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Los 10 pequeños detalles que nos regalan los hoteles cuando vamos de vacaciones

Autor: Carlos Salas (colaborador de idealista news)

Estas semanas los hoteles estarán casi llenos por todo el país. Entonces sabremos si algunos de ellos siguen ofreciendo esos detalles que tanto nos gustan  y que hace que volvamos de nuevo.

Miles de españoles reservaron sus vacaciones en un hotel, con la idea de disfrutar con la familia de unos días de relax. No es la primera vez que lo hacen y, por eso, se preguntan si los hoteles seguirán teniendo esos detalles que nos hacen sentir algo privilegiados.

1. Pasta y cepillo. Es el primer olvido en que incurrimos cuando vamos de viaje. Por eso resulta una sorpresa agradable encontrar en la cesta del baño un juego de cepillos y pasta de dientes. Si ya hay uno juego por cada persona que está en la habitación, ese hotel es un cielo.

2. Doble almohada. Las echamos de menos apenas llegamos al hotel, porque solemos dormir con varias. Así que nos encanta que el hotel se haya molestado en poner varias almohadas, aunque al final acaben por el suelo.

3. Ducha con spa. Abrir el grifo, y ver cómo salen de varios agujeros un montón de chorros de agua para darse una sesión de masajes, como si estuviéramos en un spa de lujo en Marbella. Eso es impagable.

4. La botellita. Es una delicia encontrarse una pequeña botellita de vino con una tarjeta que diga “regalo del hotel” y una “bienvenida”. Aunque sea un vino peleón, sabe a Vega Sicilia.

5. Nevera bien fría. Normalmente, las neveritas de los hoteles enfrían lo justo, pero a veces nos encontramos con algunas que parecen arcones de carnicero, con un grado de frío que raya el congelamiento. Las cervezas están en su punto.

6. La orientación. Salimos al balcón y no vemos la pared del hotel vecino, sino una espléndida playa, y un sol que nos permite tostarnos incluso sin salir de la habitación.

7. Los cuadros. No están colgados esos cuadros simplones que representan un valle, un laguito, un apero de labranza y varios pajarillos. En su lugar, alguien con gusto ha colgado una hermosas fotografías vintage de cómo era el entorno en los años cincuenta, fotografías de buenos profesionales o posters antiguos.

8. Un balcón solar. Sí, es esencial tener ese balcón amplio donde poder tomar un refresco o un vino antes de irse a la cama. Y por supuesto, que durante el día reciba mucho sol.

9. Wifi potente. No hablamos ya de la conexión normal y corriente que tienen todos los hoteles, sino de una en la que puedan conectarse muchos dispositivos y con potencia suficiente para ver las noticias o enviar mensajes de WhatsApp sin que se corte la señal.

10. La comida. Y por supuesto, que nos ofrezcan tres veces al día un menú decente y original, sin parecer que estamos en un hotel por el que hemos regateado todo.