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La subida del precio de un piso en Barcelona duplica a la de la renta familiar desde el año 2000

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Autor: Redacción

El precio de la vivienda en la capital catalana se ha disparado en los últimos años y cada vez es más difícil comprar o alquilar una vivienda en la ciudad. Según los datos del Observatori Metropolità de l’Habitatge de Barcelona el precio medio de la compraventa de vivienda de obra nueva y de segunda mano ha crecido más del doble que la renta familiar en los últimos 18 años.

Entre 2000 y 2018, la renta familiar bruta disponible para las familias ha crecido un 63,4% mientras que el precio medio de compraventa de obra nueva ha subido un 148% y el de segunda mano un 145%. Las cifras del Observatori sitúan el incremento del precio medio del alquiler en un 128% en Barcelona durante estos últimos 18 años, cifra que también dobla la evolución de la renta familiar para este periodo.

Esta situación es una clara evidencia de las dificultades de los ciudadanos para acceder a la vivienda, según explicó la presidenta del Observatori, Carme Trilla, que también advirtió que “pese a la extrema situación que demuestra la existencia de esta brecha, no se pueda aplicar el concepto de burbuja a esta tendencia que se extrapola a toda Cataluña”.

Según Trilla, “esta brecha expone que el comportamiento del mercado para la compraventa podría comenzar a ser el de una burbuja, como la que provocó la anterior crisis económica, pero aún es demasiado incipiente para determinarlo”.

En cuanto al precio del alquiler, Trilla ha asegurado que “el precio del alquiler no se mueve estrictamente en términos especulativos sino por lo que pueden pagar los usuarios”, descartando así una burbuja a corto plazo.

Además, en 2018, parece que ha "tocado techo", sobre todo, después de la moderación registrada en Barcelona en 2018: aumentó un 6% respecto al crecimiento del 9,5% de 2017. La contención en los arriendos también se ha dejado notar en toda el Área Metropolitana.

Según el estudio, el 68,9% de las viviendas alquiladas en Barcelona están en manos de personas físicas y comunidades de bienes, y ha defendido que estos no se guían por cuestiones especulativas para fijar el precio sino por un "efecto espejismo" de buscar precios similares a los que lo conocen que hay en el mercado.