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Casas que generan su propia energía: así se pueden desconectar de la red eléctrica

Lo que comenzó siendo una utopía ha pasado a convertirse en una realidad. Con una instalación de placas solares en el tejado y unas baterías en casa es posible vivir de forma confortable y sostenible desconectado de la red eléctrica. Pese a las reticencias, las trabas burocráticas y el coste inicial de la instalación, que se puede amortizar entre 8 y 10 años, más de un centenar de familias ya viven siendo autosuficientes energéticamente.

idealista news entrevista a los responsables de la Fundación Desarrollo Sostenible que, a través de su campaña ‘Corta los Cables’, sensibiliza a la ciudadanía sobre el uso de la energía renovable, en particular la solar fotovoltaica, para demostrar que no es tan complicado ahorrar utilizando la energía del sol. Además, contamos la experiencia de dos casos prácticos de propietarios que decidieron dar el paso y desconectarse de la red eléctrica. Aconsejados por especialistas, se instalaron placas solares y baterías de refuerzo y han dejado de pagar caras facturas de la luz manteniendo la calidad de luz en su hogar.

Cómo desconectarse de la red eléctrica paso a paso

La sede la Fundación Desarrollo Sostenible se encuentra en un entorno natural protegido en la Fuente de Columbares, en la Región de Murcia. Es un centro medioambiental que desarrolla proyectos para demostrar que la sostenibilidad es posible y que no hay que hacer grandes cosas para contribuir al medio ambiente, a su conservación y al respeto por la naturaleza.

Desde su creación, en los comienzos del Siglo XXI, su sede se encuentra desconectada de la red eléctrica y funciona con energía solar. “La instalación fotovoltaica que tenemos en Fuente de Columbares nos ha servido como ejemplo y como estímulo para lanzar la campaña ‘Corta los Cables’. Una iniciativa que pusimos en marcha en 2013 con el objetivo de sensibilizar a la ciudadanía sobre el uso de energías renovables, en particular de la energía solar fotovoltaica, y demostrar que no es tan complicado ahorrar utilizando la energía del sol”, afirma Gonzalo Ezama, director de la Fundación Desarrollo Sostenible. “Con esta iniciativa queremos demostrar que las instalaciones fotovoltaicas no son solo para gente adinerada o para hippies, sino que cualquier persona puede tener una instalación en su casa”.

Pero desde la Fundación no se quedaron en las palabras bonitas y en una web con información. Como nos aclara Gonzalo, idearon un sistema llamado ‘Sistema AOS’, de autosuficiencia eléctrica permanente, por medio del cual se estudia la mejor manera de que la gente pudiese tener una instalación fotovoltaica en su casa sin renunciar al confort de estar conectado al sistema eléctrico. “El sistema AOS funciona de manera autónoma sin necesidad de que la familia intervenga en ningún momento en su funcionamiento y asegura la autosuficiencia eléctrica de la vivienda”, aclara.

Pero además de una conciencia por el medio ambiente y luchar contra el cambio climático, no hay que dejar de lado que esto también es una cuestión económica. Muchas de las personas que han decidido dar el paso de desconectarse de la red ha sido por malas experiencias con el pago de las facturas de la luz con las compañías eléctricas.

“Hicimos un estudio y comprobamos que los últimos años, el precio de la luz se ha ido incrementando como media un 7% cada año. Desde asociaciones de consumidores, como Facua, denuncian que la factura de la luz es un 70% más cara que hace diez años. Esto quiere decir que si ahora pagas 100 euros en cinco años estarías pagando 140 euros por lo mismo. No hay economía doméstica que pueda soportar esas subidas. Y creemos que es posible organizarse utilizando las energías renovables, y demostrar a las eléctricas que este no es el camino”, denuncia el director de la Fundación Desarrollo Sostenible.

La campaña ‘Corta los Cables’ tiene diversas fases. Lo primero que tiene que hacer una familia que está interesada en desconectarse de la red eléctrica es informarse. Saber cuánta energía tiene contratada y lo que ve le va a suponer en el equivalente de instalar placas solares y baterías en su casa.

“Se elabora un informe de viabilidad previo, con las características de la vivienda en la que se quiere hacer la instalación fotovoltaica y se analizan los hábitos de consumo de la familia. Por un lado, vemos si la casa tiene espacio suficiente para instalar las placas solares que necesita en su tejado o en el terreno, dónde tiene que colocar las baterías”, comenta Gonzalo. “Y, por otro lado, analizamos el recibo de la luz que esa familia viene pagando y le planteamos una amortización similar a la cuota que paga por el recibo de la luz. Con este modelo, se puede tener amortizada la instalación entre 8 y 10 años sin tener que endeudarse mucho más. A partir de entonces, la energía que consumas te saldrá gratis”, destaca.

Principales costes y dudas

Para que la gente lo tenga medianamente claro, se equiparan las instalaciones del sistema AOS con las potencias contratadas en las viviendas. Para conseguir una potencia contratada de 5kw, capaz de asumir el consumo medio de una vivienda unifamiliar, y con unas baterías de plomo-ácido, el coste alcanza los 18.000 euros de media. Para una instalación de 3kw, la más común en los pisos, el precio ronda los 12.000 euros de media.

El mayor coste de la instalación son las baterías que se instalan. La tecnología de las placas fotovoltaicas se ha desarrollado rápidamente en los últimos 10 años y hay una amplía gama de productos en el mercado. Las baterías almacenan la energía que producen las placas solares durante el día para usarla cuando la irradiación solar es baja (noches y días nublados).

En el caso de estas baterías de almacenamiento ahora mismo solo hay dos opciones: las placas de plomo-ácido, más baratas pero que necesitan unas características especiales: necesitan estar en un sitio con ventilación, porque emiten gases y ocupan más espacio que las baterías de litio, que ocupan menos de la mitad del espacio que las otras baterías y no tienen emisiones de gases.

La Fundación Desarrollo Sostenible ya trabaja con empresas acreditadas en 27 provincias españolas. Con la campaña ‘Corta los Cables’ han llegado al millón de personas que han contactado con ellos.

“La principal duda que nos suelen plantear las personas que contactan con nosotros son las relacionadas con la legalidad de las instalaciones fotovoltaicas. El hecho de estar desconectado de la red eléctrica no supone ninguna ilegalidad. Tú puedes usar la tecnología para suministraste a ti mismo la electricidad que necesitas porque es un derecho de las personas, no es una obligación”, explica Gonzalo Ezama.

Otra de las cuestiones que también le suelen plantear los interesados es sobre el llamado impuesto al sol, el cargo sobre los peajes de respaldo, pero que en este caso se produce en aquellas viviendas de autoconsumo que siguen conectadas a la red eléctrica.

Las instalaciones desconectadas de la red no tienen que pagar ningún peaje, aquí el llamado impuesto al sol no es aplicable. Pero quiero matizar que este impuesto al sol se aplica solo a instalaciones con una potencia superior a 10 kw. Para la mayoría de los hogares españoles tampoco sería aplicable aun estando conectado al sistema eléctrico porque generalmente la potencia contratada para una casa oscile entre los 3 y los 7 kw” argumenta.

Pero ¿y qué pasa cuándo no hay sol y tampoco energía en las baterías? Gonzalo aclara que el sistema AOS contempla esta posibilidad y pone en funcionamiento un grupo electrógeno de respaldo que tiene dos funciones: da suministro eléctrico directo a la vivienda y, por otro lado, llena las baterías. “Por nuestra experiencia con las instalaciones monitorizadas con el sistema AOS, el grupo electrógeno aporta apenas el 10% del suministro eléctrico al año. El resto se consigue totalmente con energía solar fotovoltaica”, destaca.

Un holandés en la huerta de Murcia

Arend van Mierlo vino a estudiar a España y se enamoró de Murcia, de su tierra y de su gente, pero no de las compañías eléctricas. Arend formó su familia en una antigua casa de la huerta murciana y desde hace tres años se encuentra desconectado de la red eléctrica.

“Como vivimos en la huerta, la conexión al sistema eléctrico no es lo mismo que en el centro de una ciudad. Cuando quisimos aumentar la potencia contratada, desde la compañía eléctrica no nos daban muchas soluciones por estar alejados de su núcleo de acción y solo nos invitaban a que nosotros costeáramos la instalación de los postes de luz y el cableado por 10.000 euros. Era como decirnos que no les éramos rentables”, afirma Arend.

Antes que gastarse ese dinero que debía aportar él, además de seguir pagando la factura de la luz, decidió cortas los cables y desconectarse del sistema eléctrico. “Si piensas en lo que te va a costar una instalación aislada, sí que va a ser costosa. Pero yo hice las cuentas que para poder seguir funcionando en esta casa con una potencia de 10kw iba a tener que pagar a Iberdrola 10.000 euros para seguir consumiendo y pagando factura, preferí gastármelo en instalar unos paneles solares para mí. Antes de ocho o diez años tengo esto amortizado. Y ahora funcionamos a la perfección, tenemos más potencia de la que necesitamos y casi no tenemos problemas de conexión”, concreta Arend.

Pero mientras los expertos hablan de la amortización, Arend prefiera habla de la calidad. “Lo que me parece más importante es la calidad de la luz. Es más importante todavía que la amortización. Cuando compras un coche, no piensas en amortizarlo, cuando construyes un porche en la casa no piensas en amortizarlo. Es una inversión en calidad de vida, lujosa y confortable. No tenemos problemas de bajones de voltaje, ni cortes de luz. Además, dicen que respeta el medioambiente, me alegro mucho”, destaca.

Una visión de la vida que viene de familia

Para David Ballester, lo de vivir pensando un poco más en cómo tus actos afectan al medioambiente le viene de familia. Su padre decidió construir con sus propios medios una casa. Poco a poco fue ampliándola y mejorándola con el tiempo, hasta convertirse en los que es ahora. Una casa totalmente desconectada de la red eléctrica. “Siempre hemos estado muy interesados en el tema de las nuevas tecnologías, en aquellas que te permiten ser más eficiente y reducir un poco lo que tus actos afectan al medio ambiente”, describe David.

Porque para estar desconectado de la red eléctrica no tienes por qué ser un loco por el medioambiente, pero sí cambiar tus hábitos de vida para adaptarse a tu fuente de energía, que es el sol. “Cuando sigues conectado a la red eléctrica, para ti la electricidad es como un grifo del que siempre sale agua. Sabes que cuando le das al interruptor, la luz se va a encender y que cuando poner la lavadora, va a funcionar. Ni te preocupas de preguntarte de dónde viene. Simplemente sabes que, si la abres, va a salir esa agua”, analiza.

“Con el tiempo, tu mentalidad cambia e intentas siempre adaptar tus hábitos del día a día, para ser lo más eficiente. Por ejemplo, en una casa normal, no tienen problema en poner el lavavajillas, la lavadora por las noches. Aquí, con el tiempo, empiezas a dejar de hacer eso y aprovechar los picos de luz del día”, concreta. “Cuando estás usando paneles solares sabes que estás produciendo una energía limpia, y que además ya no tienes que preocuparte de más subidas de la luz, sabes que, durante ocho o diez años, tu ‘recibo de la luz’ va a ser constante, y que tras este periodo de tiempo, la energía que consumas te saldrá gratis”, enfatiza este propietario de una vivienda desconectada de la red eléctrica.

David y su familia están consiguiendo ser totalmente autosuficiente y reducir sus gastos comunes diarios a cero euros. “Teníamos un manantial del que estamos recogiendo el agua para nuestro consumo. Hace tres años instalamos las placas solares y las baterías en casa. Como veíamos que había momentos en los que producíamos mucha energía y las baterías se llenaban, pensamos en comprar un coche eléctrico para no perder ese excedente. Así que conseguimos ahorrar en luz, en agua y en gasolina”, concreta.

Por un futuro conectado y de balance neto

Después de años de concienciación por el medio ambiente y de estudio con la campaña ‘Corta los Cables’, en la Fundación Desarrollo Sostenible vieron que había que desarrollar otros modelos más asequibles al de desconectarse totalmente de la red.

Por eso crearon ‘Corta los Cables poco a poco’. “Las familias siguen teniendo temor a cambios en la legislación y nos plantearon que si hubiese una opción intermedia a desconectarse de la red, optarían por ella. A partir de ahí, planteamos soluciones fotovoltaicas que sirvan a cada familia para conocer la energía solar, reducir su recibo de la luz proporcionalmente a la instalación que se quieran instalar, sin renunciar a la seguridad de seguir conectado al sistema eléctrico”, concreta Gonzalo Ezama.

Este tipo de instalaciones se llaman de autoconsumo, y tienen un coste inferior ya que se evita, sobre todo, la instalación de baterías. El anterior Gobierno del PP no se mostró muy a favor de este tipo de instalaciones, y de hecho, decidió imponer un peaje de respaldo, el llamado impuesto al sol a aquellas instalaciones que superaran los 10 kw (menos comunes en las viviendas).

“Uno de nuestros objetivos a largo plazo es que las personas que ahora están desconectadas de la red puedan volver a conectarse a la red y compartir su energía con el sistema. Es lo que se llama balance neto, que es posible y que ya existe en otros países”, aclara Gonzalo. “Consiste en algo tan simple como que al hogar que le sobra la energía que generan sus placas solares, la comparta con el sistema eléctrico general y, a cambio, cuando esa familia necesita energía del sistema, puede cogerla sin coste alguno”.

La gran pregunta que surge y queda en el aire es porque aún en España no se puede establecer el balance neto “No existe una explicación técnica, lo vemos más en interés para las compañías eléctricas, que dejarían de facturar mucho dinero. Parece que en nuestro país la voz de las eléctricas tiene más importancia que la voz de la ciudadanía”, concluye Gonzalo.