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La 'resurrección' de las hipotecas a tipo fijo

Después de años desaparecida en combate, en 2015 hemos asistido al retorno de la hipoteca a tipo fijo. La necesidad de los bancos por conceder hipotecas, y así volver a aumentar los ingresos vía intereses, les ha llevado a una guerra por contar con el préstamo más barato. Ya no es sólo atractiva la hipoteca variable, sino también la fija. De hecho, la competencia de las entidades financieras ha tirado el interés por debajo de la barrera psicológica del 2%.

Tanto es así que el 30% de los préstamos firmados a través de idealista hipotecas es a tipo fijo. “Teniendo en cuenta que el euríbor medio histórico está en el 2,6%, es sin duda una gran alternativa, sobre todo para aquellos que no se puedan permitir sustos vía mayores cuotas mensuales ante una previsible subida de tipos de interés en el futuro”, explica Juan Villén, responsable de idealista hipotecas.

Pero no solo quienes han contratado un préstamo a tipo fijo tienen algo que celebrar en este 2015: los hipotecados a tipo variable han vivido un año para recordar… nunca habían pagado unos intereses tan bajos como los que han estado desembolsando hasta ahora. Además, las maniobras que ha activado el Banco Central Europeo (BCE) en los últimos meses para animar la recuperación económica de la eurozona e impulsar la inflación han dejado los tipos de interés en mínimos históricos.

Para Villén esta situación ha supuesto “un ahorro sustancial a muchas familias, e incluso una palanca que anime a más de uno a hipotecarse”. Y augura una temporada de tipos bajos: “nadie puede asegurar ya que no entremos en terreno negativo, aunque la reciente subida de tipos de EEUU parece indicar que tarde o temprano los tipos europeos tendrán que rebotar también”.

Con el precio del dinero prácticamente en niveles cercanos a cero (lleva desde septiembre de 2014 instalado en el 0,05%) y un programa multimillonario de compra de deuda pública y privada como telón de fondo, el euríbor a doce meses, el indicador de referencia para la mayoría de las hipotecas en España, se ha desplomado un 80% a lo largo del ejercicio, hasta acomodarse por debajo del 0,1%. Muy atrás queda el 5,4% que llegó a tocar en 2008.  

La caída del euríbor ha permitido a todos aquellos que tengan una hipoteca a tipo variable unos ahorros muy jugosos y, en un contexto de política monetaria tan expansiva como la actual, los expertos no descartan que el euríbor se mantenga un tiempo en los niveles actuales e incluso que pueda reducirse algo más. Para el mercado, 2016 será sin duda el año decisivo para los hipotecados.

Por si fuera poco, este viento de cola ha venido acompañado de la llegada de una guerra bancaria por intentar captar clientes a través de ofertas hipotecarias cada vez más atractivas. Las entidades financieras, con una tasa de morosidad a la baja y unos balances más solventes, están decididas a aumentar el crédito a las familias para intentar recuperar los ingresos que consiguen vía intereses de los préstamos.

“Una vez estabilizada la situación económica, los bancos han visto cómo el alto ritmo de amortización de las hipotecas concedidas en la época del ‘boom’ les hace perder ingresos financieros, por lo que se han visto obligados a abrir el grifo del crédito”, justifica el responsable de idealista hipotecas, para quien esta situación es “positiva tanto en lo que a menores diferenciales se refiere como en la mayor transigencia en criterios de riesgo, abriendo un poco la mano (aunque no mucho) en lo que a perfiles y porcentajes de financiación”.

Con esta estrategia en mente, el sector bancario está reduciendo a marchas forzadas el interés que aplica sobre las hipotecas. Tanto es así que ya podemos encontrar en el mercado préstamos a tipo fijo sujetos a menos de un 2% de interés y a tipo variable por debajo del 1%.

Los nuevos hipotecados, sin duda, se encontrarán ante un auténtico dilema para decantarse por una de estas dos opciones, aunque siempre tendrán a mano las variables que suelen determinar qué opción es la que mejor se ajusta a su caso particular y las claves para negociar la letra pequeña del crédito. También deberán ser conscientes de que, elijan lo que elijan, su préstamo acabará en los mercados como instrumento de financiación de su propio banco.