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Del tenedor fofo a la silla ahuevada: muebles surrealistas que harían inhabitable tu hogar

Foto: Katerina Kamprani
Foto: Katerina Kamprani
Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

¿No te sacaría de quicio ir a coger un tenedor y darte cuenta de que no puedes pinchar nada porque el instrumento tiene un mango similar a la correa de una pulsera? Ese es solo uno de los muchos utensilios domésticos inservibles creados por la arquitecta griega Katerina Kamprani.

Con una pequeña vuelta de tuerca, los instrumentos y muebles de su colecciónThe Uncomfortable (‘Lo Incómodo’) se transforman en desesperantes obras, desde las dos tazas unidas por su asa -lo que provoca necesariamente el derramamiento de líquido- a la silla con abultado asiento que impide pasar un rato cómodo en ella. Usar una cucharilla cerrada, donde el líquido recogido queda dentro atrapado, o un tenedor de un volumen tan desmesurado que no sabemos ni cómo agarrarlo haría sin duda que alimentarnos fuera frustrante. 

Foto: Katerina Kamprani
Foto: Katerina Kamprani
Foto: Katerina Kamprani
Foto: Katerina Kamprani

Más allá de la gracia que puede hacernos ver estos ocurrentes instrumentos o de la frustración que sentiríamos si los tuviéramos entre manos, los objetos aberrantes creados por Kamprani nos dan también pistas de la complejidad de los artefactos de nuestro día a día. Esta arquitecta tiene una cierta fijación por transformar los elementos que llevamos a la mesa, quizás porque la comida o la cena están entre los momentos más ordinarios del día: operamos en ellos casi de forma mecánica y sin reparar en que contamos con un montón de objetos de gran utilidad.

Creando un bodegón grotesco, 'The Uncomfortable' nos invita a reflexionar sobre la gran utilidad de los objetos que nos rodean. ¿Acaso no nos sentiríamos estúpidos intentando beber de una copa con una suerte de abertura imposible que obligue a derramar el vino sobre nuestras prendas? 

Foto: Katerina Kamprani
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Objetos inútiles para que aprecies los que tienes

La diseñadora ha contado cómo idea estos decepcionantes a la par que curiosos instrumentos cotidianos. “Pienso en un objeto y luego trato de analizarlo profundamente, y encuentro muchas soluciones diferentes e incómodas”, ha explicado Kamprani. “Intento averiguar realmente cuáles son los pasos para hacerlos y usarlos, y tan solo quiero una cosa: que todo lo demás funcione, pero ese elemento específico no”.

La arquitecta griega añade así solo una característica incómoda que hace que el espectador se imagine usando esa herramienta de forma similar a como lo haría con las tradicionales. De esta forma, consigue poner de relieve el sencillo, aunque magistral diseño que hay detrás de los objetos domésticos y que generalmente pasa desapercibido. 

Foto: Katerina Kamprani
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Mediante fastidiosas regaderas enrevesadas o escobas imposibles, esta artista consigue así hacer un homenaje a las herramientas más cotidianas. “Cuando entré en la escuela de diseño y arquitectura, obtuve una educación dirigida a ser única en lo que diseñaba y a ser pionera”, comenta la creadora. “Los estudiantes sienten la necesidad de ser pioneros en lo que hacen, no se le presta atención a algo arcaico, pero bien diseñado”.

Foto: Katerina Kamprani
Foto: Katerina Kamprani
Foto: Katerina Kamprani
Foto: Katerina Kamprani

Este mundo de objetos frustrantes comenzó como un proyecto para crear diseños en 3D, en el que Kamprani dio rienda suelta a su imaginación creando paraguas de hormigón o saleros en forma de reloj de arena. Pero, con el tiempo, esta arquitecta decidió invertir todos sus ahorros en llevar a la realidad varios de sus prototipos para que la gente pudiese experimentar con ellos en persona.

Aunque de momento es un proyecto humilde, la artista también tiene diseños enfocados a la arquitectura: escaleras imposible dignas de un cuadro del famoso artista M. C. Escher o puertas con tres picaportes que en un futuro podrían servirle para crear una casa exposición llena de trampas para el visitante.

Foto: Katerina Kamprani
Foto: Katerina Kamprani
Foto: Katerina Kamprani
Foto: Katerina Kamprani

En definitiva, todo buen diseño está ahí para resolver un problema. Sin ir más lejos, aunque al tenedor se le consideró una cursilada cuando Catalina de Médici lo presentó ante la corte francesa allá por el siglo XVI, lo cierto es que hoy es impensable sentarnos a la mesa sin él.

Pese a ello, este invento que no fue apreciado en su tiempo tampoco es valorado en su justa medida ahora. No estamos suficientemente agradecidos a todos aquellos inventores y genios del diseño, anónimos en su gran mayoría, que un día idearon utensilios que se acabarían popularizando y se harían indispensables para la vida moderna. Así, la colección de Kamprani consigue sacarnos una sonrisa al imaginarnos haciendo el ridículo con estos objetos indomables, pero también nos hace apreciar la utilidad y la sencilla eficiencia de los originales.

Foto: Katerina Kamprani
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