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Una curiosa casa de Tokio que está construida con tubos gigantes y tiene una piscina en la azotea

Koichi Torimura
Koichi Torimura
Autor: Vicent Selva (colaborador de idealista news)

Tokio es una de las ciudades más grandes del mundo. Con 2.200 km2 y casi 14 millones de habitantes según el último censo oficial, aunque otros datos apuntan a más de 30 millones. Sin embargo, no essu tamaño sino su capacidad extraordinaria para adaptarse a las nuevas condiciones lo que hace que esta ciudad sea tan especial. Es una metrópoli que alberga una curiosa y ecléctica combinación de tradición y modernidad.

Esta mezcla se puede observar en cada ámbito de la vida cotidiana de sus habitantes. Y la arquitectura no es ajeno a ello. En sus calles conviven antiguas casas tradicionales, construidas hace mucho tiempo, con otras construcciones modernas, que en muchas ocasiones disponen de todo tipo de modernas tecnologías, tal y como cabe esperarse de uno de los países punteros en el ámbito tecnológico.

En los últimos años son muchos los estudios de arquitectura que están explorando, innovando y experimentando con nuevas formas de construcción, con modernos materiales y con creativos diseños. Estas características y el hecho de que la arquitectura de la ciudad está tan completamente entrelazada con su diseño urbano siempre cambiante, se puede ver en esta grandísima ciudad una suerte laboratorio sobre el urbanismo y la arquitectura del futuro.

Un ejemplo de esto lo encontramos en esta peculiar vivienda, que se encuentra en una zona residencial de la capital nipona: la ciudad de Kyoto. Su nombre deja claro qué es lo que nos vamos a encontrar. La 'Concrete Square Tube House' ha sido diseñada por el estudio de arquitectos Eastern Design Office, y se basa en la combinación de una serie de volúmenes cuadrados de concreto apilados en dos líneas verticales. El proyecto se planeó como una casa unifamiliar con un total de 236 m2. Cada uno de los espacios que conforman los diferentes volúmenes tiene unas dimensiones diferentes, con el objetivo de proporcionar un espacio adecuado a cada una de las funciones a las que se va a destinar. Llama la atención que, al mirar la casa desde enfrente, los tubos parecen estar apilados sin superponerse, mientras que, al mismo tiempo, sirven como terrazas.

En su entorno dominan las casas de madera antiguas y los apartamentos de tamaño mediano. Pero, a pesar de ello, esta casa disfruta de unas bonitas vistas desde la tercera planta, ya que una cadena montañosa de 500 metros se abre hacia el lado norte y oeste, y el paisaje urbano hacia el lado sur y este. Una ventana falsa en el cuarto piso enmarca el paisaje de la ciudad, convirtiéndolo en una vista simbólica.

Amontonados en cuatro líneas horizontales y dos verticales, para que coincidan con el tamaño de carcasa apropiado, los cubos también sirven como elementos estructurales, ya que su forma cuadrada es fuerte y resistente. La planta baja de la casa encierra un área de entrada, que se extiende desde la puerta hasta el jardín trasero, donde se planta un árbol de arce, el símbolo de la casa, en el centro de este tubo cuadrado. Un nivel arriba, los cubos de ambas líneas verticales contienen tres habitaciones y un vestidor, mientras que cada habitación tiene una gran abertura en su parte frontal.  

Dos tubos están conectados para crear el espacioso segundo piso, mientras que dos aberturas en el techo, cada una de dos metros cuadrados, permiten la entrada de luz natural a través del agua en movimiento de la piscina, que se encuentra sobre el tercer piso.  La luz que entra de estos tragaluces cambia de color y se mueve por la habitación según la hora del día y la estación. Una ventana cuadrada al final de la piscina en el último tubo enmarca la ciudad que se encuentra más adelante.

Esta fantástica construcción no pasa desapercibida. Su diseño elegante, sus impresionantes dimensiones y todos los elementos que la conforman, hasta el más pequeño de los detalles hacen de ella un lugar muy especial.