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El gran agujero negro de la creación de empleo y su terrible impacto inmobiliario

Autor: Carlos Salas (colaborador de idealista news)

Este mes de enero está siendo testigo de estupendos datos de empleo. Hace pocos días se anunciaron los datos positivos del llamado ‘paro registrado’, que incluye todas las personas que están inscritas en las oficinas de SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal, el antiguo Inem).

Según esos datos, el paro bajó en 253.627 personas, “la mayor caída anual desde 1998”. La noticia era sin duda gratificante porque constataba que la economía se está recuperando después del calvario de varios años de crisis. Con ello el número de parados se sitúa en unos 4,4 millones de personas, lo que representa una caída de 5,39% en el conjunto del año. 

Dentro de unos días, el 22 de este mes, obtendremos las cifras del llamado paro EPA. A diferencia del paro SEPE que es mensual, el paro EPA es trimestral y se realiza por medio de 60.000 encuestas casa por casa. En ellas se les pregunta a las familias cuántos miembros han trabajado por lo menos dos horas en la semana anterior, y en caso de ser así, se le considera empleado.

Y aquí viene el ‘gran agujero negro’ de las cifras de empleo. La inmensa mayoría de las personas que se están incorporando al mercado de trabajo están consiguiendo contratos temporales, algunos por horas. Si nos vamos a los datos registrados, solo el 8% de los contratos en 2014 fueron indefinidos

Las preguntas que hay que hacerse, son: ¿Puede una persona con un contrato temporal fundar una familia? ¿Puede asumir una hipoteca para comprar un piso? ¿Puede renovar su casa en el caso de que ya tenga una casa? ¿Puede afrontar gastos que supongan un endeudamiento? La respuesta es no.

La dura realidad

Y esa es una de las principales amenazas al sector de la construcción e inmobiliario, que ha sido uno de los motores del crecimiento y del empleo en los últimos años. Los jóvenes que están siendo contratados viven en casa de sus padres, o viven con otros jóvenes en pisos de alquiler. ¿Comprar un piso? ¿Casarse? Una locura en esas condiciones.

La prueba del algodón es el consumo de cemento, que sigue estancado. "El consumo de cemento en España cerrará el año por debajo de los 11 millones de toneladas, una cifra similar a la obtenida en 2013”, decía un informe de Oficemen, la patronal del cemento.

Es más, las cifras acumuladas en los 11 primeros meses de 2014 son peores que en 2013: concretamente un 0,3% menos de consumo de cemento, la materia prima de la construcción.

Un contrato único

El impacto psicológico de los contratos temporales en los españoles es una de las lacras denunciadas por el economista Luis Garicano (Valladolid, 1967) en su libro ‘El dilema de España’. Este profesor de la Chicago Business School y catedrático de la London Business School afirma que los contratos temporales impiden a cualquier joven emprender la aventura familiar (comprar casa, amueblar, tener hijos…), esa misma aventura que emprendieron en el pasado otras generaciones.

La dualidad que se ha creado en España con los contratos temporales y fijos ha originado en realidad dos clases sociales: los que tienen empleo fijo y los que lo pierden constantemente.

“La contratación debe promover el contrato fijo”, ha dicho repetidamente. Garicano y otros economistas de la fundación Fedea proponen un contrato único para todos, con indemnizaciones progresivas por antigüedad, con lo cual se acabaría con esa dualidad que está dañando al mercado laboral, y sobre todo a los jóvenes. 

Los jóvenes dejarían de ser los peones que firman contratos temporales, de quita y pon, y que son los primeros en salir de la empresa cuando las cosas van mal. 

 

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