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Se cumple una década de nuestro año maravilloso: 2007, cuando éramos felices e ignorantes

Autor: Carlos Salas (colaborador de idealista news)

Acaba de empezar 2017. Este año se cumple una década de una fecha especial, el ‘maravilloso’ 2007. Por aquel entonces todo iba tan bien que nadie pensó que en poco tiempo se nos iban a derrumbar casi todos los mitos: el crecimiento económico récord, el pleno empleo o que la vivienda nunca se deprecia.

Cuando empezó 2007, la economía española logró por primera vez en su historia sobrepasar la línea del billón de euros de PIB. Era una de las economías más ricas del mundo, y además, una de las que más crecía. Ya en 2006 el crecimiento fue del 4,2%. Insólito.

El país se dirigía hacia una tasa de paro tan baja (nunca recordada) que a nadie le importaba mucho si le despedían. “Bah”, decíamos, “conseguiremos trabajo pronto”. El paro alcanzó al 7,8% de la población activa en 2007. Nadie recordaba esa cifra en la historia de la democracia. No solo estábamos en la media europea, sino que el paro masculino era casi paro técnico: un 6%.

A los empresarios tampoco les importaba pagar 45 días por año trabajado de indemnización por despido porque, la verdad, se despedía poco y se contrataba mucho. El año 2007 empezó 18,7 millones de personas afiliadas en la Seguridad Social. También, una tasa nunca vista.

Ya en el año anterior las cosas habían sido fantásticas. Aquel año de 2006 se vio la mayor operación inmobiliaria de nuestra historia, la compra de Fadesa por Martinsa. Valor: más de 4.000 millones de euros. La Bolsa además, iba rompiendo cotas históricas y de los 14.000 puntos de 2006 llegó a 16.000 puntos en 2007. Nunca recuperamos ese nivel.

A partir de 2007, se vieron cosas paradójicas. Los indicadores estaban en su cenit, pero, también comenzaron a cerrar algunas pequeñas constructoras. La capacidad de los españoles de comprar pisos comenzó a agotarse.

Muy pocos se dieron cuenta de que partir de 2007 en la mayoría de los meses decayó el numero de hipotecas comparadas con 2006. Y hubo muchos meses en que se cerraron menos de 100.000 hipotecas al mes. En cambio en 2006, la mayoría de los meses se firmaron más de 100.000 hipotecas. Era un signo claro de que algo estaba pasando. Pero nadie quiso hablar de ello porque nadie quería pinchar la burbuja.

Bastaba irse al INE y ver que la construcción estaba cayendo. Y a finales de 2007, ya caía en picado. Lo mismo pasó con el precio medio de la vivienda. Si alguien se hubiera parado a ver el gráfico del metro cuadrado, se habría dado cuenta de que hasta finales de 2006 era como un cohete ascendente.

Pasó de 1.739 euros por metro cuadrado, a 1.975 euros, según Tinsa. Pero en 2007, ese cohete se estabilizó en una órbita paralela a la tierra. Se mantuvo entre 2.010 euros y 2.048 euros por metro cuadrado. Ese era el indicador de que había un problema. A partir de 2008, el cohete cayó el picado.

Por eso, 2007 fue el último año de la verdadera alegría. A partir de ahí el país empezó a desinflarse pero no lo quisimos ver porque éramos muy felices. Nadie se hubiera creído que poco después desaparecían casi todas las cajas de ahorro, las mismas que concedían atractivos préstamos hipotecarios.

Tampoco que el presidente de Caja Madrid iría al banquillo con el antiguo ministro de Economía y director del FMI, Rodrigo Rato; o que ya no se vería la indemnización de 45 días por año trabajado; que nacería un nuevo partido de izquierdas empujado por la crisis; y, sobre todo, que los españoles descubrirían que no tenían dinero para pagar sus hipotecas, y que los bancos se quedarían con miles de pisos.