En el Pirineo aragonés se alza una fortaleza que parece dibujada desde el cielo. La Ciudadela de Jaca tiene una planta en forma de estrella de cinco puntas y unos muros diseñados para resistir la artillería. También conocida como Castillo de San Pedro, es una de las pocas fortalezas pentagonales que conserva intacta su configuración original. La Ciudadela de Jaca comenzó a construirse en 1592 por orden de Felipe II para proteger la frontera con Francia. Junto a sus murallas, una manada de ciervos vive en el foso que la rodea. Llegaron en 1974 como símbolo de paz en una fortaleza creada para la guerra.