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Estas paredes te ven y controlan la casa... según tus gestos

Imagen: Yang Zhang
Imagen: Yang Zhang
Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

El televisor, la nevera, la lavadora… y también los muros. No hay elemento de la casa que se estén quedando sin conectarse a internet. Las habitaciones y sus elementos se están volviendo inteligentes, y un invento que acaban de presentar investigadores de la Universidad Carnegie Mellon (Pittsburgh, Estados Unidos) hará que incluso las paredes sean muy personalizables.

Los científicos de Carnegie Mellon se han aliado con colegas de Disney Research (un laboratorio de innovación tecnológica de la compañía de Mickey Mouse) para diseñar una pared que monitorice nuestros movimientos.

Presentada recientemente en Montreal, su tecnología permite registrar gestos y toques a través de partículas electromagnéticas suspendidas en el aire. En vez de ir equipados con cámaras, los muros llevan una especie de parrilla con electrodos cubiertos con pintura por la que circula la electricidad. Para unir los electrodos, dispuestos en una rejilla, se usó cinta de cobre adhesiva de toda la vida. Su funcionamiento se puede ver en un vídeo:

Como explica el equipo en el vídeo, las paredes solo sirven para separar espacios o esconder la infraestructura, sin más. “Una posibilidad perdida”, según sus propias palabras. Por ello, proponen Wall++, esta solución ‘low cost’ (20 dólares, unos 16,7 euros, por metro cuadrado) que cualquiera puede instalar en su casa sin herramientas complejas o grandes conocimientos técnicos. Sus promotores esperan aliarse con algunas compañías para darle una salida comercial.

Imagen: YouTube
Imagen: YouTube
Tras pintar la pared, el sistema se conecta a una placa situado en el rodapié y se puede empezar a calibrar acercando las manos u otras partes del cuerpo a la pared, o incluso apoyándolas en esta. De esta forma, la  pared aprende a cuánta distancia están los cuerpos.

Wall++ también es capaz de detectar el ruido magnético que emiten otros objetos que estén en la habitación. Por ejemplo, un taladro en funcionamiento o una tableta en cuya pantalla hagamos ‘scroll’. El sistema de sensores sería capaz de detectar no solo que está en marcha, sino la localización de este.

Una vez que los sensores son capaces de reconocer personas y objetos, sus inventores piensan ahora en posibles usos para el futuro para controlar los elementos de la casa o disfrutar del ocio. Por ejemplo, jugar videojuegos mediante movimientos, a la manera de la Wii o la Kinect, o cambiar el canal del televisor y apagar las luces con un gesto de la mano en el aire. Incluso se podría variar la intensidad de estas si detecta que hay gente cerca.  De esta manera, podrían ser una alternativa a asistentes virtuales como Alexa, que obedece a los comandos de voz de los usuarios para, por ejemplo, controlar esa iluminación.

O a lo mejor se pueden combinar. Yang Zhang, miembro del equipo de Carnegie Mellon, ha explicado que “los usuarios pueden controlar la iluminación o la música mediante un doble toque en la pared o a través de gestos de arrastre”, pero también, “pueden tocar estas paredes para enviar comandos a aparatos inteligentes como televisores, Google Home y Amazon Echo”.

Imagen: Yang Zhang
Imagen: Yang Zhang

Mientras llega a las casas, y además de los nuevos usos en los que piensan los investigadores, Wall++ tiene más retos a los que enfrentarse. Por ejemplo, para que haga un consumo racional de la energía (estiman que en la actualidad gasta más que una pantalla táctil común) o para que sea aún más fácil de instalar, sin necesidad de pegar cinta y pintar la pared.

Paredes convertidas en sensores

No es la primera vez que la Universidad Carnegie Mellon investiga cómo dar un nuevo uso a las paredes, un elemento de la casa que la tecnología aún no había explotado. El año pasado presentaron Electrick, un algoritmo que puede leer la presión de los dedos y realizar determinadas funciones según lo que interprete. Para hacer esa lectura, se sirve de los cambios en el flujo electromagnético que circula por la zona.

Por otra parte, tampoco es la primera pared que nos espía. Otras necesitan, eso sí, que en ellas se coloque un cuadro: también en 2017, el MIT presentó WiGait, un dispositivo que recuerda a un lienzo pequeño y cuyos sensores monitorizan nuestros movimientos. Pero que nadie se asuste, porque lo hace con un buen fin: mandar alertas sobre nuestra salud. Así, según la velocidad como caminemos, detectable a través de señales de radio y las que refleja el cuerpo humano, puede detectar si tenemos una enfermedad o no, e incluso llamar a una ambulancia si concluye que nos hemos caído.

“Muchas hospitalizaciones evitables están relacionadas con problemas como caídas, insuficiencia cardiaca congestiva o enfermedad pulmonar obstructiva crónica, que han demostrado estar relacionadas con la velocidad de la marcha”, contó en su día Dina Katabi, miembro del laboratorio que desarrolló el WiGait. El dispositivo también sería capaz de discernir si los cambios de velocidad se deben a otras razones (por ejemplo, detenernos o agacharnos de repente mientras estamos limpiando). Ya que puede funcionar durante todo el día, la información que acumule podría predecir enfermedades como la esclerosis múltiple o el alzhéimer.

Chris Harrison, miembro también del equipo que ha desarrollado Wall++, habla así de esta nueva etapa: A medida que la internet de las cosas y la informática ubicua se hacen realidad, es tentador pensar que las paredes puedan convertirse en partes activas de nuestra vida y ambientes de trabajo”. Así, en un futuro eso de colgar cuadros y fotografías únicamente estará desfasado: lo que se llevará es llenar las paredes de sensores que nos entiendan y respondan a nuestros movimientos.