Brutus de Gaper, el paraíso de la decoracíón ‘vintage’ que surte tanto a Netflix como a los ‘modernos’ de Barcelona
Para llegar a Brutus de Gaper hay que cruzar un polígono de L’Hospitalet y empujar una puerta de una nave que no anuncia nada. Y, de golpe, entras en otra época: 1.700 m2 de butacas italianas de los 60, lámparas alemanas de oficina de los 70, mesas de mármol con pátina, sillas que ya no se fabrican y aparadores daneses que huelen a madera vieja y a tiempo pasado. No hay música, no hay dependientes, no hay tránsito: solo ese silencio grueso de las cosas que han vivido. Es un shock visual. Al frente está Niels Jansen, holandés, que fundó el proyecto junto a Ron Van Melick hace diez años, después de dejar una vida mucho más previsible en el ámbito corporativo como directivo de una cadena hotelera. Jansen habla con idealista/news sobre su proyecto, pero también sobre el negocio de la decoración 'vintage' y su complejidad.











