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Los errores más comunes al reformar una casa

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Autor: Redacción

Reformar una vivienda no es una tarea sencilla: todo lo contrario, es un proyecto que empieza mucho antes de que derriben paredes y se quiten suelos y baldosas.

Según el estudio de arquitectura y diseño EZAR, a la hora de acometer una reforma en la viviendas esencial tener en cuenta algunas cuestiones básicas antes de comenzar las obras, sobre todo para no caer en los errores más típicos.

En su opinión, los fallos más habituales se basan en no realizar un estudio económico o tener uno incompleto, optar por diseños poco eficientes, elegir el proyecto más barato y actuar con prisas a la hora de ejecutar la reforma. Resumimos en qué consiste cada error: 

1. Realizar un estudio económico incompleto o ni realizarlo

En muchos casos, reformar la casa puede ser una de las inversiones más importantes en la vida del propietario, por lo que conviene dedicar tiempo a hacer números.

El estudio de arquitectura y diseño asegura que "muchos clientes calculan la inversión que deben realizar teniendo sólo en cuenta el precio por m2 de la reforma, multiplicado por los m2 que quieren reformar. Sin embargo, también hay que tener en cuenta el pago de tasas e impuestos, la gestión de los residuos de obras, los honorarios técnicos, los seguros, los posibles gastos de financiación, etc. Todos estos gastos pueden suponer un incremento de hasta un 20% de la inversión estimada inicialmente, poniendo en apuros su sueño". 

2. No buscar diseños eficientes

Aunque los criterios de sostenibilidad se van introduciendo poco a poco, EZAR asegura que es muy frecuente ver diseños de reformas que no tienen en cuenta los recursos que nos enseña la arquitectura tradicional. Así, en el planteamiento arquitectónico, no se tienen en cuenta el correcto dimensionado de puertas y ventanas en función de su orientación, la ventilación natural o las referencias que ofrece el propio emplazamiento. Estos descuidos, insiste, "son sólo subsanables a posteriori a costa de una mayor inversión en máquinas de aire acondicionado, calefacción..., que suponen un incremento del coste de construcción y del posterior mantenimiento de la vivienda además de ser poco sostenibles con el medio ambiente".

3. Actuar con prisas

 Una vez que se ha tomado la decisión de emprender una reforma, los clientes quieren que los operarios empiecen a trabajar de inmediato, y en caso contrario, se ponen nerviosos y presionan al equipo encargado del proyecto. Sin embargo, ésta es la fase más importante. Los proyectos se construyen en el mundo de las ideas y la obra es un mero trámite para traerlas a la realidad. En la fase de diseño todo es posible. Podemos modificar nuestra vivienda cuantas veces queramos, hasta que nos encaje como un guante. La tecnología de hoy en día permite caminar por los espacios de un modo casi real y es el momento de corregir lo que haga falta. Cuando empieza la obra, todo debe estar bien definido para evitar sorpresas y sobrecostes innecesarios.

4. Elegir el proyecto más barato

La elección de la constructora que traerá a la realidad nuestro sueño es una de las decisiones claves para llegar a buen término. Suele ser habitual la elección por el precio global más bajo o por una recomendación de un conocido y esto no suele llevarnos a buen puerto. Es necesario que nuestro arquitecto de confianza realice una comparativa correcta, partida por partida, de las distintas ofertas con las que contamos.

Hay otros aspectos que pueden entrar en juego como el plazo o la penalización por retraso, y todo ello debe estar recogido en el contrato a firmar por todas las partes. Así, la clave para evitar estos errores es elegir un arquitecto que nos inspire confianza, ya que será el agente que defenderá nuestros intereses en todo el proceso de reforma.