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Del toldo dorado al megapuente: las propuestas más revolucionarias para dar energía limpia a los hogares

Foto: NHArchitecture
Foto: NHArchitecture
Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

El respeto por el medio ambiente y una mayor conciencia ecológica generan nuevas ideas y proyectos para reducir la huella de carbono del ser humano y avanzar en sostenibilidad ambiental. La producción de energía es un asunto fundamental que cada vez preocupa a más gente, pues muchos de los recursos con los que producimos energía son contaminantes y limitados. Por fortuna, existen iniciativas para promocionar nuevas y alternativas fuentes de energía verde, que puedan conjugar comodidad y respeto por el medioambiente.

Una de estas iniciativas es el proyecto ‘Light Up’, concebido entre los estudios de arquitectura y diseño NH Architecture, Ark Resources, Jonh Bahoric Desing y RMIT Architecture.

Este diseño es una especie de toldo que se asemeja a una gigantesca ola dorada, que se derrama desde una explanada situada en un plano superior hasta la playa. Lo hace por encima de una carretera muy transitada, hasta posarse suave sobre la arena. Lo más impactante es que, en la parte superior, esta infraestructura aloja 9.000 paneles fotovoltaicos flexibles, que pueden dotar de electricidad a más de 500 hogares de la zona, un teatro y un parque de atracciones. Todo de forma ecológica y sin utilizar combustibles fósiles, como el carbón o el petróleo.

Este proyecto todavía no es una realidad, sino una de las propuestas que se presentaron para el concurso bianual que patrocina Land Art Generator Initiative (LAGI), una organización cuyo objetivo es promover la transición a las economías poscarbono proporcionando modelos de infraestructura de energía renovable que agregan valor al espacio público, al tiempo que inspiran y educan en los valores de la sostenibilidad ambiental.

Con esta premisa, han organizado desde 2010 diversas ediciones de concursos de arte público, cuyo objetivo ha sido premiar a los mejores diseños para producir energía verde. Este año, la ubicación propuesta fue Melbourne, pero en los años anteriores lo fueron Copenhague, Dubái y Santa Mónica.

Sombra, puente y energía

Foto: NHArchitecture
Foto: NHArchitecture

La última edición del concurso planteaba el reto de unir y cohesionar una zona de Melbourne, en la que la intensidad del tráfico rodado había generado un espacio degradado, diseñando una infraestructura que generase energía limpia. El área elegida se conoce como el triángulo de San Kilda y está delimitada por un mercado en la cima de una colina, el bullicioso bulevar Jacka, un teatro histórico y el emblemático parque de atracciones Luna Park. Todo ello, junto a la playa de Port Philip.

Los autores del proyecto ganador trataron de salvar el obstáculo que significaba la carretera para dotar a esta vía de un nuevo sentido, mejorando su imagen y dándole un valor añadido, tanto urbanístico como energético. Parte de la carretera queda cubierta por el panel solar, creando un amplio espacio con sombra debajo y un puente peatonal que llegaría hasta la playa en la parte superior.

Además de los paneles solares, la propuesta incluye tecnología para generar energía eólica, gracias al puente oscilante y las células de combustible microbianas. También se ha pensado en el almacenaje de la energía; para ello, proponen usar las celdas de iones de litio de baterías de coches eléctricos en los pasamanos del puente, lo que permite almacenar el excedente de energía generada por los paneles y devolverla a la red. El plan incluye diseños para un hotel y centro cultural, con la intención de hacer del área un nuevo hito urbano, más habitable y mejor comunicado para los peatones.

Con esta propuesta, se lograría dotar de un espacio limpio, agradable y ecológico que dé una mayor cohesión a la ciudad, en una zona degradada que divide la urbe y que dificulta el acceso a la playa.

El segundo clasificado

Foto: LAGI
Foto: LAGI

El toldo dorado fue la propuesta ganadora, pero no la única galardonada. La segunda posición la ocupó un proyecto presentado por el estudio estadounidense Olson Kundig. Dicho proyecto se basa en la explotación de dos fuentes de energía limpias: eólica e hídrica.

Esta infraestructura podría dotar de energía a 200 hogares de la ciudad. La propuesta combina arte y técnica, con una verdadera planta de generación de energía y un puente peatonal desde el que observar el proceso de creación de energía. El sistema permite que durante el día una vela fotovoltaica de 5.400 m2 suspendida sobre el Triángulo de San Kilda produzca energía solar. Por la noche, un sistema de turbinas se pone en marcha para generar energía hidráulica.

Existen similitudes entre ambos proyectos, ya que su consigna era la de dotar de vida un espacio degradado, desvalorizado urbanísticamente y que rompía la continuidad del espacio urbano entre la playa y el entorno. Además, los especialistas coinciden en que los dos muestran cómo la belleza y la energía limpia se unen para crear infraestructuras sostenibles y resistentes en las ciudades del futuro. También, que estas obras de arte representan hitos culturales para la gran transición energética en avance.

Propuestas más sencillas

Hasta que este tipo de proyectos se ejecuten en nuestras ciudades, existen formas más sencillas de generar energía y ahorrar en nuestras facturas de la luz. Algunas han llegado a España.

En Rubí (Barcelona), un bloque de viviendas ha puesto en marcha una instalación de autoconsumo eléctrico compartido, tras superar muchas trabas burocráticas durante años. Esta instalación corrió a cargo de la compañía Holaluz y permite consumir la energía que se genera en la vivienda, pero manteniendo la conexión a la red eléctrica general. Según los promotores de esta iniciativa, mejora la eficiencia energética, ya que, al consumirse la energía en el mismo lugar en que se produce, hay menos pérdidas.

Mientras tanto, la Fundación Desarrollo Sostenible lanzó en 2013 la campaña 'Corta los Cables', para concienciar a la ciudadanía sobre los beneficios ambientales y económicos de usar energías renovables, como la solar fotovoltaica. Una de sus reivindicaciones es que el Gobierno permita que el excedente energético de estas instalaciones vuelva a la red general. Ello reduciría los costes, al poder prescindir de baterías para el almacenaje de la energía no utilizada.

En los últimos meses, el Ejecutivo ha anunciado sus medidas para promover las energías limpias, como derogar el llamado impuesto al sol. Si estas promesas se hacen realidad, quizás podamos asistir a la expansión de las energías verdes. Y con ello, a proyectos arquitectónicos tan sorprendentes como los de Australia.