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“Los empresarios españoles tendrán que aprender a tomar decisiones con independencia de la política”

Autor: Annastella Palasciano

Ni la crisis ha podido con las relaciones comerciales entre Italia y España. Somos el sexto socio comercial del país transalpino, que para nosotros es el cuarto mejor ‘partner’ internacional. Además, las empresas de ambas naciones se unen para en mercados como los de Latinoamérica o Estados Unidos.

Marco Pizzi, presidente de la Cámara de Comercio italiana en España, no tiene dudas de que ambos países se necesitan. Además, en una entrevista con idealista news nos cuenta cómo y por qué esta relación se podría afianzar después de las Elecciones Generales del 20D. 

“El volumen de intercambios entre los dos países ha alcanzado este año los 35.000 millones de euro, una cifra que queda lejos del record de 2007, cuando se alcanzaron los 45.000 millones de euros. Se trata sin embargo de un dato importante porque no ha dejado de crecer después del bienio negro 2009-2010”, asegura Pizzi, presidente desde 2006 de esta organización que ofrece asesoría y formación a las empresas italianas que quieran hacer negocio en España y a las españolas interesadas en el mercado italiano.

¿Cómo se percibe la economía italiana en España y la española en Italia? 
Italia es percibida como un país con un alto nivel de competitividad que está saliendo, aunque con mucho esfuerzo, de la crisis. Que sufre de instabilidad política, pero donde la ‘marca’ Italia es sinónimo de garantía. De hecho, el sello ‘made in Italy’ está muy bien valorado en España. En cuanto a la percepción que tienen los italianos de España es la de un país que, a pesar de las dificultades, ha sido capaz de salir de la crisis y que posee una calidad muy alta de las infraestructuras. Y algo más: le tenemos una gran envidia a España por su posicionamiento estratégico en Latina América.

Hablas de la inestabilidad política, algo a lo que nos estamos empezando a acostumbrar en España.
Es uno de los principales problemas de Italia y parece que se va a trasladar a España. Muy probablemente, las próximas elecciones presidenciales españolas marcarán el final del bipartidismo. Ya no habrá un solo partido en el gobierno y otro en la oposición, sino una coalición, algo que forma parte de los últimos 40 años de la historia de mi país. Los empresarios italianos han aprendido a tomar sus decisiones estratégicas independientemente de la política, y lo mismo tendrán que hacer los españoles. Eso sí, la instabilidad política podría estrechar aún más las relaciones comerciales entre los ambos países.

¿Cómo es esa relación empresarial?
La relación entre los dos países es muy fuerte, podríamos decir que es de 360 grados. No hay un sector italiano que no sea interesante para un español. Las inversiones se concentran sobre todo en los sectores aeroespacial, farmacéutico, medioambiental, comunicación, industria química. Las empresas españolas que apuestan por Italia eligen los sectores de las telecomunicaciones, la informática, el sector de la moda y complementos o la restauración de edificios históricos.

Una relación 360 grados como la del aceite de oliva español que se vende con marca italiana.
El aceite es solo uno de los muchos ejemplos.  Hemos visto importantes marcas españoles comprar marcas italianas, porque consideraban que con el ‘made en Italy’ es más sencillo abrir otros mercados. No existe para el empresario español un socio mejor que Italia si quiere exportar a mercados como Estados Unidos, Inglaterra, Alemania o Francia, y no existe un mejor socio que España si un grupo italiano quiere llegar Latino América. 

Esa relación comercial tan intensa, ¿se vive también en el sector inmobiliario?
Aunque hay muchos italianos interesados en mudarse a España o invertir en ladrillo español, no hay un verdadero ‘boom’. La razón no es otra que la bajada de los precios de la vivienda en Italia ha abierto posibilidades interesantes de inversiones dentro de las fronteras del país sin tener que buscar oportunidades inmobiliarias en el vecino de al lado. Algo muy similar a lo que ha les ha sucedido a los inversores españoles.