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Errores/Horrores urbanos: Isla del Amor, el legado de César Manrique carcomido por el vandalismo

Autor: Eduardo (colaborador de idealista news)

César Manrique (Lanzarote, 1919-1992), pintor, escultor, activista y promotor de grandes proyectos de arquitectura paisajística hizo mucho por la isla que le vio nacer. Logró algo único, cercano a la utopía, como es la regeneración de un territorio, hasta entonces considerado “la cenicienta” de las Canarias, y darle un valor nuevo.

El paisaje denostado como ‘malpaís’, compuesto de restos de lava volcánica solidificada y negra, lo incorporó a su vida cotidiana: construyó su casa, hoy sede de la Fundación César Manrique, en el interior de una burbuja volcánica. Además de ser el creador de esos parajes insólitos y maravillosos como Los Jameos del Agua, el Mirador del Río o el Jardín de Cactus, Manrique definió las líneas maestras de la arquitectura de Lanzarote. Nada de rascacielos a lo Benidorm (tan sólo el Gran Hotel de Arrecife escapó a esa normativa de respeto a la arquitectura tradicional), ni experimentos de vanguardias: casa bajas y en blanco.

Fiel defensor de un turismo sostenible y azote de las autoridades en cuanto intuía que el turismo de masas podía echar por tierra su proyecto de una Lanzarote armónica, Manrique luchó por impulsar los valores de la isla y con ello atraer a la gente. Pero no para ofrecer un sol y playa baratujo para regocijo del turista tripón y cervecero que no se impregna de la cultura local, sino por buscar lo que se conoce como un turismo de calidad.

A Manrique se le consideró una especie de rey Midas que todo lo tocaba lo tocaba en oro, pero un oro de otro valor, un valor que no cotiza en los mercados. Sin embargo, parece que aquella gallina de los huevos del metal precioso que fuera acabó muriendo. O la mataron. O no se supo gestionar. La muestra, mancha en el impecable expediente de Manrique, se encuentra en el islote de la Fermina, conocido popularmente como ‘la isla del amor’ (por hacer las veces de eventual ‘picadero’ para las parejas sin techo común).

Vida efímera, abandono continuado

Todavía hoy se cuelgan imágenes del estado original del proyecto en la web del Ayuntamiento de Arrecife, que llegó abrirse fugazmente en 2008 para abandonarse después por causas diversas (burocráticas, políticas, competenciales, presupuestarias, técnicas..). Si su creador levantara la cabeza, hombre de carácter cuando la causa lo requería, el cabreo sería monumental, faraónico, porque lo que pretendía ser una joya arquitectónica sobre el mar, levantado en plena costa de un Arrecife necesitado de atractivos turísticos, es hoy un símbolo de ineficacia institucional. De ocho años a esta parte, nadie ha logrado proponer una solución digna al proyecto, cerrado al público y en avanzado estado de putrefacción urbanística.

Tras unos proyectos embrionarios que datan de los años setenta, en 2006 empiezan las obras definitivas, con un presupuesto de 1,2 millones de euros, que luego ascendió a 2,5, y en 2008 la consejería de Turismo del gobierno de Canarias entrega la obra y se presenta ante la sociedad y los medios de comunicación.

No está del todo claro por qué se cerró tras unos pocos días abierto al público, pero nunca más volvió a salir a concurso y poco a poco empezaron a salir las malas hierbas, los grafiteros certificaron su defunción y pasó a ser refugio temporal de vagabundos. 

Posible centro náutico

En el corazón de Arrecife, a pocos metros de su única playa y visible desde el hotel más lujoso de ciudad, el citado Gran Hotel, de 17 plantas, su acceso está vetado, pero basta un poco de pericia para acceder por su descascarillado puente de madera. Dentro, el riesgo de romperte una pierna al caer sobre los muchos orificios o que se te caiga alguna estructura en la cabeza no es menor.

Cables rotos, techos derruidos, agua estancada, flores de pared, pintadas, litronas vacías, réplicas de los famosos viñedos de La Geria desmoronados… Competencia del Ayuntamiento de un Arrecife que ve cómo el grueso de los turistas se instalan en ciudades vecinas de Puerto del Carmen o Playa Blanca, ¿qué impide su reapertura?

Samuel Martín (Coalición Canaria) es el responsable de Urbanismo en la capital de la isla y responde atentamente a las cuestiones planteadas por este que escribe, pero manteniendo en todo momento una distancia y precaución notables. Informa Martín de que se ha creado una mesa de comisión y de seguimiento para estudiar el estado de la Fermina y plantear propuestas de solución para dicho islote.

"Se ha valorado la posibilidad de conservar lo existente y dotarlo de un uso ligado al mar, dando cabida a un proyecto que podría ser un centro insular de deportes náuticos, en el cual el disfrute principal sea el mar", explica.

En su día, se planteó la cesión del complejo a manos privadas con la idea de levantar en el lugar un aquarium, pero el plan no llegó a prosperar y contó con el rechazo de la ciudadanía. ¿Verán con mejores ojos ese posible centro de deportes? No se moja el concejal respecto a ese eventual paso a manos privadas, que probablemente supondría la disolución del espíritu de Manrique en el proyecto.

"La línea que se quiere seguir y que se ha planteado es darle cabida a ese proyecto, el cual llevará un desglose de un plan de viabilidad para que eso sea rentable", se limita a decir Martín.

En la actualidad, el miembro del equipo de Gobierno municipal señala que hay "mucho entendimiento" entre quienes forman la citada mesa de comisión: Cámara de Comercio de Lanzarote, Reserva de la Biosfera de Cabildo, la Fundación César Manrique y el propio ayuntamiento, que quiere sondear también la opinión ciudadana. Quizá no falte buen talante, pero los intereses que cada organismo defiende son tan dispares que todo hacer pensar que la actual estética okupa va para largo. El tiempo lo dirá.