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Los habitantes de Ámsterdam pueden llevarse a casa gratis elementos arquitectónicos de la ciudad

Cornisas, columnas romanas... Hay incluso fachadas completas que el Ayuntamiento entregará de forma gratuita

Amsterdam.nl
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Autor: @Lucía Martín (colaborador de idealista news)

Imagínate llevarte a casa un trocito de tu ciudad, y no, no hablamos de adoquines que, tristemente, están muy de actualidad, ni de una señal de tráfico, sino a un elemento arquitectónico de más valor: una cornisa barroca, por ejemplo, o una parte de los muros de un pasado glorioso, incluso, una fachada completa. ¿Te gustaría, verdad?

Los vecinos de Ámsterdam podrán ahora hacerlo: el Ayuntamiento de la localidad les permite hacerse con estos tesoros (ya se sabe que lo que para unos puede ser basura, para otro puede ser algo valioso) que han ido almacenando en palets en los últimos años en una localización, de momento, secreta. ¿

Y de dónde ha salido todo eso? Los programas de renovación de la ciudad antes de la II Guerra Mundial y durante la década de los 60 dejaron grandes cantidades de escombros no deseados: partes de las famosas casas de los canales, monumentos, columnas con números romanos… Piezas que no acabaron convertidas en polvo, sino que se fueron almacenando.

El departamento de arquitectura de la capital de Países Bajos ha querido dar una segunda vida a esos elementos a través de esta iniciativa: “Para que podamos volver a disfrutar de ellos”, dicen. Y así, a través de un catálogo online de 190 páginas, se pueden ver distintas piezas de este pasado de la ciudad.

Algunas de las piezas vienen acompañadas de los planos originales o de fotografías en blanco y negro que muestran su uso anterior. Por ejemplo, una de las que se ofrece es la antigua fachada de una casa del canal situado en el número 126 de Herengracht, la denominada “t Moortje” por su apariencia árabe.

Las piezas se entregan de manera gratuita (los solicitantes tienen hasta finales de diciembre para presentar sus ideas y proyectos), aunque no podrán ser recogidas hasta primavera del año que viene. Eso sí: las condiciones que se ponen para hacerse con piezas con valor adicional (porque vengan acompañadas de más documentación o porque estén en relativamente buen estado) son más estrictas.

¿Qué usos se pueden dar a estos elementos? Pues desde adornar el jardín, hasta ser una pieza decorativa en el salón de casa y por supuesto, integrarse en espacios públicos o en instalaciones artísticas. Y en nuevos desarrollos urbanísticos donde le darán un toque totalmente inesperado a la nueva construcción.

Sin duda, hay que aplaudir la iniciativa del consistorio de la ciudad porque, que sepamos, no existe otra iniciativa de estas características. Sí que se han dado, a lo largo de la Historia, episodios en los cuales el particular se hacía con un trozo de un monumento o construcción, por ejemplo, tras la caída del Muro de Berlín, pero no nos consta algo de estas características, con una doble finalidad: mantener vivo el pasado de la urbe y dar una segunda vida a algo.

“Me parece muy novedoso e interesante, no me constan otro tipo de acciones así. Evidentemente, uno de los posibles peligros de esto sería lo contaminante de la pieza. Entre finales de los 50 y principios de los ochenta se llevaron a cabo construcciones con elementos tóxicos, como el amianto, por ejemplo, pero entiendo que esto estará totalmente controlado”, explica el arquitecto Rodrigo Vargas. Y añade: “Además es muy interesante a la hora de generar identidad, de fomentar la pertenencia a algo”, finaliza. Una iniciativa a replicar que ojalá otras ciudades pongan pronto en marcha.