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Emerge un pueblo 'perdido' en Italia tras el drenaje de un embalse

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Autor: Redacción

Las labores de reparación en un embalse de Italia han desvelado los restos de Curon, un pueblo que había permanecido sumergido durante décadas. El lago Resia, ubicado en el Tirol del Sur limitando con Austria y Suiza, es especialmente conocido por el campanario de la iglesia que emerge de sus aguas heladas, imagen que incluso ha inspirado un libro y una serie de Netflix. 

La aldea italiana, que alguna vez tuvo unos 900 habitantes que vivían en 160 casas, pasó a ser historia debido a la decisión de crear una planta hidroeléctrica y un lago artificial. Pese a las críticas de los residentes, las autoridades decidieron construir una presa y fusionar dos lagos cercanos, lo que llevó a la desaparición del asentamiento.

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Ahora, los trabajadores que trabajan en la reparación de este embalse han dejado al descubierto montones de ladrillos y escombros de lo que algún día fueron calles, algunos escalones... todo lo que queda del antiguo pueblo de Curon, que prestó su nombre a una serie de terror italiana de Netflix basada en la ciudad perdida.

Una de las residentes del lugar, Lucía Azzolini, ha expresado a Reuters que le ha resultado "extraño caminar entre los escombros de las casas. Sentí curiosidad y tristeza". De todos modos, la 'atracción' no durará mucho. Una compañía eléctrica ya ha comenzado a devolver agua al embalse, y en unas semanas volverá a estar lleno, dejando la aldea sumergida nuevamente.

En las fotos que ha difundido Reuters, se pueden observar escalones, sótanos y paredes de la villa. La realidad es que esta infraestructura provocó que la población de Curon se tuviera que desplazar, aunque varios de ellos decidieron permanecer en una aldea creada en las cercanías.