Información sobre vivienda y economía

Hay cientos de casas en España capaces de sobrevivir a una guerra nuclear (y la tuya puede sumarse a la lista)

Foto: Brian Donovan
Flickr/Creative commons
Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

¿Has pensado alguna vez tener un búnker en el jardín para protegerte ante una catástrofe nuclear? Si es así, no eres el único. En las últimas décadas, en España se han construido numerosos refugios subterráneos privados: la empresa patria ABQ afirma haber fabricado ella sola 400. El dato revela que, curiosamente, sí existe una demanda para estas estructuras, instaladas principalmente en viviendas de lujo, pese a que no existan ayudas públicas para comprarlas.

Mientras tanto, Suiza es un auténtico paraíso para los apocalípticos. Desde la Guerra Fría, cuando estos refugios se pusieron de moda en Estados Unidos, los ciudadanos suizos están obligados por ley a disponer de un búnker en su vivienda. Cada construcción nueva, ya sea pública o privada, debe disponer de un lugar preparado para sobrevivir a una catástrofe nuclear, aunque de momento se use con otros fines. En 2006, se contabilizaron más de 300.000 refugios con capacidad para albergar al 114 % de los ciudadanos del país helvético.

Pero, ¿quién saldría al paso en España ante un desastre así? Un selecto grupo de altas personalidades políticas y militares, con sus respectivas familias, dispondrían de 200 plazas en el secreto búnker situado bajo el Palacio de la Moncloa para sobrevivir a un asedio que podría durar semanas.

Este refugio madrileño solo fue utilizado una vez, durante la Nochevieja del año 2000, cuando el entonces presidente de Gobierno José María Aznar estableció un gabinete de crisis especial, formado por representantes ministeriales y presidido por Francisco Álvarez-Cascos, que tomó las doce uvas bajo tierra por precaución.

Por aquel entonces, se temía el llamado efecto 2000: supuestamente, el cambio de dígitos con la entrada del nuevo milenio haría que todos los sistemas informáticos colapsaran. Finalmente, como sabemos, no ocurrió nada grave. 

Foto: ABQ
Foto: ABQ

Si algún particular tenía un búnker en su vivienda por aquel entonces, seguramente habría sido diseñado por el gabinete de arquitectos e ingenieros de ABQ, ya que esta empresa lleva desde lo años 80 en el sector. Los precios de la compañía varían según el tamaño y las prestaciones, pero según figura en su web, el búnker estándar de 50 metros cuadrados, destinado a guarecer a un máximo de 25 personas durante 15 días, cuesta unos 45.000 euros.

Hay que tener en cuenta que la mayoría de estas instalaciones suelen enterrarse bajo los cimientos de una vivienda, antes de que esté construida. Así es como trabaja por ejemplo Valbeca Construcciones, otra de las empresas del sector, que vende el módulo prefabricado que después se entierra.

Concretar el lugar, hacer el agujero y enterrar el búnker ya fabricado es el ‘modus operandi’ habitual. Siguiendo ese proceso, se creó el búnker más grande de España, el de la base militar de Torrejón de Ardoz. Un proyecto financiado en buena por la parte por la OTAN, que cuenta con 10.000 metros cuadrados, divididos en cuatro plantas y destinado a albergar a 600 personas durante ocho días sin ningún contacto con el exterior.

¿Cómo es un búnker para una vivienda?

Los refugios militares como el de la base de Torrejón de Ardoz cuentan con todo tipo de instalaciones del más alto nivel: generadores eléctricos, depósitos de combustible, estabilizadores de corriente, sala de baterías, sistema contraincendios… Además, está protegido por paredes de tres metros de hormigón armado y cobre para repeler pulsos electromagnéticos. Gracias a ello, es un refugio diseñado para resistir una bomba 2.000 kilos.

Los refugios que ABQ construye para particulares también cuentan con paredes de tres metros de hormigón, pero su diseño y prestaciones son, lógicamente, más humildes. Es por tanto habitual que los refugios nucleares estén revestidos por hormigón armado para crear una suerte de caja acorazada.

Este material aísla por completo del exterior y además otorga una resistencia notable a las explosiones. Para que este hermetismo sea efectivo, los búnkeres suelen contar con una zona de descontaminación previa a la entrada de la estancia principal, ya que no es recomendable que el refugio tenga contacto directo con el exterior. 

Foto: Búnkeres en Madrid | Valbeca Construcciones
Foto: Búnkeres en Madrid | Valbeca Construcciones

El hormigón sirve para proteger los refugios de explosiones y radiación, pero, cuando la amenaza se transmite por el aire, es esencial disponer de un buen sistema de ventilación. De esta forma, ha de estar equipado con un sistema de filtrado que tome aire del exterior.

Cuando el refugio está listo para aguantar una posible catástrofe, el siguiente paso es hacer de la construcción un lugar habitable y lo más agradable posible. Un refugio debe contar con aseos, cocina, camas… y un sistema electrógeno que funcione de forma autónoma con un generador o con baterías.

Pese a ello, la constructora Valbeca recomienda hacer el refugio debajo de la propia casa o lo más cerca posible de ella, para que de esta forma esté conectado a la red de electricidad, agua y alcantarillado ya existentes. Esto permite tener en funcionamiento los aparatos electrónicos del refugio sin gastar las baterías hasta que haya un corte de energía, como bien podría suceder en una catástrofe. En cuanto al aspecto estético, este tipo de empresas recomiendan pintar el interior de los refugios de color azul o verde para hacer la convivencia más pasajera y menos claustrofóbica.

Si decidiéramos comprar e instalar un búnker para nuestra casa, deberíamos comprar además reservas de baterías y víveres para al menos dos semanas, con 15 kilos de comida y 30 litros de agua por persona. Ese es el tiempo estimado para sobrellevar el envite de una catástrofe natural o un ataque químico.

Eso sí, no pienses que tu habitación del pánico estará en desuso si no ocurre ningún cataclismo. En tiempos de paz, los búnkeres pueden servir de bodega, de almacén, de sala de lectura o de caseta para el perro.