La competencia entre familias se ha quintuplicado en España, con Palma a la cabeza. La caída de la oferta en Barcelona alcanza el 90% desde el 2020 y en Madrid se sitúa en el 73%. Bilbao, San Sebastián y Melilla son las urbes donde menos sube el precio
Piso de alquiler en Barcelona
Piso de alquiler en Barcelona idealista

Una de las primeras consecuencias que la pandemia y el estado de alarma trajeron al mercado inmobiliario fue un importante incremento en la oferta de viviendas en alquiler. La explicación al aumento del stock se puede achacar principalmente al parón provocado por el confinamiento, cuando durante tres meses no se cerraron apenas operaciones de alquiler y las viviendas se fueron acumulando en la base de datos de idealista. 

Este proceso de embalsamiento fue más rotundo en los mercados más dinámicos, en los que la rotación de viviendas era mucho más elevada, mientras que aquellos mercados con poco movimiento apenas sintieron el parón del confinamiento.

En ese contexto, y con los precios a la baja por la acumulación de oferta, muchas familias se animaron a alquilar o a cambiar su vivienda por otra que se adaptara mejor a sus necesidades. 

Tras cumplirse cinco años de contrato (en el caso de propietarios personas físicas) muchas viviendas vuelven a salir al mercado con precios un 40% más altos que a cierre de 2020, pero en una nueva realidad en la que la oferta disponible es un 61% más baja y con un nivel de competencia que ha crecido un 483% en estos cinco años, según un estudio publicado por idealista. 

La mayor reducción de oferta se ha producido en la ciudad de Barcelona, donde 9 de cada 10 viviendas que hubo en el mercado en 2020 ya no están disponibles; es decir, la capital catalana ha registra una reducción del 90% de la oferta en 5 años. Le siguen las caídas de Granada (-76%), Palma (-75%), Madrid (-73%), San Sebastián (-72%), Las Palmas de Gran Canaria (-72%), Sevilla (-72%) y Bilbao (-70%). 

Con caídas superiores al 50% están las ciudades de Málaga, Girona (ambas con -69%), Oviedo (-66%), Cádiz (-65%), Valencia (-65%), Tarragona (-59%), Salamanca (-58%), Alicante (-54%), Córdoba (-53%) y Santander (-51%).

Por el contrario, son siete las capitales españolas que actualmente cuentan con más oferta disponible que a cierre de 2020. Son las ciudades de Cuenca (113%), Ceuta (67%), Lugo (35%), Segovia (23%), Cáceres (18%), Badajoz (8%) y Jaén (5%).

Competencia disparada

Esta reducción de la oferta ha traído consigo un importante aumento de la competencia entre familias por hacerse con cada una de las pocas viviendas que salen al mercado. El mayor incremento al respecto se ha dado en Lleida, donde se ha multiplicado por 11 o ha crecido un 1.050%. Le siguen Palma (1.041%), Burgos (976%), Barcelona (917%), Granada (917%), Bilbao (864%) y Salamanca (839%). En Madrid el crecimiento de la competencia ha sido del 558% en este tiempo.

En ninguna capital se ha reducido el volumen que compite por cada vivienda, pero los menores incrementos se han dado en Ceuta (134%), Cuenca (141%), Pontevedra (178%), Lugo (203%) y Badajoz (210%).

Precios al alza

El aumento de la demanda y la reducción de la oferta han traído consigo una importante subida en los precios en todos los mercados. Las familias que salgan ahora al mercado en busca de una vivienda en alquiler se encontrarán precios un 82% más caros que hace cinco años en Valencia, seguida por el ascenso del 73% de Alicante, el 71% de Segovia y el 63% de Barcelona y Palma. También son relevantes las subidas de Málaga (62%), Santa Cruz de Tenerife (58%), Guadalajara (57%), Madrid (54%) y Ávila (51%). 

Por el contrario, las menores subidas de precio en este tiempo se han dado en Bilbao, San Sebastián y Melilla, con un crecimiento compartido del 22%, seguidas por Huesca (23%), Vitoria (24%), Córdoba (25%) y Pamplona (26%).

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