¿Te imaginas vivir en un mundo donde todos los objetos estuviesen diseñados por niños y niñas? Sin duda, sería divertido (o no tanto), pero posiblemente fuese poco funcional. No obstante, en el mundo de las artes, y la arquitectura es una de ellas, la inspiración en los dibujos infantiles puede deparar bonitas sorpresas y gratos resultados, como la cabaña diseñada por el estudio de arquitectura canadiense Mainstudio, y que ha recibido el nombre de Eagle's Nest.
Ubicada en Saint-Côme, un pequeño municipio de unos 1.000 habitantes en la región canadiense de Quebec, el proyecto es una reimaginación lúdica de un barracón clásico de campamento a orillas de Priscault, un pequeño lago de montaña cuyas aguas cristalinas hacen las delicias de los bañistas. Con su objetivo principal de acomodar hasta 30 campistas del Père Lindsay Camp of Music, se ha querido reemplazar una cabaña obsoleta que había ocupado el mismo sitio, creando un lugar que es más cómodo y contemporáneo, manteniendo el espíritu de la arquitectura de cabaña.
Inspirándose en los dibujos de los niños y en la alegría juvenil de asistir a un campamento de verano, los diseñadores dieron vida a la clásica interpretación infantil de una casa: un triángulo para crear el techo que se asienta sobre un cuadrado que conforma el cuerpo. A ello, se unen algunos detalles que recuerdan la forma en la que los más pequeños suelen dibiujar puertas y ventanas. Los materiales y los colores se han mantenido discretos y monocromáticos para resaltar las formas mínimas de la estructura y los techos de gran tamaño.
El techo sobredimensionado se convierte en el elemento central al surgir de entre los árboles, potenciando esa imagen de un mundo mágico hecho por y para niños. La materialidad exterior sobria y monocromática permite resaltar la forma y la singularidad de las dimensiones del edificio. Usando estas dos formas como guía, Mainstudio diseñó un par de edificios engañosamente simples, discretos en materiales, pero audaces y divertidos en forma.
Uno de los objetivos estéticos era que el nuevo barracón destacara de entre el resto de pabellones del campamento que lo rodea. Para ello, fue fundamental situarlo sobre un promontorio con impresionantes coníferas maduras desde el que se puede divisar tanto el hermoso lago como otras instalaciones. Por lo tanto, el diseño de este refugio de montaña fue moldeado significativamente por el entorno natural del sitio. Además, como también se quería evitar un excesivo impacto en el proceso de construcción, el equipo optó por levantarla entre los árboles, y garantizar así una relación armoniosa entre esta naturaleza y los visitantes.
El barracón se divide en dos volúmenes separados conectados por una pasarela cubierta. El más grande de los dos contiene literas, una pequeña cocina, una sala de estar y un comedor rodeado de ventanas. Afuera, la unidad más pequeña alberga baños y duchas. Una plataforma cubierta recorre el perímetro de la sala de literas, proporcionando un espacio al aire libre y una vista panorámica del lago.






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