En 2019 un 14,1% de hogares españoles reconoció tener problemas de ruido producidos por los vecinos o procedentes del exterior (tráficos, negocios, etc.), según el INE. Poner fin a los ruidos en una comunidad de propietarios requiere, en un principio, tener empatía con el vecino, es decir, recurrir a la vía del diálogo. Pero si con ello no se resuelve, solo queda echar mano de la normativa municipal (cuando sobrepasa los límites sonoros) y de la Ley de Propiedad Horizontal, que es una de las normas en donde se contempla el ruido como actividad molesta.