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Cómo evitar las quejas de los vecinos durante una reforma

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Autor: Redacción

Artículo escrito por Sandra Barañano, directora técnica de Cuida Tu Casa

El verano es tiempo de obras y reformas. Es el momento idóneo para darle un lavado de cara al hogar mientras uno se va de vacaciones. Sin embargo, los vecinos pueden no estar tan de acuerdo con que aprovechemos estos días para perturbar su descanso con las obras de nuestra casa.

Por eso es conveniente ponerles al corriente y que no les pille por sorpresa, y, más importante aún, tener todo el papeleo y permisos en regla. Así se dejará todo bien atado para que nadie pueda tirarnos abajo la reforma. No obstante, muchas veces se desconoce qué permisos y licencias hacen falta para acometer una obra, así como la importancia que tienen y las maneras de actuar con los vecinos. 

Toda la documentación en regla

Lo primero es ponerse con el papeleo. Necesitamos saber a quién debemos presentar los datos, cómo y cuándo para obtener una licencia de obra. Lo más frecuente es presentar un proyecto con su presupuesto al departamento de urbanismo del ayuntamiento y pagar la tasa correspondiente. Cuando el proyecto está aprobado, se recibe una licencia por escrito, la cual es recomendable fotocopiar y dejar en el portal a la vista de los demás y también en la puerta de la vivienda o local donde estemos realizando la obra para que, así, quede constancia de que todos los papeles están en regla.

En este sentido, es importante no escatimar en gastos cuando se trata de solicitar este tipo de permisos, al igual que con los seguros, ya que ambos son esenciales en caso de que se produzca algún tipo de accidente durante la obra. Además, son una parte pequeña del presupuesto final, por lo que no conviene arriesgar tanto por un ahorro económico tan pequeño.

Informar al vecindario

Cuando comiencen los golpes de martillo y los taladros se pongan a funcionar se van a enterar, pero mejor que sepan antes por nosotros que va a haber una obra en el edificio a que lo hagan por los obreros trabajando. Debemos tener en cuenta que es obligatorio mantener al tanto al presidente de la comunidad de la obra que se va a realizar, aunque únicamente las obras que alteran la estructura o configuración del edificio deben obtener la aprobación de la comunidad, del resto sólo es necesario informar. Un simple email puede servir como prueba de que se ha comunicado y nos puede librar de muchos problemas.

No hay hora perfecta para hacer obras

Sea a la hora que sea, las obras hacen ruido. Por eso no existe una hora idónea o perfecta para llevarla a cabo. No obstante, existen limitaciones relacionadas con los niveles permitidos por franjas horarias en cada comunidad, si no hay otra norma interna de la misma. Sin embargo, con el objetivo de molestar lo menos posible, lo más recomendable es realizar los trabajos en horario laboral y, preferiblemente, entre semana, para así respetar el descanso y la tranquilidad en los fines de semana.

Cuida las zonas comunes

Que la casa esté hecha un desastre durante una reforma es normal, pero no que lo estén las zonas comunes del edificio. Portal, escaleras o ascensor deben de encontrarse protegidas frente a las manchas y la suciedad derivadas de las obras. Para ello, podemos, por ejemplo, usar el ascensor para bajar escombros, ya que no hay ninguna restricción al respecto, aunque conviene tener en cuenta que, además de estar haciendo uso de un elemento que no está destinado para ello, estaremos interfiriendo en el día a día del resto de vecinos, que verán que el ascensor está permanentemente ocupado y sucio. Lo mejor es recubrirlo con plásticos o cartones para evitar causar desperfectos y ensuciar demasiado. A esto se une la idoneidad de limpiar los pasillos y el resto de zonas comunes que puedan haber quedado afectadas por el polvo; y que, por supuesto, son responsabilidad del propietario que realiza la reforma.