Financial Times analiza el mercado residencial británico tras conocer un nuevo informe de la Fundación Joseph Rowntree, donde se afirma que los precios de la vivienda podrían estar congelados durante años. Con un panorama de mayores costes de endeudamiento, más inflación y unos préstamos hipotecarios cada vez más estrictos, el mercado inmobiliario de Reino Unido se enfrenta a algo peor que a una caída de los precios, a una congelación durante décadas.
Ese podría ser el "peor de todos los escenarios", según el informe de la Fundación Joseph Rowntree. Una baja tasa de desempleo conduce a relativamente pocas ventas forzadas, lo que significa que los precios apenas se mueven, pero las transacciones se estancan, la construcción de viviendas se detiene y los inversores con efectivo superan con creces a los de ingresos más bajos.
“El resultado es como el que tenemos ahora, pero peor. La propiedad de la vivienda sigue siendo inaccesible para todos excepto para los más ricos y los alquileres se disparan cada vez más. Esto podría durar años y nadie se beneficia de la reducción de precios mientras comienza un nuevo ciclo”, agrega Nathan Brooker, editor de la sección ‘House & Home’ de FT.
El informe recuerda la situación vivida en la década de los años 90 del siglo pasado en Reino Unido, cuando en un momento de recesión los precios de la vivienda cayeron un 20% a nivel nacional, y hasta un 36% en la zona sureste del país, y la gente no podía pagar sus casas. “Hay un recuerdo popular de la caída del precio de la vivienda de principios de los 90”, agrega Toby Lloyd, coautor del informe.
“Pero no nos hemos dado cuenta de cuánto han cambiado las cosas desde entonces. En comparación con la década de 1990, o incluso con 2008, los propietarios de viviendas de hoy están mucho menos expuestos a las caídas de precios. Durante la última década, la mayoría de los propietarios de viviendas en Inglaterra no tienen una hipoteca, según la Encuesta de Vivienda Inglesa”, destaca el analista.
El informe presenta, además, políticas para evitar que los grandes constructores de viviendas suspendan las obras hasta que mejoren las condiciones del mercado; o para evitar que los inversionistas y los propietarios corporativos hagan desaparecer las propiedades en el mercado, algunas llamativas como otorgar poderes especiales a los ayuntamientos para limitar quién puede comprar en su área.
Y agregan que, si los precios de la vivienda en el Reino Unido cayeran un 20% desde su punto máximo alcanzado el año pasado, solo llevaría al precio promedio al mismo nivel en donde estaba al comienzo de la pandemia.
“Habrá personas que sufran por esta caída, pero serán, afortunadamente, relativamente pocos en número y se pueden brindar ayudas”, destaca Neal Hudson, otro coautor del informe. “El estancamiento es la gran preocupación”.
La gran cuestión que se plantea el informe es la probabilidad de que se congele el mercado residencial británico.
“Por el momento, las cosas se ven frías”, destaca el columnista de FT, que agrega estos datos. Las ventas en enero cayeron un 11% interanual, según los datos de HM Revenue & Customs, y muchos de esos acuerdos se cerraron antes de que los tipos hipotecarias se volvieran locos. Según la encuesta de mercado mensual de RICS, las consultas de los compradores, las ventas acordadas y las nuevas ofertas están cayendo. Hasta ahora, los precios de la vivienda han caído alrededor de un 3,2% desde su punto máximo, según Nationwide, pero puede que aún quede un largo camino por recorrer.
Y pone un ejemplo personal: “Cuando pusimos a la venta nuestro piso en el norte de Londres la primavera pasada, cerramos un acuerdo en una semana. Pero el acuerdo fue anulado por el aumento de los tipos de interés. Volvimos a ponerlo en el mercado el mes pasado con un recorte de precios del 5%. Los comentarios de las visitas son claros: no a este precio”.
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