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El lucrativo negocio de rastrear al heredero de una vivienda que está en 'paradero desconocido'

Autor: @efonseca

El año pasado salieron al mercado más de 138.000 viviendas en España procedentes de herencias. Sin embargo, la adjudicación de estos inmuebles no siempre es tan fácil como a priori se puede pensar. Muchas veces el propietario fallece sin designar qué bienes otorga, quién será su beneficiario o sin que se conozcan sus descendientes directos. Localizar a los legítimos herederos es el trabajo de Coutot–Roehrig, una firma con más de 120 años de trayectoria, que rastrea herederos en cualquier lugar del mundo.

Imagine que un día recibe una llamada en la que le explican que usted ha heredado la vivienda de un pariente lejano, del que ignoraba por completo su existencia. Casos como éste suceden a diario en Coutot-Roehrig.

Pero para llegar a ese punto esta empresa, especializada en genealogía sucesoria, ha de recorrer a veces un largo camino. “Nuestro trabajo consiste en ofrecer un servicio total desde el momento que se detecta una herencia yacente hasta que se localizan a los herederos, se adjudican los inmuebles, se liquidan y se paga a los herederos”, apunta a idealista news Marco Lamberti, director de la firma en España.

Lamberti pone como ejemplo para explicar su trabajo la historia de un español que años atrás emigró a Francia. Se instaló en París pero al fallecer no dejó ni descendientes, ni privilegiados, ni realizó testamento. Coutot-Roehrig se encargó de la búsqueda del heredero, que resultó ser un anciano español, dedicado al campo, que vivía en una aldea remota en los pirineos

“Me desplacé hasta allí para contactar con esta persona. En varias ocasiones llegué a pensar que me había perdido con el coche porque durante horas no encontré rastro de vida”, recuerda el investigador.

El heredero no sabía absolutamente nada de este familiar que había viajado a tierras galas años atrás. Al recorrer su árbol genealógico había perdido la pista de este antepasado. No obstante, Lamberti dio con este campesino que resultó ser el heredero de piso en el centro de París.

¿Cómo empieza el proceso?

Couto-Roehrig busca personas, no herencias. Tradicionalmente, quienes acuden a esta firma son profesionales (abogados, notarios, administradores de fincas…) que por algún motivo necesitan localizar al heredero. Una situación que se produce con cierta frecuencia, por ejemplo, cuando el propietario de un piso con deudas a la comunidad fallece y ninguno de sus familiares reclama la titularidad de la casa.

“Cuando nos llega un caso, hacemos una valoración inicial de los activos y los pasivos del causante. Si tras pagar las deudas queda un activo, entonces la operación es rentable y merece la pena para el heredero”. Lamberti insiste en que la filosofía de Couto-Roehrig está clara: el heredero debe ser el más beneficiado del todo el proceso.

La búsqueda

Se inicia en el lugar donde ha fallecido el causante. “Rastreamos en círculos, abarcando todas las áreas”, declara Lamberti. Un buen punto para iniciar la búsqueda son las partidas de nacimiento aunque éstas solo suponen el 15% del trabajo. “Nos dan pistas y datos relevantes pero no sirven por sí solas para encontrar a una persona”, constata.

La experiencia y los conocimientos de Coutot-Roehrig son un grado, al que se suma también su capacidad financiera. “En ocasiones los herederos tienen que pagar muchos impuestos por las herencias. Nosotros adelantamos el dinero sin costes e independientemente del importe de la herencia”, asevera Lamberti.

El tiempo que tardan en localizar a los herederos varía en función de dónde se encuentre éste y los bienes. “Si ambos están, por ejemplo, en la Comunidad de Madrid la búsqueda suele durar entre 30 y 60 días”, destaca el responsable de la empresa en España.

No obstante, aceptar el trabajo de esta firma no implica directamente decir sí a la herencia. Tras localizar al heredero, Coutot–Roehrig habla con él para explicarle de forma breve lo que ha sucedido y se le presenta un convenio donde muestra su conformidad con que la empresa tramite la herencia. Así, con su firma declara el derecho a que la compañía cobre un porcentaje del neto, una vez que se cierre todo este proceso. Si el heredero lo rechaza nunca conocerá qué ha heredado ni el origen de la misma.

Venta de las viviendas

En el 90% de las herencias yacentes en las que hay una vivienda de por medio los descendientes deciden venderla. En esta decisión pesan cuestiones como que la casa se ubica lejos del lugar de residencia del heredero. Suelen ser propiedades antiguas, que necesitan reformas, etc… Coutot–Roehrig también gestiona la transacción. Primero, encargan una tasación para determinar su valor de mercado. Después de conocer este dato, la empresa delega en una agencia inmobiliaria la venta, que cobrará una comisión por la misma.

El plazo para cerrar la operación dependerá de la prisa que tenga el heredero y su disposición para aplicar rebajas a la vivienda. “Los inmuebles que vendemos generalmente son ocasiones, porque quién los adquiere sabe que paga el valor real. No están sobrevaloradas”, apostilla.

Por último, insiste en la relevancia que este negocio puede suponer para las agencias inmobiliarias, especialmente en los inmuebles que los extranjeros poseen en España. Tanto es así que api de catalunya ya ha firmado un convenio con la compañía para que los agentes que forman parte de la asociación puedan contactar y recibir el asesoramiento de Coutot–Roehrig.