En las últimas semanas se ha producido una revisión a la baja de las previsiones de crecimiento del PIB y ninguna confía en el alza del 2% que estima el Gobierno
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Pedro Sánchez
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España GTRES

El mercado ha rebajado prácticamente en bloque las previsiones de crecimiento de España de cara a 2024. En las últimas semanas, organismos nacionales e internacionales, bancos, consultoras y agencias de calificación han publicado sus pronósticos sobre cómo se comportará la economía en el próximo año y todos son más pesimistas que el Gobierno.

A mediados de octubre, el Ejecutivo que entonces estaba en funciones envió a la Comisión Europea el Plan Presupuestario de 2024, que contemplaba un aumento del Producto Interior Bruto (PIB) del 2,4% en 2023, tres décimas por encima de la proyección anterior; y del 2% en 2024, cuatro décimas por debajo, ante el impacto de los tipos de interés y la situación geopolítica. 

A pesar de dicho recorte, el consenso descarta que la economía pueda llegar a crecer a ese ritmo en el próximo ejercicio: de momento, apunta a una horquilla de entre el 1,4% y el 1,8%.

Una de las últimas instituciones que ha publicado previsiones es la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que sitúa el potencial crecimiento de la economía española en 2024 en un 1,4%. Es el pronóstico más pesimista de entre los grandes organismos.

El 'think tank' de las economías avanzadas anticipa una moderación del crecimiento del consumo privado y la inversión por las estrictas condiciones financieras y la inflación y advierte de que la demanda externa respaldará menos el crecimiento que en años anteriores, a la vista de que el crecimiento de las exportaciones y las importaciones ha bajado en los últimos trimestres a medida que la actividad en los principales socios comerciales de España ha disminuido. Y también alerta de que hay riesgos importantes que podrían frenar el crecimiento, como una mayor escalada de los conflictos geopolíticos que podría impulsar los precios de la energía y la inflación, o una lenta implantación del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR). Según la OCDE, será en 2025 cuando la economía española crezca a un ritmo del 2%.

BBVA Research también ha recortado sus previsiones. El servicio de estudios de la entidad apunta a que España crecerá un 1,5% en 2024, tres décimas menos de lo que calculaba hasta ahora, ante el empeoramiento reciente en la actividad en la eurozona. Además, ha alertado de que la incertidumbre sobre política económica podría aumentar en los próximos meses y que en los próximos dos años la tendencia es hacia un menor crecimiento, como resultado de la incertidumbre sobre el deterioro en la actividad en la eurozona, del complejo contexto geopolítico y de las dudas que genera el potencial alcance de las políticas económicas delineadas en los acuerdos para formar Gobierno en España.

También se ha producido un recorte en la previsión de los 450 expertos y directivos del Consenso Económico y Empresarial de la consultora PwC, que anticipan una desaceleración económica en el próximo ejercicio. Según sus cálculos, España crecerá un 1,6% en 2024, tres décimas menos respecto a sus estimaciones anteriores, ante la pérdida de fuelle de la demanda interna y de las exportaciones, así como del consumo de las familias. También esperan un freno en la creación de empleo. 

La Cámara de Comercio también apuesta por un crecimiento del 1,6% en 2024, tras aplicar una rebaja de una décima respecto a la proyección que manejaba hasta ahora. Entre los factores que destaca se encuentran la caída de la demanda externa y la contención del gasto público, mientras que la moderación esperada de la inflación y la previsible estabilización de los tipos de interés favorecerán tanto el consumo privado como la inversión empresarial, que se podrían mantener en niveles similares a los de 2023.

El Panel de Funcas, que engloba servicios de estudios de bancos y aseguradoras, organismos de estudios, firmas de análisis y empresas, se suma al consenso de PwC y la Cámara de Comercio y prevé un crecimiento del 1,6% el próximo año. Según la Fundación de las Cajas de Ahorros, hasta 12 panelistas han rebajado sus estimaciones, siendo Oxford Economics y Mapfre Economics los más pesimistas del consenso, con un 1,2% y un 1,3%, respectivamente. 

El Consejo General de Economistas, por su parte, estima que el PIB crecerá un 1,7% en 2024, en línea con lo que esperaba hasta ahora, coincidiendo así con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que en octubre anunció un recorte de tres décimas. Aun así, España es la economía avanzada con el mejor pronóstico. 

Ese es el mismo pronóstico que maneja la Comisión Europea, que en noviembre confirmó una revisión a la baja de dos décimas del crecimiento económico doméstico de cara a 2024, ante la "escasa" dinámica de la demanda externa debido al menor impulso del sector turístico y al "debilitamiento" de la situación económica de los principales socios comerciales de España. Al igual que el FMI, Bruselas apunta a que España será la economía con mayor aumento de la actividad de las seis mayores de la UE.

La agencia de calificación crediticia estadounidense S&P, en cambio, ha revisado al alza sus previsiones, aunque no espera que el PIB doméstico aumente tanto como lo que calcula el Gobierno: estima un crecimiento del 1,8% en 2024, dos décimas por debajo de lo que estima de momento el equipo de Pedro Sánchez. 

El Banco de España también pronostica un aumento del PIB del 1,8% durante el próximo año, cuatro décimas menos de lo que aventuraba en los meses previos, debido en otros factores al encarecimiento de la energía, al deterioro del contexto exterior y al mayor tensionamiento de las condiciones financieras.

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