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De las ‘resis’ de empleados al ‘coworking’: 2020, auge del entorno colaborativo en el ‘real estate’

La economía colaborativa se asienta en el negocio inmobiliario

Oficinas/ Fuente: Unsplash
Oficinas/ Fuente: Unsplash
Autor: Redacción

La economía colaborativa se asienta en el negocio inmobiliario. Tras algunos años de expansión y evolución en el negocio inmobiliario, se prevé que el 2020 sea el año de mayor consolidación para el ‘real estate’ colaborativo, según la inmobiliaria Vitrio, el modelo colaborativo en el inmobiliario será el porvenir de nuevas forma de vivir, trabajar e incluso de relacionarnos.

Si bien el modelo de coworking es conocido por todo el sector, en el último año no ha perdido importancia. Un informe de Deskmap prevé que este año la cifra de espacios de coworking llegue hasta 26.300 a nivel global, lo que implicaría un 195% más de la cifra registrada en 2015. 

Estos espacios han ido evolucionando según los hábitos y necesidades de sus usuarios en el entorno laboral, tendiendo cada vez más a una sinergia entre la vida profesional y social, la integración de tecnologías y la creación de espacios especialmente dedicados a empresas de un sector concreto, que surge como alternativa para que puedan trabajar en soluciones innovadoras, más allá de las oportunidades de networking.

Llega el concepto “residencia de empleados” o ‘coliving’

De la misma forma, y como extensión del ‘coworking’ aparece un nuevo fenómeno residencial: el ‘coliving’, una tendencia de “convivencia” que junta vivienda y espacio de trabajo compartido. Creada con el público ‘millennial’ en el punto de mira, y dedicado más específicamente a los perfiles emprendedores. Este nuevo formato busca dar solución a la escasez de vivienda y a los nuevos hábitos de comportamiento, modelos y formas de trabajo.

Sus instalaciones se suelen ubicar en las zonas del centro de las ciudades principales, como Madrid y Barcelona en España y comprenden desde habitaciones con baños privados o compartidos hasta zonas comunes recreativas, gimnasio, lavandería y otras inspiradoras donde los residentes pueden socializar y compartir experiencias; además, ofrece servicios tipo-hotel con limpieza periódica, suministros incluidos en la mensualidad y otros servicios extra.

Pero su objetivo final es responder a la necesidad que tienen los perfiles profesionales como ‘freelance’ o emprendedores, principalmente extranjeros que buscan una vivienda más allá de un entorno de trabajo, de un espacio único en el que poder vivir, trabajar y hacer ‘networking’, a falta de una oficina y un equipo. Se presenta entonces el “coliving” como un concepto parecido al de “residencia de estudiantes” pero enfocado hacia una “residencia de profesionales” que quieren construir comunidad.

Esta tendencia, que se espera que aumente y se expanda durante el año 2020, ofrece además altas rentabilidades para los arrendatarios, pero también tiene limitaciones; y es que, en España, todavía no hay una regulación clara para este tipo de vivienda, factor que podría reducir su crecimiento.

Así, el 2020 del ladrillo vendrá marcado por una consolidación aún mayor del entorno colaborativo y el fuerte impacto de los servicios tecnológicos e innovadores ofrecidos por las empresas ‘Proptech’.