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Cómo salvar un pueblo pintando las paredes con grafitis pagados por el alcalde

Foto: Driebes
Foto: Driebes
Autor: Carlos Salas (colaborador de idealista news)

En muchos de los 8.000 pueblos de España existe un grave problema de despoblación. En Driebes, un pueblo muy pequeño de Guadalajara, una iniciativa basada en grafiteros está tratando de llamar la atención sobre ese fenómeno. Consiste en llenar las calles de grafitis. Pero no cualquier grafiti sino estupendos bustos romanos, en honor a los restos romanos encontrados en el pueblo.

Y la iniciativa ha resultado tan llamativa, que el corresponsal de The New York Times en España y el enviado de una agencia de noticias del mundo china, se acercaron al pueblo para conocer el drama.

La iniciativa partió de la alcaldía de Driebes junto con el periodista Carlos Hernando, de la consultora de comunicación Omnicom. “Queríamos hacer una campaña para llamar la atención sobre el drama rural: la despoblación”, dice Hernando.

Se convocó un concurso bautizado como “Ruranos” para reunir artistas que desearan decorar el pueblo con motivos romanos, en honor a los restos de la ciudad, antiguamente llamada Caraca. Pero eran unos artistas muy especiales: expertos en pintar grafitis. El objetivo era el sueño de los grafiteros: que les dejaran pintar las blancas paredes del pueblo con sus grafitis. Es el llamado street art, o arte callejero. Además, el evento coincidía con el Día Mundial del Arte.

El alcalde les ofreció 20 paredes del pueblo para que hicieran sus diabluras, las cuales fueron tomando forma ese 14 de abril para convertirse a lo largo del día en unas espectaculares escenas: bustos de gladiadores romanos, columnas, dioses, amazonas, y hasta imágenes de los soldados romanos de Astérix.

La iniciativa ha servido para que Carlos Hernando, que también es cineasta, elabore un documental llamado “Caraca, ciudad desconocida”, que sirva para recuperar los restos romanos del pueblo, restos apenas descubiertos hace un año.

Al final, un jurado de la Universidad de Guadalajara eligió al ganador de los murales: un busto de gladiador romano pintado por el colectivo Hérores Kikear Fonk, donde también aparece el nombre del pueblo, y la cifra 2018 en números romanos.

Convertido en un museo al aire libre, el alcalde Pedro Rincón espera que este pequeño pueblo de 339 habitantes atraiga turismo que se acerque a ver su pasado romano, y que también sirva para recuperar terrenos privados donde apareció parte de la antigua ciudad.

Y también que sirva para repoblar un pueblo que tuvo 1.200 habitantes, gracias a sus viejos oficios mineros y agrícolas, hoy totalmente desaparecidos. De hecho, no ha habido ningún nacimiento este año. Solo queda un pastor, y los ancianos van desapareciendo poco a poco.

Pero los efectos ya se han notado. Ya hay gente que está acercándose a Driebes a conocer ese sorprendente museo al aire libre, según confirma la concejalía de Cultura.

Si la iniciativa funciona, podría servir no solo para recuperar Driebes, sino para que otras alcaldías de España eviten la despoblación y atraigan turismo usando el pasado con imaginación.