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Los retos del sector inmobiliario de Cataluña este 2018: falta suelo finalista y producto nuevo

La falta de producto podría agraviar la dificultad de acceso a la vivienda en ciudades como Barcelona. / pxhere.com
La falta de producto podría agraviar la dificultad de acceso a la vivienda en ciudades como Barcelona. / pxhere.com
Autor: Redacción

A cierre de 2017, los datos demuestran que el mercado inmobiliario ha consolidado su recuperación. En Cataluña, pese a las caídas en inversión del último trimestre debido a la incertidumbre geopolítica y venir de un 2016 con récords históricos, ha sabido mostrar una buena salud. En 2018 Cataluña se enfrenta al reto de no solo regatear las consecuencias de la cuestión catalana, sobre todo a la falta de suelo finalista y de producto nuevo. 

Los principales operadores del sector inmobiliario se quejan de la falta de suelo para poder desarrollar proyectos de calidad que pide el sector. No solo en el residencial, sino en diversos subsectores. Es el caso del mercado de oficinas, que dispone de poca superficie y aún hay proyectos que no se han acabado de construir, como es el caso del complejo Luxa para Amazon, Meridia Capital o el de Colonial, todos en el 22@ de Barcelona, cuya ocupación o compra ya está firmada.

Otro sector que se puede ver afectado por esta falta de suelo finalista es el logístico. En los dos últimos años el suelo logístico en Cataluña ha volado, debido a la atracción de grandes inversiones, como los proyectos de la ya mencionada Amazon con parques en El Prat de Llobregat o la entrada de Merlin Properties en Cilsa, con su zona de actividades logísticas (ZAL) en el puerto de Barcelona. En la era del comercio electrónico, muchas compañías necesitan grandes naves y Cataluña se encuentra en mínimos históricos de superficie disponible: en la primera corona de Barcelona solo queda entre un 2% y un 3% de espacio libre, según datos de BNP y Estrada & Partners.

Las principales promotoras que sobrevivieron a las crisis, más las nuevas que han surgido (como Neinor Homes o Vía Célere) continuan apostando por el mercado catalán. La venta de pisos de segunda mano seguirá siendo el motor de la compraventa residencial, ya que la falta de nuevo producto será un problema de cara a 2018. A ello se suma la dificultad de acceso a la vivienda que, probablemente se mantendrá durante este año.

Con todo, la mejora de la economía en líneas generales podría ayudar a desatascar la problemática de una generación para acceder a la vivienda, donde Barcelona sigue a la cabeza como la ciudad más cara para vivir en España, con 17,5 euros/m2 el alquiler y 4.284 euros/m2 en vivienda usada, según los últimos informes de precio de idealista. Pese a ello, todo podría mejorar de cara a los próximos meses: el alquiler en la ciudad ha caído en el último trimestre un 2,4%, y la renta familiar básica bruta de la ciudad de Barcelona en 2016 creció un 3,1%, según publicó ayer el Ayuntamiento de Barcelona.