Información sobre vivienda y economía

Conoce si vives en un edificio residencial 'verde'

Autor: Juanjo Bueno (colaborador de idealista news)

La eficiencia energética y la sostenibilidad han dejado de ser el patito feo del sector, y se han convertido en valores seguros capaces de seducir al potencial comprador. Las compañías lo saben, y lo potencian en sus promociones. Pero, ¿lo saben comunicar?

Aparte de los sellos y certificados de construcción sostenible, como BREEAM, VERDE o LEED, existen pocas referencias de cómo las promotoras aplican pautas mínimas de sostenibilidad en sus residenciales.

Este es precisamente el objetivo que ha llevado a AEDAS Homes a crear y editar su propio Libro Verde, que “pretende ser una guía flexible, abierta y adaptada a cada zona para ayudar a los equipos de diseño, constructoras y en general a todos los agentes a aplicar medidas de sostenibilidad”, explica su CEO David Martínez.

Para llevar a cabo, de una manera transparente, los distintos procesos de implementación este libro recoge una serie de protocolos enfocados a medidas sobre energía, agua, materiales, residuos, biohabitabilidad, integración en el entorno, sociedad, buenas prácticas y economía.

En cada uno de estos protocolos AEDAS recomienda llevar a cabo una serie de actuaciones para así poder calcular, en función de la elección, los costes, la viabilidad de la promoción y el beneficio que reportará en el usuario final.

Energía

Aplicar sistemas pasivos en el diseño e instalación.  Para ello es básico conocer la climatología de la zona, cuál es la orientación óptima, qué soleamiento o sombreado hay y cómo se puede aprovechar.

Promover la instalación de sistemas que permitan la generación de energía mediante fuentes renovables. Entre otros, plantas fotovoltaicas de consumo directo para las zonas comunes, parkings y ascensores, aunque no sea obligatorio por normativa.

Monitorizar todos los consumos energéticos superiores al 20% en energía eléctrica y térmica.

Tener en cuenta sistemas domóticos que integren la práctica totalidad de los sistemas de información y control (iluminación, sensores de inundación, de humos, ópticos, de seguridad física o de presencia, control de protecciones solares motorizadas).

Instalar electrodomésticos de alta eficiencia (lavadoras y lavavajillas bitérmicos, que son aquellos que disponen de dos tomas de agua, una para el agua fría y otra para el agua caliente y una forma especial de funcionamiento).

Agua

Diseñar jardines respetuosos con este recurso. Se recomienda contratar un ecólogo o ingeniero agrónomo para el diseño de zonas ajardinadas con plantas autóctonas de la región para minimizar al máximo las necesidades de aporte hídrico. Para el riego de árboles, arbustos y plantas se aconseja el uso de riego por goteo.

Instalar sistemas de detección de fugas para evitar pérdidas de agua en caso de averías en tuberías, depósitos, aparatos de tratamiento, etc.

Uso de aparatos de elevada eficiencia.  Por ejemplo, con la instalación de grifos diseñados para reducir hasta en un 50% el consumo respecto a los valores estándar. Para aquellos aparatos de menor eficiencia se recomienda la instalación de aireadores.

Entrega de una guía de buenas prácticas. Además de instalar todas las medidas de ahorro propuestas con anterioridad, se aconseja la entrega de guías de buenas prácticas del agua a los usuarios de la vivienda.

Promover el uso de instalaciones para el tratamiento y reutilización de aguas. Apostar por una doble tubería de aguas residuales, dividiendo entre aguas negras y aguas grises. Las tuberías de aguas negras van directas a la red municipal de saneamiento. Las tuberías de aguas grises van conectadas hasta el punto donde son tratadas.

Materiales

Fomentar el uso de productos y materiales de bajo impacto ambiental con ecoetiquetado para obtener un análisis del ciclo de vida más favorable con el medioambiente.

Residuos

Impulsar el reciclaje mediante la previsión de espacio de almacenamiento adecuado interno y externo para los residuos domésticos reciclables y no reciclables. Para ello, se recomienda dotar a los edificios de contenedores para mínimo las siguientes tipologías de residuos: cartón y papel, envases de vidrio, envases y plásticos ligeros, orgánica y desechos en general.

Valorar la instalación de sistemas de compostaje y compactación de residuos.

Informar al usuario de los centros fijos y móviles de puntos limpios de su localidad, y qué beneficios (por ejemplo, descuentos en los impuestos de basuras) pueden obtener por usarlos.

Biohabitabilidad

El confort y al bienestar de los residentes depende de la calidad del aire interior, por lo que es importante establecer unos estándares mínimos y fomentar la reducción de concentraciones de contaminantes químicos que pueden dañar el aire, la salud humana y el medio ambiente.

Integración con el entorno

Promover la integración paisajística de los edificios y jardines en el entorno e impulsar acciones que favorezca la biodiversidad.

Realizar cursos de formación a los integrantes de la comunidad en el conocimiento de sus zonas verdes e implicación en las decisiones de la gestión comunitaria (mantenimiento, etc.).

Fomentar los principios de la xerojardinería. La idea principal de este tipo de jardines es tener un sentido ecológico y un mantenimiento mínimo, intentando limitar el uso de productos fitosanitarios, el menor uso de maquinaria con gasto de combustible, el reciclaje… Se trata de establecer un balance óptimo entre los recursos disponibles y las necesidades que debe satisfacer un jardín.

Entrega de una guía de buenas prácticas. Además de un correcto diseño de las zonas ajardinadas y de una correcta elección de las especies a plantar, se aconseja la entrega de guías de buenas prácticas para la gestión de la biodiversidad a los ocupantes del edificio.

Promover las fachadas y cubiertas verdes. La introducción de estas superficies verdes se está convirtiendo en habitual en edificios diseñados con criterios de sostenibilidad. Permiten mejorar la biodiversidad y la estética del entorno, aumentar el aislamiento térmico y acústico del edificio, reducir la contaminación acústica y mejorar la calidad del aire del entorno. También se ha demostrado que estos sistemas tienen efectos microclimáticos ya que pueden regular la temperatura del entorno.

Aumentar el confort de los usuarios del edificio reduciendo sus necesidades de desplazamiento y fomentar la movilidad sostenible mediante transporte público, coche eléctrico y bicicletas.

Diseñar aparcamientos para bicicletas con punto de recarga de baterías de bicicletas eléctricas.

Instalar puntos de recarga de coches eléctricos. La demanda de este tipo de vehículos va en aumento como consecuencia de los beneficios económicos y ambientales que conlleva a sus usuarios. Por lo tanto, es recomendable que el máximo número de plazas de parking posibles disponga de un punto de recarga. Es recomendable que el proyecto de instalación de estos puntos de recarga se tenga en cuenta desde la fase de diseño ya que al instalarlos durante la fase de post construcción el coste va a ser considerablemente superior.

Sociedad

Fomentar la interacción social entre los inquilinos del edificio a la vez que se facilitan elementos para la vida cotidiana y contribuir al bienestar influyendo de manera positiva sobre la situación psicosocial.

Dotar a las comunidades de gimnasios. Para mejorar la salud de los habitantes del edificio y así crear valor añadido, se recomienda que los edificios tengan zonas destinadas a la práctica del deporte o estén cerca de instalaciones para la práctica del deporte.

Favorecer los huertos urbanos porque contribuyen a la mejora del paisaje urbano, fomentan el uso del espacio público para los ciudadanos, promueven buenas prácticas ecológicas y el autoconsumo y el consumo local, contribuyen a mitigar la contaminación atmosférica y conciencian sobre el reciclaje de residuos. Además, puede ser una actividad de socialización entre vecinos. Si no se dispone del espacio suficiente para el desarrollo de un huerto urbano tradicional, se aconseja el uso de técnicas de hidroponía que permitirá aumentar la producción y optimizando el uso del espacio en comparación a los huertos tradicionales.

Buenas prácticas

Fomentar un proyecto integrador desde la fase prediseño para lograr sinergias en todas las disciplinas y sistemas de construcción consiguiendo un impacto positivo y de mayor rendimiento en el diseño.

Economía

Impulsar el análisis del costo de ciclo de vida (CCV) como herramienta para la toma de decisiones en la fase de diseño teniendo en cuenta las diferentes fases del ciclo de vida con el objetivo de obtener una reducción del impacto económico durante la totalidad de la vida útil del edificio.