 paneles independientes encajados como un puzzle, con un peso aproximado de 400 toneladas, fue construida y ensamblada en Italia, antes de ser desarmada y enviada en barco hacia Nueva York.

Pero este observatorio es solo uno de los puntos de interés del nuevo barrio neoyorkino de Hudson Yards. Situado al oeste de Manhattan, esta zona se está construyendo (todavía quedan años para que se finalicen todos los rascacielos que prevé el proyecto) sobre 30 vías del depósito de trenes en funcionamiento. Podríamos decir que es lo más parecido a la “Operación Chamartín” neoyorkina.

El desarrollo, que ocupará 11 hectáreas, se está completando por fases. Con una inversión aproximada de 25.000 millones de dólares, la primera fase de Hudson Yards se compone de seis rascacielos, un centro comercial, una plaza y Vessel, la pieza central de la plaza. Todos estos edificios levitan sobre las vías del tren gracias a 300 pilotes de cimentación de 1,5 metro de diámetro y entre 18 y 25 metros de profundidad. En la segunda fase, que se completará en 2024, se inaugurarán nuevos rascacielos y una escuela.

Durante los últimos seis años el arquitecto español Carlos García ha estado al frente del proyecto de iluminación exterior del masterplan de Hudson Yards así como de los diferentes edificios que lo componen, tanto exterior como en algunos casos interior (desde los lobbies a los ascensores).

El estudio L’Observatoire International ha desarrollado un concepto de iluminación para Hudson Yards (torres 10HY, 15HY, 30HY, 35HY, 50HY, la plaza y el Vessel) distinguiendo el proyecto como una adición audaz y dinámica al horizonte de la ciudad de Nueva York.

“El diseño de iluminación crea un punto focal en el skyline de Manhattan que ancla el grupo único de rascacielos al horizonte pero a su vez define cada torre con un carácter distinto por la noche”, explica García. “Mediante la integración de luminarias en la fachada, ayudamos a diferenciar cada estructura teniendo en cuenta el uso del edificio y definiendo los gestos arquitectónicos de las coronas de las torres para crear un ritmo visual, uno que redefine el horizonte de Nueva York e inspira más conversación y descubrimiento de los espacios públicos interiores y exteriores”, añade.

La luz geométrica de las torres

Las torres comerciales 10 y 30 Hudson Yards, diseñadas por KPF, tienen luminarias integradas en el perímetro externo de ambas coronas triangulares bañando su estructura. La hipotenusa de ambas torres cambia de color en días especiales creando un diálogo con otros edificios de la ciudad de New York.

Carlos García se ha ocupado también de la iluminación interior de la torre 30 HY, que alberga el observatorio, y que alcanzó oficialmente su altura total de 387,1 metros en 2018.

Este rascacielos cuenta con una inversión de más de 2 millones de dólares solo en luminarias para cubrir no solo el exterior sino también los espacios comunes e interiores. “En el lobby del edificio, tuvimos la suerte de diseñar la iluminación de la instalación de Jaume Plensa formada por once esferas huecas de acero suspendidas con cables del techo de más de diez metros de altura. Las esferas pesan entre 180 y 2.200 kilos por lo que mediante proyectores escondidos en el techo y luminarias integradas en el pavimento ayudamos a que 'floten' por el espacio al tiempo que proyectamos las sombras de la superposición de símbolos de ocho alfabetos distintos en las paredes y el suelo”, cuenta García.

Por otro lado, las torres residenciales 15 y 35 Hudson Yards, diseñadas por DS+R y SOM respectivamente, cuentan con luminarias integradas en el muro cortina ensalzando la geometría de sus coronas. “En el caso de 15HY, al ser una fachada de vidrio, trabajamos con el arquitecto para modificar el vidrio utilizado en las últimas plantas de la torre para que brillara y en 35HY, cuya fachada es de piedra, integramos medio kilómetro de luminarias lineales que pueden programarse LED a LED para conseguir un efecto de iluminación que se desvanece al ir bajando por la torre”, destaca Carlos García.

La plaza y el Vessel de Hudson Yards

El concepto de iluminación para el "corazón" de Hudson Yards comienza en la plaza, donde kilómetros de tiras de LED ocultas dentro de elementos paisajísticos como bancos y pasamanos funcionan a modo de rayos concéntricos que irradian luz alrededor del Vessel para ensalzarlo entre los árboles y torres.

El Vessel es un monumento interactivo formado por 2.500 escalones y 80 descansillos, inspirado en los templos indios (Rajastán) que costó 200 millones de dólares. Según García, “con la iluminación constante de sus escalones y el uso de casi 2 km de tiras de LED en el pasamanos generamos la suficiente iluminación ambiental sobre un material tan reflejante como el cobre pulido creando un efecto flotante para que la estructura no parezca tan pesada”. 

La iluminación del Vessel también cambia con el paso del día. Durante el atardecer, la pieza central emite una temperatura de color más cálida enriqueciendo el tono del acabado de cobre y extendiendo el fenómeno natural de la puesta del sol. Al anochecer, la iluminación de la pieza central se vuelve azul, creando una atmósfera misteriosa que proporciona profundidad.

La iluminación es la protagonista de este nuevo barrio neoyorkino que sin duda servirá de inspiración a otros desarrollos, como Madrid Nuevo Norte, más conocido como Operación Chamartín.

“Como diseñadores de iluminación arquitectónica, nuestro papel es utilizar la luz como un medio a través del cual ensalzamos la arquitectura transformando los espacios. Con la luz como herramienta, revelamos las cualidades estéticas del espacio y acentuamos la experiencia del entorno, creando un ambiente a medida”, describe el arquitecto español Carlos García. “Tenemos un conocimiento único de cómo combinar la luz con la arquitectura para crear una atmósfera inmersiva”, concluye.

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