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Perlora, imágenes del auge y ocaso de la ciudad para obreros más importante de España

La ciudad turística construida en Perlora
Autor: Carlos Salas (colaborador de idealista news)

En 1954 se levantó a orillas del Cantábrico, cerca de Gijón, una ciudad turística modélica. Fue en Perlora. Contaba con campo de fútbol, parques para niños, restaurantes comercios, acceso a las playas, diversiones y, sobre todo, chalets. Los veraneantes eran trabajadores. Por un módico precio podían pasar las mejores vacaciones de su vida.

Con un precio de 15 pesetas por persona, los veraneantes disfrutaban de desayuno, comida, merienda y cena. Cuatro comidas. Y vivían en 300 chalets. El complejo se podía considerar como el club náutico de los trabajadores. 

Fue promovido en 1954 por la Obra Sindical de Educación y Descanso de los sindicatos verticales franquistas “bajo el impulso decidido de Servando Sánchez Eguíbar, Delegado Provincial de Sindicatos”, según se lee en la página oficial del Principado de Asturias. 

La idea era colmar el ocio de los trabajadores de las principales empresas públicas encuadradas en el INI: Ensidesa (que estaba en Avilés y Gijón), Encasur, Bazán, Endesa, Hunosa…

"Aquí se estaba fenomenal. Era gente principalmente de zonas del resto de España que venían a estar en la playa. Y aquí lo tenían casi todo: bares, comercios, playa, campo...", decía Mari Carmen Díaz para un reportaje de La Nueva España.

Curiosamente, no se podía circular en bicicleta en las zonas verdes. No estaban permitidos animales de compañía. No se podían hacer picnics, ni fuegos, ni barbacoas. Las motos estaban prohibidas.

Como ciudad de vacaciones obrera, era una de las más espléndidas del mundo. Porque en lugar de hacinar a los veraneantes en edificios-colmena, los distribuía horizontalmente a lo largo de chalets-jardín, dentro de un complejo que ocupaba 20  hectáreas bañadas por tres playas: Huelgues, Carranques y La Isla.

El complejo contaba con un gran establecimiento central, la Residencia “Jacobo Campuzano”, además de comedores y cocinas, lavandería, capilla, tiendas y otras áreas comunes. La financiación corrió a cargo de Ayuntamientos, Cajas de Ahorros y sobre todo de empresas asturianas: Ensidesa y Hunosa,  y las cuotas de trabajadores de las grandes empresas asturianas.

A la Ciudad Vacacional de Perlora se llegaba por la línea de tren de vía estrecha Gijón-Cudillero y por la carretera A-239. Conoció su mayor auge en los años 60 y 70 Los veraneantes llegaban por turnos y la ciudad vacacional tenía actividad todo el año con una población flotante de 2.000 personas. No solo daban trabajo a la plantilla de la ciudad vacacional, sino a toda la zona de Perlora y Candás.

Pero a partir de los 90 comenzó su declive. Sostener esa ciudad vacacional era muy caro para el Principado de Asturias. El Estado se quedó sin dinero y decidió cerrar y privatizar el complejo en 2006. Los trabajadores que aún permanecían en el complejo iniciaron movilizaciones. 

Se esperaba iniciar las obras en 2008. Pero al paso de los años, el Principado y el consorcio de empresas privadas no se pusieron de acuerdo, y la naturaleza fue engullendo la ciudad vacacional. Los trabajadores abandonaron Perlora y hoy lo que queda de la famosa ciudad vacacional son chalets abandonados. 

Fuente de las fotos: recuerdosdeperlora.blogspot.comelmorriondos.blogspot.com