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La presa del Gasco, de obra fallida para unir Madrid y el Atlántico a estar amenazada por intereses inmobiliarios

Autor: Cuántico Visual (colaborador de idealista news)

Un canal navegable con más de 700 kilómetros de recorrido y que uniera la capital del reino, Madrid, con el océano Atlántico en pleno siglo XVIII. Parece una idea descabellada, pero el proyecto no solo existió sobre el papel, sino que la enormidad de piedra de la Presa del Gasco, ubicada en el vértice entre los municipios madrileños de Las Rozas, Torrelodones y Galapagar, sirve de testimonio de aquel ambicioso (y frustrado) sueño ilustrado.

Remontémonos al siglo XVIII, el Siglo de las Luces. España continuaba siendo un país atrasado respecto a sus vecinos europeos, pero el rey Fernando VI y, posteriormente, Carlos III, se propusieron modernizarla. Entre los proyectos de mejora de la red de transportes nacional se encontraba el Canal de Castilla para el transporte de mercancías por vía fluvial. Las vías terrestres eran lentas y diana fácil de los bandidos. Para el diseño de dicho canal se contó con un joven ingeniero militar reclutado en Francia: Carlos Lemaur, quien realizó el proyecto y comenzó las obras, aunque fue destinado a Galicia antes de finalizar el canal.

Unos cuantos años y proyectos de ingeniería civil después, en 1785, Carlos Lemaur presenta la “Relación histórica del proyecto de un canal navegable desde el río Guadarrama al Océano, pasando por Madrid, Aranjuez, y atravesando la Mancha y Sierra Morena”. Es decir, un canal navegable que recorriese la mitad sur del país hasta Sevilla, donde se encontraría con el río Guadalquivir.

El mayor obstáculo para que el proyecto llegase a buen puerto era el escaso caudal del río Guadarrama. Para intentar sortearlo, Lemaur ideó una ambiciosa presa en un paraje conocido como la garganta del Gasco, entre los municipios madrileños de Las Rozas, Galapagar y Torrelodones.

“La presa, en su tiempo, iba a ser la más alta de Europa, con 93 metros de altitud”, explica Isabel Ramírez, presidenta de la Sociedad Caminera del Real Manzanares, una asociación que lleva desde 2012 peleando con las administraciones para que protejan el conjunto. “Desde el comienzo de las obras hubo muchos problemas”, continúa Isabel, “de financiación, políticos, con la mano de obra, fallos de cálculo y constructivos…”.

Visto en perspectiva, se diría que una maldición había caído sobre el proyecto. En 1785, el visionario ingeniero francés que había diseñado el proyecto fallecía (algunas fuentes aseguran que se suicidó), y dejaba las obras a cargo de sus cuatro hijos, que habían seguidossus pasos en la profesión.

“La visión global del proyecto fue obra del padre pero, al parecer, fueron los hijos de Lemaur los que cometieron errores en la construcción de la presa”, asegura la presidenta de la Sociedad Caminera. “Los más de 700 km de canal estaban muy bien diseñados. Tenía un gran desnivel y debía atravesar Despeñaperros y, de hecho, el AVE Madrid-Sevilla recorre su trazado”.

La noche del 14 de mayo de 1799, tras más de diez años de trabajos, una fuerte tormenta provocaba el derrumbe de parte del paramento de la presa. Se ponía así punto y final al lunático (para unos), visionario (para otros) proyecto de unir Madrid con el océano Atlántico.

“En la actualidad permanece el paramento de la presa, de unos 40 metros de altura, y unos 25 kilómetros de canal, que recorren parte del municipio de Las Rozas. En la mayoría de los tramos está medio desaparecido por obras de infraestructuras o de urbanización”, detalla Isabel Pérez. “Pero  sí quedan todavía varios elementos interesantes, algunos ocultos tras la maleza, como alcantarillas”.

La Sociedad Caminera del Real Manzanares que preside Isabel organiza paseos culturales por la sierra madrileña. Durante las jornadas en las que muestran el proyecto ideado por Lemaur, los visitantes no salen de su asombro.

Eulalia Ramírez, secretaria de la Sociedad Caminera, destaca la necesidad de proteger el conjunto: “La Presa del Gasco es un monumento a un intento de España por desarrollar lo que ahora se llama I+D. Es decir, se invirtió en futuro, se invirtió en tecnología para hacer avanzar este país”.

Para lograr una protección administrativa efectiva, el conjunto de la presa y el canal debería ser declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por parte de la Dirección General del Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid. “En un principio, los tres Ayuntamientos de los municipios colindantes se mostraron favorables y presentaron la solicitud a Patrimonio”, afirma Isabel Pérez. Para ello, la Sociedad Caminera realizó un extenso y detallado informe dirigido por la arqueóloga Charo Gómez, en el que se exponían de manera pormenorizada todos los detalles constructivos e históricos, tanto del canal como de la presa.

“La Dirección General de Patrimonio parecía interesada en declarar BIC al conjunto, pero lo último que sabemos es que han desistido”, se lamenta Isabel Pérez. “Al parecer hubo muchas alegaciones al proyecto, pero a nosotros nos parece una excusa. Yo creo que lo que hay son intereses inmobiliarios”.

Eulalia Ramírez añade: “Pedimos a las administraciones que protejan la Presa del Gasco y el canal, que se acabe de una vez con las políticas de especulación inmobiliaria. Debemos proteger la historia de este país para poderla transmitir a las siguientes generaciones”.

Mientras se dirime el futuro de la presa y del canal en los despachos, vecinos, caminantes curiosos y amantes de la Historia se acercan todos los fines de semana a conocer el sueño truncado de un ingeniero francés que luchó por que Madrid tuviese salida al mar.