El ladrillo perforado, los patios interiores y la ventilación cruzada están presentes como una respuesta eficiente y de bajo consumo al calor extremo, una tendencia que gana fuerza en el sur de Asia, donde las olas de calor aprietan, y la factura energética para mantener fresca una vivienda convencional se ha vuelto un problema.
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Al mismo tiempo, el envejecimiento de la población está cambiando las peticiones de las viviendas. Cada vez más familias proyectan casas pensadas para los mayores, con recorridos accesibles, contacto directo con la vegetación y espacio para recibir a hijos y nietos sin perder intimidad. La vivienda para la tercera edad deja de ser una residencia institucional, y se convierte en arquitectura doméstica a medida.
Ambas ideas se encuentran en Twilight House, una casa de 650 m2 en Nellore, en el estado indio de Andhra Pradesh, obra del estudio local Spacefiction Studio. El encargo era crea un lugar donde los padres del cliente pudieran envejecer rodeados de naturaleza, y acoger las visitas de la familia.
Un oasis escondido entre dos muros de ladrillos
El solar está rodeado de carreteras por todos sus frentes, así que los arquitectos tomaron la decisión de dar la espalda al exterior. Así, desde la calle nada delata el interior pues unos altos muros de ladrillo de arcilla cocida lo envuelven por completo.
La casa se organiza en dos alas largas y estrechas, una pública y otra privada, separadas por un patio ajardinado que funciona como corazón del conjunto. Esta distribución obliga a atravesar el jardín para ir de los dormitorios, a las zonas de estar por la planta baja, o por un puente en el nivel superior al que se sube por una escalera metálica en blanco de aire escultórico.
Sobre el patio, una cubierta de hormigón visto en forma de retícula con claraboyas que bañan el espacio de luz natural. El sol proyecta sobre el ladrillo un dibujo de sombras que se desplaza a lo largo del día, reforzado por piezas que sobresalen del plano del muro.
Los tramos de ladrillo perforado, ventanas y contraventanas dejan pasar el aire, de modo que el viento cruza el patio, y evita que la humedad se estanque, mientras los pájaros visitan la vegetación interior.
Dos alas para dos ritmos de vida
El ala pública reúne una cocina y comedor de acabados blancos, y se abre a una terraza alargada, protegida por plantas colgantes que descienden desde la azotea. Una claraboya piramidal ilumina este frente, y otra circular, más pequeña, cae sobre la sala de oración, cerrada con puertas plegables de vidrio, donde la luz cenital acentúa el carácter recogido del espacio.
El ala privada está formada por dos dormitorios a ambos lados de un salón familiar de doble altura, con otros dos dormitorios arriba a los que se llega por escalera y ascensor, una previsión de accesibilidad pensada para cuando los propietarios lo necesiten. El cerramiento de este volumen es un muro grueso enlucido con recortes profundos, unos ocupados por ventanas con persianas, y otros por trepadoras.
El resultado es un lugar discreto construido en climas cálidos. Masa térmica, sombra, ventilación cruzada y vegetación, hacen el trabajo que en otras casas asume la climatización, y lo hacen con materiales locales y mano de obra corriente.
Según el estudio, “los padres del cliente pasan hoy la mayor parte del día en las zonas verdes del patio, viendo jugar a los nietos cuando la familia los visita”. Pocas memorias de proyecto pueden presumir de un indicador de éxito tan sencillo de medir.







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