Más de 700.000 habitantes, el 11,2% de la población rural española, no tiene acceso a ningún tipo de servicio bancario presencial y el 23,3% (1,467 millones de personas) reside en municipios sin oficina bancaria, según un informe del Banco de España. Castilla y León es con diferencia la región con mayores problemas, con un 17,8% de la población.
El profesor de economía Miguel Córdoba señala que un banco es una empresa privada, que responde ante sus accionistas, y lo que no tiene sentido por parte de los políticos es exigir que esas entidades privadas pierdan dinero por mantener sucursales improductivas abiertas. "Vivimos en una economía de mercado, y las empresas privadas no tienen por qué subsidiar servicios públicos. El Gobierno tiene sus propios mecanismos para facilitar la gestión de cobros y pagos en las zonas rurales", añade.
Las nuevas herramientas tecnológicas están acabando con las sucursales de las entidades financieras. De hecho, los últimos reajustes de plantilla de BBVA, Caixabank y Bankia han supuesto la salida al mercado de hasta 3.000 oficinas. De esta situación se han aprovechado otros negocios como las panaderías, cafeterías o centros de estética que se han lanzado a alquilar los locales mejor situados en las ciudades con rebajas de hasta el 65%, según la inmobiliaria Laborde Marcet.
La concentración del sector financiero y la necesidad de las entidades de recortar al máximo posible sus costes operativos ha tenido un impacto directo en la red bancaria en España. En una década, el número de oficinas se ha desplomado un 40%, hasta quedarse en 27.320 a cierre del año pasado. Sin embargo, hay grandes diferencias por provincias: en Barcelona y Castellón la caída supera el 50%, mientras que en Ciudad Real y Cuenca es inferior al 20%. Resumimos los cambios por zonas.
Las entidades financieras, obligadas a mejorar su eficiencia operativa y rentabilidad ante un mercado dominado por los bajos tipos de interés, bajaron la persiana a más de un millar de sucursales durante el año pasado, según los datos del Banco de España. Desde el inicio de la crisis, el tijeretazo a la red física ronda ya los 14.500 establecimientos, lo que representa el 40% de la estructura que existía en 2008.
El sector financiero cerró 1.064 sucursales en 2014, firmando el mayor recorte en trece años, redujo su plantilla en más de 5.400 trabajadores y quitó más de 5.000 cajeros automáticos.
El sector bancario español cerró más de 5.000 oficinas entre 2007 y 2011, lo que supone una reducción de casi el 12%.
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