Información sobre vivienda y economía

Ni tan ricos, ni tan pobres: los graves errores del informe Oxfam sobre la desigualdad en el mundo

Autor: Redacción

Los economistas han puesto el grito en el cielo con el informe de Oxfam Intermón sobre las espectaculares desigualdades que hay en el mundo. De acuerdo con la última edición del estudio, tan solo ocho personas poseen la misma riqueza que la mitad más pobre del planeta... un resultado que, según los expertos, no se corresponde con la realidad.

Tal y como publica en su blog Xavier Sala-i-Martín, catedrático de economía de la Universidad de Columbia y asesor del World Economic Forum, la ONG comete varios errores metodológicos que le llevan a exagerar los resultados.

El primero de ellos es que compara las riquezas usando el tipo nominal del mercado de las divisas sin aplicar lo que se denomina paridad del poder adquisitivo (PPA). El economista utiliza este ejemplo: ¿quién es más rico: un ciudadano estadounidense que posee 10.000 dólares o un colombiano que tiene 3 millones de pesos? El tipo de cambio actual entre las dos monedas es de 3.000 pesos por cada dólar, por lo que realmente el colombiano tiene 1.000 dólares de patrimonio. Así, según el informe, el estadounidense es 10 veces más rico que el colombiano.

Sin embargo, Sala-i-Martín recalca que esta comparativa no es del todo correcta. En Colombia los precios son más baratos que en EEUU, por lo que la riqueza es más elevada de lo que puede parecer. Para comprobarlo, imagina que ambos van a gastarse su riqueza comprando hamburguesas es sus respectivos países. El estadounidense, con esos 10.000 dólares, podría adquirir 1.250 Big Macs, mientras que el colombiano podría comprar 210. Esto significa que la riqueza del americano es seis veces mayor, pero no las 10 veces que resultarían de aplicar los criterios de Oxfam.

“Es absolutamente sorprendente que el estudio, basado en los datos de un estudio del banco de inversión Credit Suisse, cometa este error tan infantil y que ninguno de los economistas de Oxfam que usan ese estudio lo haya detectado y corregido”, aclara el economista.

La segunda corrección metodológica es que en la comparativa no entra en juego la cotización de las divisas internacionales. Y no podemos olvidar que el dólar se ha revalorizado frente a muchas monedas en los últimos años. “El dólar ha estado subiendo en relación a la mayoría de países emergentes en los últimos años. La errónea metodología de Oxfam les lleva a concluir que la riqueza de los ricos ha aumentado espectacularmente mientras que la del resto del mundo ha disminuido. En realidad, lo que están captando es la subida del dólar”, insiste Sala-i-Martín.

Para reforzar sus argumentos, el experto recuerda que, curiosamente, este año solo son ocho las personas que poseen la misma riqueza que la mitad de la población mundial, mientras que en la anterior edición del informe eran 62 y en la anterior, 85. “¿Tanto han cambiado las cosas en un año? Esas variaciones en el número de ricos que equivalen al 50% de la humanidad solo demuestra una cosa y es una cosa que no tiene nada que ver con la riqueza o la pobreza, sino con la subida del dólar”, recalca.

Suma y sigue, porque el catedrático añade un tercer error: la riqueza que mide el informe no incluye los bienes de consumo duraderos, como puede ser un coche, una bicicleta, un electrodoméstico o un reloj, sino que se centra en la propiedad de terrenos o activos inmobiliarios y la riqueza financiera (acciones, fondos de inversión…). En zonas como Europa o América del Norte los bienes de consumo duraderos no representan mucho, pero sí son importantes en países en desarrollo o subdesarrollados.

“Para la mayor parte de países, los datos excluyen esos bienes duraderos. Y claro, si excluyes arbitrariamente la única riqueza que tiene una parte de la humanidad, pues llegas a la conclusión equivocada de que su riqueza es cero. Pero no es que su riqueza sea cero, ¡es que los autores han decidido arbitrariamente la única riqueza que tienen!”, explica.

Por último, el experto habla de un último fallo más: lo que tiene en cuenta el informe es la riqueza neta, es decir, la diferencia entre lo que uno posee y lo que debe. Esto penaliza sobremanera a quienes se han endeudado para comprar bienes duraderos (ya que sí cuenta como deuda el crédito para comprar un coche, aunque éste no cuente como posesión), a los estudiantes que han solicitado un préstamo para pagar su máster, carrera o curso, y a los emprendedores y empresarios que se han apalancado para crear sus negocios e invertir en ellos.

Ello provoca, según Sala-i-Martín, que haya muchos ciudadanos con riqueza negativa: en concreto, el 10% de los europeos y al 9% de los norteamericanos. “Esto hace que el estudio de Oxfam capture cosas muy raras. Por ejemplo, cualquier bebé recién nacido en una choza del poblado más miserable de Zambia, al tener una deuda de cero, es más rico que el 10 de la población europea y el 9% de la norteamericana”, añade el economista.

La desigualdad se reduce, no aumenta

El catedrático también dedica unas líneas a argumentar cómo la desigualdad entre ricos y pobres se ha ido reduciendo a lo largo de la historia y, sobre todo, en las décadas, cuando se comparan los ingresos y no la riqueza neta.

Las distancias entre ricos y pobres siguieron aumentando durante el siglo XIX hasta mediados del XX. De hecho, hasta 1975. En ese momento el 20% de la población mundial vivía en países ricos y el 80% en países pobres. Y entonces ocurrió algo espectacular: los países más pobres y más poblados del mundo reformaron sus economías, introdujeron la economía de mercado y empezaron a crecer. Las diferencias o desigualdades entre ricos y pobres se empezaron a reducir a nivel global, un fenómeno que se conoce con el nombre de la gran convergencia”, recalca Sala-i-Martín.

La gran convergencia, añade, “se aceleró a partir de 1995, cuando África empezó a tener tasas de crecimiento substanciales por primera vez en su historia. Es verdad que en algunos países las desigualdades entre ricos y pobres han aumentado en los últimos 30 años, pero la gran convergencia ha sido tan fuerte que, al sumar el aumento de las desigualdades dentro de los países con la disminución dramática de las desigualdades entre países, las desigualdades globales se han reducido”.

Las reflexiones del economista también sacan a relucir una parte positiva del informe. Y es que recalca que, a pesar de los errores anteriores, no podemos estar satisfechos con el estado actual del mundo y debemos luchar para conseguir erradicar la lacra de la pobreza.

“Reducir la pobreza es bueno, pero no es suficiente. Hay que acabar con ella. Pero que todavía quede camino por recorrer no quiere decir que no se haya progresado. Para intentar mejorar el mundo, uno debe intentar hacer un diagnóstico lo más preciso y correcto posible. Y el informe de Oxfam diagnostica correctamente alguno de los problemas del mundo, como la corrupción, el capitalismo de amiguetes que mina la competencia o los agujeros legales que permiten la elusión fiscal”, concluye Sala-i-Martín.