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"VERDE pretende que el edificio certificado realmente tenga un impacto menor en su entorno"

Entrevistamos a Yolanda del Rey Chapinal, responsable de Certificación de Verde

Yolanda del Rey Chapinal, responsable de Certificación de Verde
Yolanda del Rey Chapinal, responsable de Certificación de Verde
Autor: Juanjo Bueno (colaborador de idealista news)

Los certificados de sostenibilidad siguen conquistando el mercado inmobiliario. Quizá, de entre todos los sellos, VERDE, de origen español, que emite el Green Building Council España (GBCe) sea el menos conocido frente a LEED, WELL o BREEAM que son internacionales.

Por ello, para conocer más sobre este certificado charlamos con Yolanda del Rey Chapinal, responsable de Certificación de VERDE. Esta arquitecta, Máster en Edificación Eficiente y Rehabilitación Energética y Medioambiental, conoce muy bien las herramientas que existen para la evaluación de la sostenibilidad de los edificios.

Con más de 200 evaluadores acreditados, y 81 edificios certificados, aunque 158 registrados, en GBCe trabajan continuamente en la mejora de VERDE. “Nuestro objetivo es que este certificado sea la puerta de entrada a España de todas las iniciativas europeas que hay sobre sostenibilidad, como Level(s) o Taxonomy, y que van a influir en el sector”, manifiesta Del Rey.

La primera pregunta es obligada. ¿Por qué la certificación VERDE no tiene el reconocimiento público que debería pese a contar con el aval de una organización tan potente como GBCe?

GBCe es una organización sin ánimo de lucro y, por tanto, no nos tomamos la certificación como un negocio, para nosotros es más una forma de impulsar la sostenibilidad. Por esta razón no hemos hecho un plan de marketing y comunicación tan potente como el desarrollado por otros sistemas de certificación. Además, al no ser una herramienta internacional, el rango de acción y la comunicación se centran a nivel nacional.

¿Cuáles son, a grandes rasgos, las diferencias que existen entre VERDE y los anteriores certificados?

VERDE es un sistema de segunda generación, esto significa que implantamos la perspectiva de análisis del ciclo de vida en toda la evaluación y valoramos los resultados del edificio en su conjunto en lugar de valorar medidas independientes. De este modo tenemos una idea de los impactos generados por el edificio por encima de la puntuación obtenida. Por esto damos tanta importancia a las hojas de resultados donde puedes ver cómo funciona tu edificio en los distintos ámbitos.  Lo que pretende VERDE no es sólo una puntuación, sino que el edificio certificado realmente tenga un impacto menor en su entorno.

¿Cómo es el proceso de certificación de VERDE?

En una visión genérica, el proceso de certificación con VERDE es muy parecido al que se hace con otros sistemas. Hay que hacer un registro, la evaluación la debe realizar un Evaluador Acreditado (EA) y GBCe revisa, de forma independiente, esta evaluación. Pero una gran diferencia respecto a otros sistemas es la cercanía del organismo certificador, tenemos un contacto muy cercano con los EAs de modo que podemos resolver dudas y agilizar el proceso. Esta cercanía y el ser una entidad nacional también nos permite abaratar costes del certificado y tener unas tarifas algo inferiores a otros sistemas.

Este certificado abarca desde edificios de nueva construcción de distintas tipologías, incluyendo parques logísticos, hasta rehabilitaciones de bloques residenciales. ¿Cuáles son las principales semejanzas que existen en la evaluación de los distintos tipos de edificios?

En VERDE queremos mantener dos ideas clave en todos nuestros procesos, la primera, valorar el edificio y su comportamiento a lo largo de todo el ciclo de vida, y la otra, considerar la sostenibilidad en su conjunto, los aspectos sociales, ambientales y económicos. Sin embargo, somos conscientes de las diferencias entre evaluar un edificio y un desarrollo urbano, por ejemplo, o entre la nueva construcción y las particularidades de la rehabilitación. Para poner en valor estas diferencias, se proponen distintas metodologías de evaluación o valores de referencia en función de la tipología o la actuación. Pero la base metodológica y conceptual es la misma en todos los casos.

¿Cómo ha afectado la pandemia a la certificación de edificios? ¿Se han mostrado más interesados los promotores?

Sí hemos notado un incremento en las solicitudes de certificación, los promotores quieren demostrar que hacen bien las cosas. Quizá donde más hemos visto el aumento de interés es en la parte social del certificado, los criterios referentes a la salud y la calidad de los espacios principalmente. En GBCe ya el año pasado, antes de la pandemia, estuvimos haciendo un estudio para facilitar la difusión y el manejo de indicadores fiables para el diseño y construcción de espacios saludables y confortables. De ese trabajo salió un informe, “Salud, espacios, personas”, que está accesible de forma gratuita en la página web de GBCe.

Además, con la pandemia, la Unión Europea ha puesto como prioridad el cumplimiento de los objetivos y la agenda 2030. Por tanto, Los inversores y promotoras tienen que demostrar que están alineados con criterios de sostenibilidad. Los sellos como VERDE ayudan a confirmar este compromiso y el cumplimiento de criterios medioambientales y sociales.

¿Qué valor energético y económico aporta que un edificio tenga VERDE?

En VERDE se toma el Código Técnico de la Edificación (CTE) como referencia base y éste es cada vez más exigente desde el punto de vista de la eficiencia energética. Los edificios que cumplen el actual CTE ya se consideran de consumo casi nulo. Esto significa que un edificio VERDE será más eficiente que uno que cumpla el CTE sin más. Además, en VERDE proponemos criterios para controlar la calidad de la simulación energética, de la envolvente, o de la puesta en marcha de las instalaciones y esto ayuda a garantizar que esa eficiencia energética que tenemos en el proyecto sea real cuando usamos el edificio. Todo esto conlleva menores gastos de consumo, pero también de mantenimiento y reducir los riesgos de mala praxis durante la obra.

Por lo tanto, una certificación como VERDE no solo visualiza un alto grado de compromiso técnico, ambiental y social por parte del constructor o promotor, sino que es una garantía de calidad para el usuario final.

Al igual que los otros certificados se han introducido progresivamente en el mercado español, ¿VERDE tiene pensado entrar en el sector inmobiliario europeo?

VERDE tiene un carácter español y no tenemos pensado entrar en el mercado europeo, pero esto no quita para tener una perspectiva europea, estamos alineados con Level(s) que es el marco europeo que define qué es un edificio sostenible y nuestra relación con el sistema alemán DGNB, que sí está muy extendido en Europa, nos aporta esa proyección internacional.

Precisamente, desde hace poco tiempo el GBCe cuenta con otra herramienta de certificación, DGBN. ¿Qué la diferencia con respecto a VERDE?

La razón de asociarnos con DGNB fueron más las similitudes. Tanto DGNB como VERDE son sistemas de segunda generación con esa perspectiva de ciclo de vida, concepción holística de la sostenibilidad y en donde prima la evaluación del comportamiento frente a la valoración de medidas aisladas. La diferencia principal es el carácter internacional de DGNB y la exigencia de contemplar la sostenibilidad desde las fases más tempranas del proyecto lo que la hace válida para promotores muy concienciados y con experiencia en sostenibilidad.

VERDE al igual que los anteriores certificados es una herramienta voluntaria, pero con coste para el promotor. ¿De qué dependen las diferentes tarifas que tienen para obtener VERDE?

Dentro de los costes para obtener una certificación hay que tener siempre presente que, por un lado, están los costes del organismo certificador, las tarifas, y por otro la minuta del evaluador o experto en sostenibilidad que debe acompañar el proceso. Dicho esto, las tarifas de VERDE dependen únicamente de la superficie construida del edificio. En GBCe, con la intención de facilitar al máximo la certificación, hemos tratado de reducir en la medida de los posible estas tarifas que llevan detrás un trabajo de revisión completa de la documentación aportada y acompañamiento y resolución de dudas en el proceso de evaluación.