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Así se apagó la ‘Avenida de la Luz’ de Barcelona: la que fue la mayor galería comercial subterránea de Europa

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Autor: Carlos Salas (colaborador de idealista news)

En 1940 se inauguró la mayor galería comercial subterránea de Europa y una de las mayores del mundo. Se llamó la 'Avenida de la Luz'. Estaba situada en Barcelona, bajo un triángulo de avenidas: la calle Balmes, la calle Pelayo y la calle Cataluña.

La idea del promotor era que esta galería comercial subterránea fuera una atracción turística por su tamaño. Para quienes conozcan esa zona, partiría del centro comercial El Triangle, junto a las conocidas ramblas, y atravesaría el Corte Inglés hasta la Plaza de Urquinaona.

 

Tenía en principio una superficie de 2.000 m2 donde se ubicaron más de 60 tiendas y un cine llamado ‘de la luz’ que se estrenó con una película de Walt Disney.

 

El promotor del proyecto fue el empresario Jaume Sabaté Quixal, quien se había basado en una galerías subterráneas que había visto en París. La galería estaba formada por un amplio pasillo central, flanqueado de columnas, aprovechando el túnel de los ferrocarriles construido con motivo de la Exposición Universal de Barcelona de 1929.

 

En la inauguración estuvieron Sabaté y el general Múgica, y cuentan las crónicas de la época que sonaron himnos y ondearon banderas. Muy pronto de llenó de tiendas de ropa de alta gama, joyerías, peluquerías, estancos, bares y hasta se realizaban exposiciones sobre el descubrimiento de América o de arte precolombino.

 

En los años sesenta, paralelo al desarrollo, se instalaron tiendas de apuestas del canódromo, churrerías, tintorerías, armerías y hasta una tienda de lápidas mortuorias, como informa el blog la rosa de fuego.

 

Pero en los años setenta comenzó la decadencia. Al ser un lugar abrigado, y al relajarse la vigilancia policial, la 'Avenida de la Luz' empezó a llenarse de borrachos y maleantes. El cantante loquillo recordaba en una canción que era un buen lugar “para acabar las borracheras”.

 

Los compradores habituales desaparecieron. Las parejas de novios ya no iban a pasear por la tarde a las galerías, y el cine pasó a exhibir películas porno, mientras que los lavabos eran sitio de citas sospechosas.

 

Se intentó revitalizar, pero en los años 90 se cerró. Hoy parcialmente abierta, su lugar lo ocupa una tienda de perfumes Sephora. El cine es el acceso a los Ferrocarriles de la Generalitat, pero apenas quedan restos de una de las galerías más atractivas y enigmáticas de Barcelona. Solo los recuerdos de los que una vez en el pasado la visitaron.

 

En una entrevista que concedió en 1988, Jaume Sabate Quixal confesó lo siguiente: “mi idea era hacer una ciudad subterránea en pleno centro. Tiendas, bares, cines. Todo muy bien arreglado, muy bien iluminado y decorado. El proyecto significaba enlazar la Plaza de Cataluña con la de Urquinaona... y ya ve… la cosa quedó en un pasillo que no va a ninguna parte”.