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Menos ‘parkings’ y más parques: así cambiarán las ciudades Uber y los coches sin conductor

Imagen: CarTube
Imagen: CarTube
Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

Imagina levantarte por la mañana y pedir con tu ‘smartphone’ que un coche autónomo te esté esperando en la puerta dentro de exactamente 30 minutos para llevarte allá donde quieras. Tranquilo, no sigues soñando ni eres una estrella del cine. Simplemente, en ese día futuro no tendrás coche propio ni la necesidad de conducir, salvo que seas un enamorado del volante.

Los coches sin conductor y el auge cada vez mayor de los servicios de ‘ridesharing’ al estilo Uber o de los de coches compartidos como Car2Go marcarán el futuro de la movilidad en los próximos años. La revolución del transporte está en camino y no solo va a modificar nuestros hábitos personales, sino que también afectará al entorno donde cada día nos movemos.

Al fin y al cabo, el urbanismo también deberá adaptarse a un nuevo mundo en el que los automóviles serán robots y muchos usuarios podremos utilizar el mismo coche. La gran pregunta es: ¿cómo se adaptarán las ciudades al nuevo escenario? Algunos expertos ya están haciendo algunas predicciones al respecto.

Menos garajes y aparcamientos

En este mundo del futuro, los coches no pararán de moverse de un lado para otro. Pedir un vehículo y disponer de él donde y cuando lo necesites será tan sencillo que tal vez ni siquiera tengas el tuyo propio. Si el automóvil sabe desplazarse por sí mismo, podrá dejarte en tu puesto de trabajo antes de recoger a otra persona. En ese hipotético porvenir, no serán por tanto necesarios ni garajes ni aparcamientos en el centro de las ciudades.

Así lo cree Carlo Ratti, director de la iniciativa Senseable City Lab del Instituto de Tecnología de Massachussets (el prestigioso MIT). Este investigador cree que las zonas destinadas a estacionamientos dejarán de existir para dar paso a un uso más social a los espacios. Del mismo modo, también se reducirán el número de vehículos circulando por las carreteras. “En general, menos coches podrían significar tiempos más cortos de viaje, menos atascos y un menor impacto medioambiental”, asegura este experto.

Imagen: Swa/Kinder Baumgardner
Imagen: Swa/Kinder Baumgardner

Hogares más amplios o viviendas bajo tierra

La posible desaparición de los espacios destinados al aparcamiento provocará que queden entornos libres para ser aprovechados. Según Kinder Baumgardner, jefe del estudio de arquitectura en Houston de la multinacional SWA, los propietarios de ‘parkings’ ya están empezando a pensar estrategias para reutilizar estos espacios.

La construcción de viviendas podría ser una buena alternativa para darles uso en el futuro. “¿Quién sabe si los garajes podrían convertirse en un nuevo lugar atractivo para vivir?”, se pregunta Baumgardner. Ahora bien, ¿las inmobiliarias ofrecerán hogares más amplios o aprovecharán para ofrecernos una vivienda en los escasos metros cuadrados de una plaza de garaje? ¿Acabaremos viviendo en hogares subterráneos si nuestra cartera no nos permite alquilar un piso con luz exterior?

Amplias aceras y más zonas verdes

“Los coche autónomos estarán interconectados para mejorar el flujo de tráfico y lo que pasará es que […] cinco carriles serán como dos, podemos pensar en aceras mucho más amplias para los peatones”, ha augurado Álex Castellernau, vicepresidente de diseño UX/UI del fabricante de coches eléctricos NextEV.

Los coches del futuro, conectados y autónomos, podrán comunicarse entre sí para evitar los atascos. De esta forma, las carreteras ocuparán menos espacio y los peatones podrán disfrutar de más plazas, fuentes o parques. La preocupación por crear ciudades más sostenibles también influirá en la positiva transformación de las urbes y el futuro del transporte ayudará a ello.

Foto: Swa/Kinder Baumgardner
Foto: Swa/Kinder Baumgardner

Anthony Townsend, experto en urbanismo y autor  del libro ‘Smart Cities: Big Data, Civic Hackers, and the Quest for a New Utopia’, afirma que los estudios se preocupan poco por el futuro del resto de vehículos que también serán autónomos además de los automóviles, como camiones de la basura, furgonetas de reparto o taxis.

Si todos los vehículos son autónomos, las ciudades serán “lugares más eficientes y habitables”. Sin embargo, en esta predicción, según Townsend, entran en juego los legisladores, quienes deberán regular el uso de la tecnología para evitar el efecto contrario: convertir las ciudades en un hervidero constante de coches sin conductor moviéndose sin parar de un lado a otro.

¿Circularán los coches autónomos bajo tierra?

Si eso ocurriera, unos arquitectos londinenses ya han pensado cómo solventarlo. Hacer que los coches autónomos circulen bajo tierra es lo que plantea el reconocido estudio londinense PLP Architecture. Estos sabios de la arquitectura proponen la posible construcción de una red de túneles subterráneos compuestos de cintas transportadoras para que los coches eléctricos viajen bajo tierra sin necesidad de ser dirigidos por humanos.

CarTube - Simulation from PLP Architecture on Vimeo.

CarTube, el proyecto que han ideado, pretende así fusionar el coche autónomo, el transporte público y los servicios como Uber. Cada pasajero podrá reservar su coche gracias a su ‘smartphone’. Una vez que le recoja y le traslade a su destino bajo tierra, aparcará por sí solo si es suyo o continuará circulando si pertenece a una flota de vehículos compartidos.

Una iniciativa futurista que podría acabar con el temor de los expertos a que los nuevos servicios no acaben con los tan odiados atascos y que podría contribuir a la ampliación de los espacios verdes en las ciudades. Ahora bien, ¿es realmente viable construir la impresionante red de túneles que sería necesaria? 

Carreteras transformadas en parques

La transformación de las ciudades motivadas por los cambios en el transporte se está dejando notar poco a poco. Algunos lugares ya han comenzado a recuperar el espacio vial para los peatones en los centros urbanos. Uno de los mayores proyectos de este tipo lo ha emprendido el estudio holandés MVRDV en Seúl.

El gobierno municipal de la capital surcoreana aprobó la transformación de una autopista en desuso sobre el río Cheonggyecheon en un enorme parque público hace unos años. Proporcionando aire limpio a la ciudad, la presencia de este gran jardín aliviará el caluroso verano cuando finalice su construcción, en agosto de 2017.

Imagen: MVRDV
Imagen: MVRDV

En Nueva York, otros proyectos están yendo por el mismo camino. El espacio recuperado más famoso es el High Line de Manhattan. Sobre una antigua línea de ferrocarril, se ha construido un gran parque público que se ha convertido en un popular lugar para reuniones y eventos culturales. 

Su artífice, el arquitecto Robert Hammond, cree que el futuro de los parques públicos está en este tipo de espacios "híbridos", construidos en las zonas urbanas reutilizadas. Otra de las iniciativas actuales más interesantes es el Lowline: un grupo de arquitectos se han propuesto construir el primer parque subterráneo en una estación abandonada de tranvías en la ciudad que nunca duerme.

Todas estas iniciativas actuales para aprovechar los espacios anteriormente dedicados al transporte demuestran así que también en el futuro las ciudades se transformarán para adaptarse a la llegada de los coches autónomos y a la proliferación de servicios como Uber, Cabify, Car2Go o BlaBlaCar. “Todas las predicciones pasan porque las ciudades estén más centradas en las personas”, apunta Brooks Rainwater, director del Centro de Soluciones para la Ciudad de la NLC ( Liga Nacional de Ciudades por sus siglas en inglés), una organización estadounidense dedicada a ayudar a las ciudades en su desarrollo.

Aunque nadie puede predecir con exactitud cómo serán las urbes del futuro, no cabe duda de que la tecnología revolucionará la movilidad del mañana. El coche autónomo y los servicios de vehículos bajo demanda están llegando para quedarse y nuestras ciudades deberán adaptarse para darles la mejor bienvenida.