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Los secretos de la vivienda del arquitecto Miguel Fisac

Fundación Miguel Fisac
Fundación Miguel Fisac
Autor: Redacción

El festival internacional de arquitectura Open House Madrid, evento patrocinado por idealista [empresa editora de este boletín] celebra su quinta edición con un homenaje al arquitecto manchego Miguel Fisac. Conocido principalmente por sus proyectos de carácter religioso o industrial, también posee una amplia obra residencial, donde destaca su propia vivienda en la zona del Cerro del Aire en Alcobendas.

Miguel Fisac fue un exponente clave de la arquitectura española durante los años de la posguerra. A pesar de que es conocido especialmente por sus proyectos de carácter religioso o industrial, también posee obra residencial, donde predominan las viviendas unifamiliares en las que podemos ver también reflejado su sello inconfundible, marcado por la experimentación en cuanto a estructura y el uso y textura de materiales como el hormigón.

Siempre he creído que la vivienda es el reto personal que tiene hoy el arquitecto. Consciente de esa idea desde que comencé mi vida profesional, he dedicado a la vivienda la mayor atención”, llegó a afirmar Fisac.

Actualmente la Fundación Miguel Fisac tiene recogido su legado en 325 trabajos entre concursos, proyectos y obras realizadas. Queremos desgranar una de ellas, en particular la vivienda que el arquitecto construyó para su familia a las afueras de Madrid.

En 1956, Fisac adquiere unos terrenos en Alcobendas, en una zona llamada Cerro del Aire. Un lugar, según el propio arquitecto, carente de “lugar”: un enclave apartado, tranquilo, pero al mismo tiempo sin ninguna naturaleza, referencia ni edificación en sus alrededores. Todo ello llevó a Fisac a proyectar una obra considerada maestra, donde asienta algunas de las bases que aplicaría en obras posteriores.

Se trata de una residencia modesta y humilde, contemplativa, en la que el arquitecto enfatiza la relación entre el hombre y la naturaleza, tan típica de la arquitectura nórdica que siempre le inspiró (como la de Gunnar Asplund).

Para mostrar esta “relación”, Fisac proyecta gruesos muros de mampostería de granito que se abren y dirigen la mirada hacia el exterior y refuerza el contacto con la naturaleza a través de grandes ventanales que enmarcan el paisaje. En el núcleo de la casa proyecta un patio verde y luminoso que actúa como pulmón del conjunto y donde se sitúa el elemento que simboliza el seno mismo de la vivienda: la chimenea.

Además de esta relación con la naturaleza, Fisac presta especial atención a los materiales que definen los interiores, así como al mobiliario, cuidado hasta el más mínimo detalle.

De esta forma, utiliza materiales naturales como los listones de madera con los que reviste algunos de los paramentos verticales en continuidad con el techo. Respecto al mobiliario, se refleja una clara vocación artesanal y experimental del arquitecto, ya que Fisac diseñó sus propios muebles y objetos, como las butacas toro o las sillas y mesa pata de gallina. La casa evolucionó y aumentó en superficie con el tiempo, adaptándose a las necesidades de la familia y a las del propio arquitecto, que, en 1971, incorporó su estudio en la vivienda, como una pieza exenta al conjunto y en el que hoy distinguimos sus experimentos con el hormigón: las vigas huecas, las grandes piezas prefabricadas y las fachadas con texturas construidas gracias a encofrados flexibles.

La vivienda-estudio del Cerro del Aire sintetiza la evolución de la filosofía arquitectónica de Fisac, un arquitecto en cierto modo, adelantado a su tiempo, visionario y un apasionado de su profesión.     

Por todo ello, este año, el festival de arquitectura y ciudad Open House Madrid, que celebra su quinta edición entre el 28 y el 29 de septiembre, le rinde homenaje y destaca su obra y figura organizando visitas a algunos de sus proyectos más emblemáticos y actividades paralelas como exposiciones o conferencias con las que el visitante podrá obtener una visión global tanto de su persona como de su legado.