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El BCE cambia el tono y empieza a preparar el terreno para la futura retirada de los estímulos

Gtres
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Mario Draghi ha decidido cambiar el tono de su mensaje para concienciar al mercado de que estamos ante el principio del fin de los estímulos extraordinarios.

A pesar de que en la reunión de ayer el Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener las medidas extraordinarias para sostener la recuperación de la economía y acercar la inflación hasta el 2%, los expertos afirman que su presidente, entre líneas, está allanando el terreno para los cambios que se avecinan próximamente en sus políticas.

Por tanto, y aunque los tipos de interés seguirán en el 0,0%, los bancos tendrán que pagar un 0,4% por tener parado su exceso de liquidez y se mantendrán las compras de deuda (60.000 millones al mes), desde BNP Paribas Personal Investors perciben ligeros cambios en su discurso habitual del mandatario italiano.

Por ejemplo, que la economía está expandiéndose a un ritmo más fuerte del esperado, que los riesgos a los que se enfrenta en la eurozona son equilibrados, que la inflación subyacente irá repuntando de forma gradual o que los tipos se van a mantener en los niveles actuales durante un largo periodo de tiempo, sin mencionar que podrían bajar más.

Por pequeño que parezca, este matiz es muy importante: Draghi suele decir que los tipos se mantendrán en los niveles actuales, o incluso en unos inferiores, durante un largo periodo de tiempo. Y la lectura que hacen los expertos de este cambio es que el precio del dinero ha tocado suelo.

Otra de las expresiones que más ha acaparado la atención del mercado es el calificativo que ha puesto a los riesgos a los que enfrenta el crecimiento de la eurozona. Durante su intervención, el guardián del euro habló de riesgos equilibrados, unas palabras que no había pronunciado en seis años. Su expresión habitual es riesgos a la baja.

Como prueba de estas mejoras, la máxima autoridad monetaria y financiera de la eurozona ha revisado al alza las perspectivas de crecimiento de la zona de la moneda común. En concreto, espera que el PIB repunte un 1,9% interanual en este ejercicio, un 1,9% en 2018 y otro 1,7% en 2019 y ha recalcado que los índices de confianza apuntan a un sólido crecimiento económico. Según Draghi, la economía está más fuerte de lo esperado, sobre todo después de conocer el balance del primer trimestre.

Unas horas antes de su comparecencia, la agencia de estadísticas comunitaria Eurostat confirmó que el PIB de la eurozona creció un 0,6% entre enero y marzo, cifra que se elevó al 1,9% respecto al primer trimestre de 2016. Desde Bankinter aseguran que el tirón económico se debe principalmente a la fortaleza de la demanda interna y de la inversión empresarial. Dos factores que permitirán a la región crecer casi cuatro veces más que Japón (+0,5%) y casi tanto como EEUU (+2%).

Otro de los mensajes más extraños ha sido el de que la inflación subyacente (que se calcula sin tener en cuenta los precios de los alimentos y la energía, que son los más volátiles) irá subiendo de forma gradual. En anteriores reuniones, el banquero no dejó de insistir en que los precios seguían extremadamente bajos.

"Draghi situó los riesgos sobre el crecimiento como equilibrados, frente al sesgo a la baja defendido anteriormente, y señaló que los tipos de interés se mantendrían en los niveles actuales, eliminado la expresión “o más reducidos”. También reconoció un escenario menos incierto para la evolución de los precios", recalca BNP Paribas Personal Investors.

Algo similar opina Link Securities, que recalca que "como era de esperar, el Consejo mantuvo sin cambios los principales parámetros de su política monetaria, aunque, y era algo que no esperábamos, cambió sensiblemente el contenido de su comunicado, retirando la mención a posibles nuevas bajadas de tipos, mientras que en lo referente al riesgo de las perspectivas económicas modificó su visión de 'a la baja' por la de 'equilibrado'". 

Cambios sí, pero en el futuro

A pesar de que el BCE ha cambiado sutilmente su discurso, los expertos descartan cambios en su política monetaria a corto plazo. “Este cambio respalda la expectativa de cambios en la reunión de septiembre”, añade el broker online de BNP Paribas. 

De cara a la vuelta del verano, los analistas creen que el organismo podría poner fecha al bautizado ‘tapering’, lo que significa el fin del multimillonario programa de compras de deuda pública y privada.

“Seguimos pensando que en la segunda parte de 2018 podría comenzar la retirada de estímulos (tapering) por parte del BCE, siempre y cuando los datos de crecimiento e inflación mantengan la tendencia actual. Un escenario que los mercados llevan descontando durante los últimos meses”, sostiene Borja Rubio, Head of Brokerage en España de Orey Financial.

Hasta la fecha, la previsión oficial es que el organismo seguirá comprando deuda pública y privada por valor de hasta 60.000 millones de euros mensuales en los mercados hasta diciembre, o más allá si la situación lo requiere. Lo que también se espera es que los tipos sigan en niveles bajos hasta después de que finalice dicho programa, por lo que no se esperan repuntes al menos hasta finales de 2018, aunque parte del mercado aplaza dicho movimiento al alza hasta primavera de 2019.

Pero si hay una cifra que parece indicar que el fin de los estímulos no será inmediato, esa es sin duda la previsión que maneja el BCE sobre la evolución de la inflación. A día de hoy, el organismo espera que este año los precios se sitúen en el 1,5%, para caer al 1,3% en 2018 y repuntar hasta el 1,6% en 2019. Así, la inflación cerrará este año dos décimas por debajo de lo que esperaba en marzo.

Además, el banquero italiano ha vuelto a insistir en lo beneficiosas que están siendo sus políticas para la estabilidad financiera de la eurozona, aunque ha vuelto a recordar a los 19 países de la región que para contribuir al crecimiento económico deben intensificar la aplicación de reformas estructurales, luchar contra el desempleo y aumentar la competitividad. Un mensaje que, ésta vez sí, suele estar muy presente en los discursos de Draghi.