Treinta y cuatro días. Ese es el tiempo que tardó una impresora 3D en construir, capa a capa, un edificio completo de tres plantas que alberga 12 nuevas viviendas.
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El ViliaSprint2, promovido por Plurial Novilia en la localidad francesa de Bezannes, integra en un solo proyecto lo que la construcción convencional todavía no puede: levantar un bloque de pisos en apenas un mes, lo que daría una respuesta más rápida teniendo en cuenta la demanda actual.
Otros aspectos destacables son la fachada redondeada y los balcones de madera, que complican aún más la construcción 3D, ya que cada curva multiplica las horas de trabajo y mano de obra especializada. Aquí, la complejidad no añade coste al proceso.
El edificio se asienta sobre una fina capa de hormigón que contrasta con la solidez de la estructura y que fue ejecutada directamente por la maquinaria, sin necesidad de intervención humana. Además, el hormigón dispone de una tecnología reforzada con fibras sintéticas que reduce los residuos de obra del 10% al 5% y ahorra un 10% adicional de material gracias a la geometría optimizada.
También es de destacar que, para levantar un bloque de pisos con 12 unidades en apenas un mes, solo fueron necesarios tres trabajadores, que simplemente gestionaban las actuaciones a través de ordenadores.
Para poner en valor los datos, la promotora del proyecto construyó en paralelo un edificio casi idéntico con métodos convencionales. La comparación es directa: el edificio impreso requirió la mitad de operarios y se terminó tres meses antes.
El edificio total suma 800 m2 de superficie habitable e incorpora 500 m2 de paneles fotovoltaicos sobre cubierta, combinados con un sistema híbrido de gas y bomba de calor que reduce la dependencia de la red y alcanza una autosuficiencia energética cercana al 60%.
El siguiente paso ya está en marcha. Plurial Novilia planea construir un conjunto de 40 apartamentos operando dos impresoras en paralelo para reducir todavía más los plazos de obra.
En países como España y Francia, donde la crisis de vivienda se ha intensificado en los últimos años, la capacidad de industrializar la construcción se convierte en una herramienta estratégica. Porque cuando la demanda supera a la oferta de forma estructural, acelerar los tiempos sin disparar los costes ya no es una opción: es una urgencia política.








1 Comentarios:
vaya fantasmada
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