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La espectacular reforma de una casa con historia en El Cabañal, uno de los barrios de moda en Europa

Paco Oria Estudio
Paco Oria Estudio
Autor: Vicent Selva (colaborador de idealista news)

El Cabañal es uno de los barrios con encanto e historia de Valencia, y recientemente ha sido nombrado como uno de los barrios más 'cool' de Europa según el diario británico 'The Guardian', pero también ha sido objeto de disputas y conflictos entre los residentes y las administraciones públicas. Es cierto que si se pasea por sus calles es fácil observar auténticas obras de arte, fruto de una aplicación popular del modernismo, desmejoradas por un fuerte proceso de degradación.

Ante esta situación, no son pocos los que han tratado de poner su granito de arena con el objetivo de recuperar este bonito barrio de pescadores, en ocasiones con un muy notable éxito. Tanto es así que ahora está comenzando a renacer y a superar los problemas que vivió años atrás.

Paco Oria Estudio es uno de los estudios de arquitectura que ha participado en esta transformación, gracias a un proyecto que ha consistido en revivir una casa de 100 años en este histórico barrio, transformándola en lo que se ha conocido como 'Casa Rocafull', destinada a dar ofrecer una residencia a una pareja joven y sus gemelos.

La vivienda se ubica en una parcela rectangular, estrecha y profunda. La casa se pega a la calle, dejando un patio en la parte posterior, mientras que ha conservado sus sólidas paredes de ladrillo y vigas de madera. El primer objetivo fue centrarse en fortalecer la construcción existente que, en su momento, fue hecha a mano, para lo cual hubo que desmantelar para poder hacer trabajos de refuerzo. Ello significó reducir el edificio a un esqueleto con un interior abierto, en el que los arquitectos basaron el nuevo proyecto.

Esta forma de desarrollar el proyecto se basa en el reconocimiento del valor de la construcción previa construida de forma artesanal, así como de la calidad de materiales bien seleccionados y manufacturados, por lo que se comenzó la restauración fortaleciendo la envolvente del edificio, la estructura horizontal y las cubiertas. Sin embargo, hubo que hacer frente a algunos retos importantes, como resolver los problemas de humedad y promover la ventilación cruzada. que necesitamos el sol de invierno y que nos esconderemos del sol de verano.

Después de sacar adelante los primeros pasos y dejar la casa a un esqueleto con un interior abierto, el estudio se centró en crear un espacio abierto fluido en la planta baja y empacar el primer piso con todo el programa solicitado.  En la planta baja, el proyecto conecta dos fachadas opuestas, desde la calle hasta el patio trasero, comprimiendo todo su programa a un lado, al lado de las escaleras. así, se construye un único espacio abierto, que conecta ambos espacios exteriores, generando un camino visual desde la entrada al patio trasero.

En el primer piso, la altura existente se utiliza para dividir los espacios verticalmente, mientras que se crea un entrepiso de madera para aumentar la superficie de las habitaciones. Como puesto de observación, se ha reconstruido una terraza con vistas al vacío formado por el resto de los patios traseros del bloque. En términos de materiales, los arquitectos han elegido la imperfección y la aparente fragilidad de la arcilla y la madera.

Se ha utilizado arcilla en las paredes, losas de cubierta y tejas, así como en los pavimentos, que se extienden hacia el exterior, impasibles a las fronteras. Al mismo tiempo, las ventanas, los muebles y las persianas son de madera, al igual que las escaleras y los entrepisos. Con todo esto, la intervención se concentra en manipular la casa existente, aliándose con su memoria y su historia y su forma de ser, con sus texturas y su relación con la luz mediterránea. Todo con el objetivo de mantener la esencia de esta vivienda, al menos, un siglo más y recuperar, así, un barrio que lucha por sobrevivir.