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El terrorífico encanto de los paisajes nocturnos de la nueva orleans que dejó el huracán katrina

Autor: @RobertoArnaz

En 2004 el fotógrafo estadounidense frank relle se convirtió en una criatura nocturna. Desde entonces, cuando se pone el sol sale a recorrer las calles de nueva orleans en el lincoln town car de 1986 de su abuela en busca de su próxima víctima. Sus presas preferidas son las casas que mezclan el estilo francés, europeo y criollo. Cuanto más decrépitas, mejor

Así nació ‘paisajes nocturnos’, una serie de potentes, oníricas y terroríficamente bellas imágenes realizadas con una técnica fotográfica de larga exposición que retratan la ciudad que dejó el huracán catrina tras su desolador paso por la histórica cuna del blues, el jazz y el mardi grass

Sus fotografías muestran una nueva orleans llena aún de cicatrices, con mansiones destripadas, abandonadas y en ruinas situadas en zonas en las que la vegetación va ganando cada vez más terreno al ser humano

 

Relle y sus paisajes nocturnos han aparecido en las principales revistas de estados unidos, como el new yorker, y tienen un lugar preferente en el museo de arte de nueva orleans, el museo de bellas artes de houston y en la colección permanente del museo nacional smithsonian de historia americana. Además, ‘paisajes nocturnos’ le ha valido varios premios, entre ellos el premio internacional de fotografía en 2007

Y todo empezó por casualidad. Al salir de la facultad relle soñaba con ser escritor. Incluso viajó a parís para buscar una vida bohemia que le inspirase en su obra. Sin un centavo, tuvo incluso que dormir al raso en la escalinata de la plaza del trocadero antes de volver, fracasado, a su nueva orleans natal

Después de acabar despedido de varios trabajos, vivió cómo un accidente casi acaba con la vida de su mejor amigo. Desempleado y sin nada que hacer, relle decidió ayudar en la recuperación de su amigo acompañándole en largas caminatas nocturnas por el corazón de la ciudad. Así se le ocurrió la idea de retratar aquellas fantasmagóricas estructuras que veía casi a diario

 

Al principio su trabajo era de lo más artesanal, lo realizaba de manera furtiva hasta el punto de que no le quedaba más remedio que ‘robar’ la electricidad a algún vecino para iluminar la escena mientras este dormía

Ahora la fama ha hecho imposible que siga trabajando de aquella manera: lleva una furgoneta entera con material de iluminación y un generador autónomo, pide permiso a los propietarios para fotografiar sus casas e incluso la misma policía que antes le perseguía ahora le corta las calles para que pueda trabajar con más calma

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