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La ciudad de vacaciones nazi, abandonada durante décadas, recuperará su esplendor

Autor: Redacción

En 1936 al Tercer Reich no se le ocurrió mejor idea que construir una enorme ciudad de vacaciones con capacidad para 20.000 personas en la isla de Rügen, la mayor de Alemania. La idea de Hitler y los suyos era la de crear una suerte de ‘Marina d’Or’ -para que todos lo entendamos- con todo tipo de comodidades para que cada obrero del país pudiese disfrutar de unas vacaciones en la playa.  

De hecho, cada habitación de 5 por 2,5 m del resort de Prora disfrutaba de vistas sobre el Mar Báltico, contaba con dos camas, un armario y un lavabo. Los baños y las duchas eran comunes. Los ocho edificios que conforman el complejo son idénticos entre sí y se extienden sobre más de 4 km, a aproximadamente 150 m de la playa.

Paradójicamente, a pesar de los planes originales, Prora nunca fue empleado como centro vacacional. Con el estallido de la II Guerra Mundial se interrumpieron las obras y los edificios se convirtieron en improvisados campos de refugiados para civiles que huían de los bombardeos aliados

Tras el final de la guerra Prora quedó situada en la Zona de ocupación Soviética, por lo que el Ejército Rojo empleó sus instalaciones como base militar. Luego se convirtió en escuela militar y en residencia de la unidad paracaidista de élite de la República Federal Alemana. 

Desde 1992 ésta faraónica construcción se encontraba abandonada hasta que hace pocos años un grupo de empresarios alemanes decidieron volver a transformarlo en un complejo de apartamentos turísticos y hoteles